lunes, 21 de octubre de 2013

“Maté a un tipo”: ¿Somos todos asesinos?

“MATÉ A UN TIPO”

Por IRENE BIANCHI

EL HUMOR NEGRO DE LA OBRA LOGRA QUE EL ESPECTADOR SE RÍA A PESAR DE QUE LA TRAMA ES VERDADERAMENTE ESCALOFRÍANTE 

“Maté a un tipo”, de Daniel Dalmaroni. Elenco: Camila Perissé, Enrico Sturiale, Noelia Núñez, Mariano Bigain. Voces en off: Diego César y Valeria Roldán. Asistente de Dirección: Dani Méndez. Dirección: Mariano Bigain. Producción general: Enrico Sturiale. Teatro La Nonna.

Nada parece casual. En una semana en la que una vecina de Villa Bosch mató a otra a quien le molestaban sus 17 perros, y una médica anestesista disparó siete veces contra un auto que ocupaba su cochera en un estacionamiento de Recoleta, esta comedia negra del autor platense Daniel Dalmaroni subraya cuán cerca estamos nosotros, los ciudadanos comunes y silvestres, de convertirnos en asesinos seriales. ¿Acaso seremos todos homicidas en potencia?

Mientras la verborrágica “Marta” (Perissé) le chusmea a Ernesto, su marido (Sturiale) acerca de las idas y vueltas de una pareja amiga, éste se esfuerza en confesarle un hecho aberrante que acaba de cometer: mató a un tipo, un desconocido, en un cajero automático, sólo porque el pobre hombre había osado colarse.

Esta es la primera de una interminable serie de asesinatos que Ernesto cometerá con total naturalidad. Cuando se ve envuelto en situaciones en las que las víctimas supuestamente “lo provocan”, a Erni se le salta la térmica y pierde el control. Sin que le tiemble el pulso, Marta obliga a su hija “Julieta” (Núñez), a deshacerse de las prendas ensangrentadas de su padre, después de cada episodio.

Hay varios temas muy interesantes que plantea la pieza: la delgada línea que separa la cordura de la locura; la capacidad innata que tiene el ser humano para justificarse, y la complicidad del entorno, del círculo íntimo, que apaña, minimiza y también justifica lo injustificable.

Hay también una mirada socarrona al psicoanálisis, cuando Marta contrata a un psicólogo (Bigain) que organiza una sesión de terapia familiar, y el profesional está más
obsesionado en interpretar los símbolos, los subtextos y las metáforas, que en ver la realidad flagrante de las cosas.

“Maté a un tipo” es una obra “tramposa”: el espectador se ríe a pesar de que la trama es verdaderamente escalofriante.

La interpretación es pareja. Camila Perissé, con su voz bastante cascada, compone una mujer prejuiciosa, chismosa, llena de dobleces y sombras; seguramente la próxima víctima de su maridito. Noelia Núñez es la hija algo timorata y corta de genio, que reacciona demasiado tarde. El Ernesto de Sturiale oscila entre la ingenuidad y la violencia extrema. El director, Mariano Bigain, reemplazó con solvencia a Tegsido Goythia en el rol del psicoanalista.

“Maté a un tipo”: el horror disfrazado de humor.

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