sábado, 7 de septiembre de 2013

Natalia Oreiro y Elena Roger juntas en "Wakolda"

"Nos impresionó el nazismo en Argentina"

Exitosas, comparten en Wakolda el mismo asombro por la vida de los nazis en el sur argentino. Hablan de la televisión, defienden al cine nacional, y la actriz uruguaya reconoce que su carta astral es similar a la de Evita.

 


Por Juan Manuel Domínguez | 07/09/2013 | 04:17

"Se anima a contar cosas que nadie cuenta”, dice Natalia Oreiro (36 años) sobre Lucía Puenzo, directora de "Wakolda", basada en su novela homónima, que, indeed, se anima a ficcionalizar (no sin documentación e investigación) sobre la vida barilochense de Josef Mengele, el médico nazi llamado “ángel de la muerte”. Oreiro es Eva, madre de familia con un pasado y fascinación nazi, que la actriz de Solamente vos define como “alguien que me costaba entender en su decisión de dejar que experimentaran con sus hijos: yo había sido mamá hacía muy poquito y me costaba esa decisión, mucho más que aprender a hablar en alemán”. Otro de los nombres gigantes de "Wakolda", que se estrena el 19 de septiembre, es Elena Roger (38), la cantante y actriz que acaba de terminar de hacer Evita en Broadway y que es dueña, en estos instantes, de “un embarazo precioso, global, ya que viajó un montón y va a seguir viajando toda su vida” y su personaje, Nora Eldoc, basado en uno real, se ubica en el otro extremo de la Eva de Oreiro: es espía de la Mossad en busca de nazis en nuestro terreno. Roger, amable y radiante, afirma que Oreiro “es un tipo de mujer que yo no soy, no somos iguales” y Oreiro habla de Roger como “alguien a quien ves sencilla, que es vegetariana como vos, y después te frenás y te das cuenta de que es una gigante en lo suyo”.

—¿No les gustaría hacer un musical juntas?

ROGER: Me interesa, seguro, pero te tengo que decir algo, que les digo a todas las propuestas que me llegan ahora y me interesan: hasta que no sepa qué es ser mamá, ¡no puedo saber cuándo voy a empezar a trabajar!
OREIRO: Me tentaron muchas veces para hacer musicales pero la gente que hace musicales tiene una capacidad y registro muy grande. Y yo no tengo ese talento. 

—¿No harías de Evita entonces, Natalia?

O: No, al menos en el teatro. No tengo el talento de Elena. A mí me ofrecieron hacer en cine Evita, y estuve muy tentada porque tenemos una carta astrológica muy parecida. Pero no, en ese momento no me animaba. Sí creo en salir a buscar lo que uno quiere. Mi próximo proyecto, no inmediato, es hacer con Benjamín Avila de Juana Azurduy. Yo soy una admiradora de ella. Para mí es EL personaje. Tengo otros así. No tienen que tener tanta connotación histórica. Pero sí ser personajes fuertes y femeninos. Me encantaría hacer de una maestra rural, por ejemplo. El cine argentino no siempre tiene personajes interesantes para las mujeres. Es más masculino en ese sentido. Agradezco que Lucía o Benjamín (Avila) me ofrezcan esos roles, porque se suele contar desde la mirada del hombre.

—Wakolda roza, pero de forma intensa, la complicidad de nuestro país para con el nazismo, tanto a nivel gobierno como civil.

O: Civil, pero no de la sociedad entera. En ese momento se desconocían muchas cosas que después se conocieron. En los 50 no era mucha la información: muchas cosas se intuían y otras se notaron después. Me impactó acercarme a ese mundo. Absolutamente. 
R: Yo te voy a decir algo que me impresionaba muchísimo: en Estados Unidos tuve la oportunidad de encontrar y ver archivos documentales del Mossad, muy al alcance de la mano. Veía lo que había sido después de la guerra, cómo los judíos se habían armado de una manera y habían dicho “ahora la van a pagar”, y que el Mossad hasta había estado a punto de envenenar todo Berlín, por las aguas, sabiendo que podían matar gente que no había sido nazi. Quiero decir, con esto y con lo que hablamos de qué pasa con Mengele siendo teatral, esta ambigüedad, creo que la película muestra que los seres humanos no son Maléfica. Todos tenemos de todo, y seguramente en su cabeza creía que estaba haciendo un bien, lo mismo que Hitler. Podés decir que estaban locos, seguro. Pero ellos estaban convencidos. Esa era su verdad. Entonces, hay un punto donde todos somos seres humanos y nos unimos.
Tuve la posibilidad de ir a la Casa Blanca a ver a Bush hablando, justo estaba todo esto de la guerra (que siempre es un tema muy fuerte para mí), ya habiendo invadido y todo, y era un divino. Y este divino toma la decisión de matar a un montón de gente. 

