martes, 22 de octubre de 2013

Con buen “Holandés”, el Argentino pasó la prueba

Martes 22 de Octubre de 2013   

Lograda versión en lo vocal y musical de la ópera de Richard Wagner

Por: Margarita Pollini

“El holandés errante”: Mónica Ferracani es una Senta segura e imponente en su caudal y fraseo.

"El holandés errante", ópera en tres actos. Libreto y música: R. Wagner. Coro y Orquesta Estable del Teatro Argentino. Puesta en escena: L. Désiré. Dirección musical: S. Viegas. (Teatro Argentino de La Plata, 20 de octubre de 2013).

Y, finalmente, el barco llegó a destino. Luego de la suspensión de "El holandés errante" en la temporada 2001 y de las desavenencias de otros títulos del mismo autor para subir a escena (que llevan a los más supersticiosos a hablar de una "maldición wagneriana" en la casa lírica platense), una de las más populares óperas de Richard Wagner tuvo su representación este fin de semana en el Teatro Argentino.

Con resultados artísticos muy altos, la función del domingo contó con una sala más que despoblada, que sólo algunos factores pueden explicar: la coincidencia con el Día de la Madre y con otras dos producciones líricas, pero especialmente el desencanto del público local y visitante ante las reiteradas suspensiones que las actividades del Teatro Argentino padecieron este año.

La puesta de Louis Désiré tiene un comienzo prometedor: durante la extensa obertura el trayecto de Senta (cubierta con un tul rojo que simboliza la maldición del Holandés) marca una síntesis del drama. Pero la estética elegida por el director de escena determina que durante el desarrollo de la acción el estatismo y una penumbra omnipresente se apoderen de la escena; el resultado es de una monotonía aplastante. El vestuario de Mónica Toschi, la iluminación de Marcelo Cuervo y la escenografía de Diego Méndez Casariego siguen bien la línea planteada por Désiré.

Un elenco casi perfecto es uno de los mayores méritos de esta producción. Licio Bruno cumple brillantemente con el protagónico, con la salvedad de algunas calaturas. Mónica Ferracani es una Senta segura e imponente en su caudal y su fraseo.

El peruano Francesco Petrozzi (recordado por su Loge en el "Oro del Rin", única porción vista de la malograda Tetralogía platense) exhibe nuevamente un timbre bellísimo y es un Erik expresivo y solvente.

Sorprende el excelente Daland de Víctor Castells, Sergio Spina reafirma con su Timonel sus grandes virtudes musicales y dramáticas y Roxana Deviggiano es más sólida en lo actoral que lo vocal en el papel de Mary.

Silvio Viegas es el gran héroe de esta producción. Dominando con mano firme y autorizada a una Orquesta Estable que le respondió siempre adecuadamente (excepción hecha de algunas destemplanzas en los metales), logró que la música fluyera con el dinamismo al que la puesta renunció.

El Coro Estable preparado por Esteban Rajmilchuk realizó una tarea digna de elogio, aunque los ensambles masculinos hayan tenido por momentos un carácter exageradamente estentóreo.

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