sábado, 23 de noviembre de 2013

Fernando Favero se despide de la Orquesta del Argentino

Fue el concertino del cuerpo estable durante los últimos 30 años y mañana se despedirá con un concierto sinfónico 

“ESTOY INFINITAMENTE AGRADECIDO A LA ORQUESTA ESTABLE DEL ARGENTINO PORQUE ME PERMITIÓ VIVIR DE LO QUE ME APASIONA”, ASEGURÓ FERNANDO FAVERO

Mañana a las 18.30, en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino -Av. 51 entre 9 y 10- se realizará un nuevo concierto del ciclo anual de la Orquesta Estable. Pero no se trata de un concierto más, porque esta será la última presentación del violinista Fernando Favero como concertino de la Orquesta. A manera de tributo, el director incluyó la Suite sinfónica “Scheherazade”, Op. 35, de Rimsky-Korsakov, obra con la que Favero debutó en su puesto en el año 1984.

Con la dirección de Carlos Vieu, el programa también tendrá a la “Polonesa” y el “Aria de Tatiana” (Escena de la carta) de la ópera “Eugene Onegin” -con la actuación como solista de la soprano Daniela Tabernig- y la Obertura-fantasía “Romeo y Julieta” (versión original de 1869) de Piotr Ilich Tchaikovsky.

PARAR PARA SEGUIR

En diálogo con EL DIA, Fernando Favero se refirió a este momento tan especial en su carrera como músico.

“Me jubilo principalmente porque tengo ganas de tocar como solista. Es decir, creo que voy a poder tocar diez años más, porque me siento bien, sigo estudiando. Además, ya tengo varios conciertos previstos para el año que viene, como solista y haciendo dúo con mi hermano, Alberto, con quien vamos a hacer las tres sonatas francesas de Debussy, Ravel y Fauré, en diferentes salas de capital federal y el interior del país”, adelanta.

En cuanto a su sentimiento a horas de abandonar un puesto de importancia en la Orquesta, el violinista afirma: “Estoy infinitamente agradecido a la Orquesta Estable del Argentino porque me permitió vivir de lo que me apasiona y criar a dos hijos que también abrazaron esta carrera como músicos”.

NACER EN UN CONSERVATORIO

El apellido Favero tiene una larga trayectoria musical en la ciudad a lo largo de varias generaciones. “Mi papá fue el conservatorio privado más importante de La Plata -dice, con una sonrisa-. Durante las décadas del 50 y 60, mi casa era una romería, por la cantidad de alumnos que tenía y los festivales de fin de año que realizaba. Era un verdadero hombre orquesta porque enseñaba todo: piano, contrabajo, violín, bandoneón, acordeón y canto, y lo enseñaba todo bien”.

Además, el padre de Fernando y Alberto Favero tenía una orquesta típica muy conocida en La Plata, junto a sus sobrinos. “Por eso, junto a mis hermanos, nos criamos en un ambiente musical, especialmente de música popular que era lo que más se enseñaba”, subraya.

Pero la elección del instrumento también estuvo influenciada por su padre. “El se recibió en el Conservatorio Santa Cecilia, acá en La Plata, en el año 1918, y tocaba el violín. Pero se trata de un instrumento que exige cada vez más al músico y él llegó a un nivel en el que decidió dedicarse a la docencia y no perfeccionarse en el instrumento”, cuenta Fernando Favero al recordar a su padre, quien también fue su primer profesor de violín.

“Sus grandes enseñanzas fueron tomarse en serio la profesión, es decir, tener vocación y ambición a la hora de afrontar la carrera de músico. También nos inculcó la honestidad y el valor de la familia”, agrega Fernando, quien posteriormente se perfeccionó en el Conservatorio Gilardo Gilardi bajo la guía de Humberto Carfi, y continuó en capital federal con el maestro Symsia Bajour.


OTROS RECUERDOS

Además de haber sido el concertino durante los últimos treinta años, Fernando Favero tiene otra particularidad que lo enorgullece.

“Soy uno de los cuatro sobrevivientes del teatro viejo. Entré muy joven al teatro y estuve hasta principios del año 1977, cuando me fui al exterior (a fines de ese año se incendió). Con mi mujer, Laura Urbiztondo, también violinista, siempre tuvimos la idea de irnos a perfeccionarnos y trabajar en otros medios, en otros países”, cuento.

Durante su experiencia internacional, Favero se desempeñó como concertino de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Barquisimeto (Venezuela), suplente de concertino de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo (Venezuela), guía de segundos violines en la Siegerland Orchester (Alemania) y concertino de la Orquesta de Cámara de la RAI de Turín (con giras por Europa y Estados Unidos).

A su regreso de Europa, comenzó trabajando en la Orquesta de Cámara Municipal. Al tiempo ganó el concurso de la Orquesta Sinfónica Nacional. Favero también es integrante del prestigioso y premiado Cuarteto de Cuerdas de la Universidad Nacional de La Plata. En 1984 me sumó a la Orquesta del Teatro Argentino como concertino, cargo que ejercerá hasta el concierto de mañana.

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