lunes, 30 de septiembre de 2013

Teatro de entrecasa


Teatro íntimo es una propuesta del teatro independiente de La Plata que se basa en presentar obras en casas particulares. Los espectadores son casi invitados que llegan a una casa que no conocen y se ubican en la habitación donde tendrá lugar la acción de la ficción. Al menos en la función que me tocó ir, no era una obra sino tres las que se presentaban. Cada una independiente de las otras, en distintos ambientes de la casa, pero todas respetando el eje temático de la vida íntima o privada de las personas.

La primera de las tres historias transcurría sobre una cama de dos plazas con un televisor encendido en Discovery Channel. Los actores actuaban arriba de la cama y el público estaba sentado en el piso de la habitación o parado contra las paredes. Contaba la historia de dos primos que vivían en pareja, que tenían planes, pero al mismo tiempo sabían que el amor entre ambos se había terminado. El desamor que vive una pareja en la intimidad de la cama, los entendimientos mutuos y los hábitos compartidos. El relato se salía de la descripción realista al hablar también de la locura, encarnada en el personaje femenino de la pareja, que proyectaba mundos de su imaginación alucinada.

La segunda obra fue, para mi gusto, la más aguda de las tres y transcurría en el patio de la casa. Un psicoanalista y una paciente se encuentran en una supuesta sesión terapéutica. Pero en ella no ocurre lo que debería ocurrir en cualquier sesión de la vida real. Los personajes pasan de la inicial timidez, en el caso de la paciente, y compostura, en el del terapeuta, a soltar sus impulsos más desenfrenados. Describiría la escena como una sesión psicoanalítica sin filtros: sin filtros del paciente pero tampoco del terapeuta. En ligera terminología freudiana, como si las barreras del yo se hubieran desvanecido dejando paso a la marea del ello impetuoso y salvaje.

El psicoanalista ríe desencajado mientras diagnostica a su paciente que se tiene que valorar más, ante los ojos atónitos y asustados de ella. La libido sexual de ambos está permanentemente al límite del desborde. La diferencia está en que en la paciente romper las inhibiciones es el efecto que se busca con la terapia, pero en el psicoanalista es un elemento artificial que sirve para parodiar la profesión. Se logra una crítica mordaz al psicoanálisis con varios aspectos interesantes para reflexionar.

La tercer secuencia era la más realista de las tres. Se mostraba una situación de separación de una pareja. Juan Manuel Mannarino, piloto de la propuesta teatral, actuaba de ex-novio que volvía a la casa de su ex con el pretexto de buscar unas cosas, pero terminaba haciendo una escena de celos a quien ya no era más su pareja. La situación pasa de ciertos momentos divertidos a drama tensionante, con puertas que se cierran fuerte y gritos violentos entre los personajes. Se narra esa cierta dependencia enfermiza que se genera en las parejas, que crea vínculos de perversidad y manipulación entre dos personas que se quieren.

Cada nueva función presenta una nueva propuesta, las historias siempre se renuevan. Teatro íntimo es una experiencia valiosa del circuito teatral de la ciudad, movida por la pasión y el talento actoral y dramatúrgico de muchos jóvenes de la escena local. Es una propuesta que busca trascender los lugares convencionales y comerciales de la oferta teatral, y generar ficciones vivas con las que el público joven se sienta identificado.

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