martes, 17 de septiembre de 2013

“Wakolda” desembarca en la cartelera platense

ESTRENO NACIONAL 

Tras un recorrido por importantes festivales internacionales, el filme de Lucía Puenzo llega a las salas locales 

NATALIA OREIRO Y DIEGO PERETTI PROTAGONIZAN EL FILME DE PUENZO

La nueva película de Lucía Puenzo, “Wakolda”, que tuvo su première mundial en el último Festival de Cannes iniciando un raid internacional que ahora la lleva a los certámenes de San Sebastián y Biarritz, se estrena este jueves en las salas locales. 

El filme, que en su primera proyección fue recibido con un cálido y largo aplauso en la Sala Debussy de Cannes, cuenta una historia donde se intercalan la intriga y acontecimientos públicos para narrar la relación de una familia que tiene una hija con problemas de crecimiento con un médico alemán en 1959, en el Sur argentino. Protagonizada por Alex Brendemühl, Ana Pauls, la niña debutante Florencia Bado, Natalia Oreiro y Diego Peretti, junto a Elena Roger, Guillermo Pfening y Alan Daicz, el tercer largometraje de la hija de Luis Puenzo abreva en una novela propia publicada en 2011. 

La trama comienza con la llegada a la zona de Bariloche de un biólogo alemán y su encuentro con una familia, la de Enzo (Peretti) y Eva (Oreiro), ella embarazada, y sus varios hijos, entre ellos Lilith, de doce años, no obstante de talla pequeña para su edad. El visitante, todavía joven, seductor e intrigante, se relaciona con otros de los muchos alemanes de la zona, como él dedicados a curiosos experimentos, y se convierte en el primer huésped de la hostería que Enzo y Eva heredaron a orillas del lago Nahuel Huapi, al mismo tiempo que se relaciona de una manera algo escondedora con Lilith. 

En realidad, ese hombre es Josef Rudolf Mengele, conocido como “El ángel de la muerte”, médico y antropólogo que se inició en la Juventud Hitleriana y terminó integrando las SS, criminal de guerra nazi, prófugo que se escondió en la Argentina, Paraguay y Brasil, donde murió en 1979, a los 67 años. 

EL NAZISMO EN ARGENTINA 

“La película habla de Mengele y de su paso por Bariloche, pero transcurre básicamente en un período de tiempo en el que justamente se le había perdido el rastro y nadie sabía dónde estaba. Porque a partir de la captura en Buenos Aires de Adolf Eichmann, Mengele escapó hacia el Paraguay”, cuenta la directora. Según narró Puenzo, Mengele “tenía una identidad falsa y se movía en Bariloche con total impunidad. 

La película habla justamente de un inmigrante alemán que llega a la ciudad y entabla una relación con una familia con la que se fascina porque tiene una madre de sangre alemana y un padre de sangre mestiza”. La historia nos lleva por varios senderos, por un lado el de la familia y en especial el de Eva que está a punto de dar a luz; el de Nora Eldoc, la aparente bibliotecaria que espía los movimientos de los nazis escondidos en la zona; y el de la relación que se establece entre Lilith y Mengele, uno fascinado por la otra y viceversa, en medio de un entorno germanófilo. 

Con la imagen que se repite de un hidroavión saliendo y aterrizando en el Nahuel Huapi, la directora vuelve una y otra vez a la constante de que en ese lugar se escondieron nazis con la complicidad de lugareños (como ocurrió por ejemplo con Erich Priebke), que como se ve en una foto de la infancia de la protagonista hacían convivir banderas argentinas con otras nazis en las escuelas. Puenzo explicó que la historia tiene puntos de contacto con la realidad, en especial con la historia de Josef Mengele, el siniestro médico nazi, y que se supone vivió un largo período en Bariloche antes de emigrar a Paraguay y luego a Brasil, donde finalmente murió el 7 de febrero de 1979, a los 67 años.

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