—Como madre y futura madre, ¿qué les gusta de la Argentina en este momento?

R: Mi familia.
O: A mí me encanta. En Europa no se consigue. Creo que somos una sociedad con mucha cultura, muy diversa, un país hermoso, geográfica y culturalmente hablando. Me parece que somos un país muy libre, más allá de momentos y situaciones particulares.

—¿Y lo que menos? 

R: Me choca tanta guerra entre nosotros. Obvio, no es una guerra civil, pero es una guerra donde no podés comentar. Hay mucha división. Y si no estás en ningún bando, sos como un pelotudo. Y en realidad son filosofías de vida que uno adopta. 
O: No es algo que me moleste de este momento. Las sociedades siempre tienen una particularidad, un color, y los rioplatenses siempre fueron así. Son ciclos. Se vuelven a repetir. Lo mejor es la democracia en que se vive, sin tener ningún prurito en eso. Yo puedo hacer cine independiente, o comercial, o televisión, o teatro, y puedo hablar abiertamente de mi ideología. Y eso fue así siempre. Y yo fui así siempre.

—¿Ven la grieta de la que habló Lanata? 

O: Eso existió siempre. Pero la Argentina es un pueblo muy solidario. Siendo madrina de muchas instituciones, yo siento que hay mucha dulzura para conmigo. Pero entiendo que suceden muchas cosas. Aunque para tener una sociedad más justa, más sana y más solidaria tenemos que colaborar no diciendo que existen esas cosas. 

—Natalia, vos hablaste firme frente al informe de Lanata sobre los subsidios. ¿Qué piensan ambas al respecto?

O: Me parece que la cultura de un país es algo muy importante, no sólo para la cultura interna sino para presentarlo frente al mundo.
R: Tendría que haber una ley que diga que la película argentina, por más que no pase la media, debería estar más de una semana en cartel. No se puede competir de igual a igual con una película extranjera. La película argentina debería tener muchos más derechos. No interesa ver un cine que tenga que ver con nosotros. Me parece bien que se apoye al cine argentino, después siempre está la duda: ¿se apoya realmente a quien lo necesita o estás dando plata a quien no? ¿Se filtrará guita de algún lado? Eso es fama de cualquier gobierno que haya estado en la Argentina, pero no por eso vas a sacar el subsidio al cine. Pero también el argentino tiene que apoyar la cultura argentina. 

“La gente se esta volcando al cable”

Oreiro se ríe cuando le preguntan por la televisión: “Siempre me asocian más a la televisión y tengo más películas que series hechas en TV”. Pero aun así, a pesar del éxito de Solamente vos en El Trece, es un hecho que el prendido, es decir, el promedio de gente viendo televisión, se ha reducido muchísimo: “Hay muchas buenas propuestas en cable y creo que la gente se está volcando al cable”. ¿Falta Tinelli? “No lo analicé nunca desde ese lugar.” Aurora, heroína de la clase trabajadora, es muy diferente a sus papeles en el cine, y Oreiro sabe por qué: “Intento elegir a primera mano personajes con los que no me siente identificada: cuanto menos cercana me siento, más me interesa como personaje. No quiero seguir haciendo a esta edad lo que ya hice a los 20. Tengo 36 años. El cine me propone más desafíos”. Oreiro, ante la pregunta de si se siente una mujer poderosa, dice: “Las mujeres somos poderosas. Es obvio, porque tenemos el poder de concebir. Te da una fuerza y una seguridad muy particulares”. ¿Y ser Natalia Oreiro, esa estrella XL que mientras espera hace una entrevista con Rusia, donde se irá de gira a fin de año? “Para mí son cosas que le están pasando a otra persona, no a mí. No me hago cargo de la mirada del otro. No sé si tiene que ver con ser de otra generación. La mirada del otro es cruel, siempre, por eso no me quedo ahí. El ser humano es muy choto en ese sentido, siempre te quedás enganchado en la parte negativa. Ya pasé por muchas situaciones.”

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