jueves, 12 de septiembre de 2013

Martina Juncadella: "En la incertidumbre están las claves para trabajar como actriz"

MARTINA JUNCADELLA

“No tengo prejuicios con la televisión”


Con sólo 21 años, ya tiene una docena de películas en su haber. Es una de las actrices preferidas del “nuevo cine argentino”.

Hay algo muy parecido a la fragilidad en la mirada de Martina Juncadella, algún gesto aniñado que asoma cuando piensa, cuando se pierde entre las palabras que elige con cuidado pero dice con franqueza. Tiene 21 años y un largo recorrido en cine. No por casualidad, sino porque es una actriz plástica y claramente comprometida con lo que hace y ama hacer.

La excusa para entrevistarla es Habi, la extranjera, la película de María Florencia Álvarez. En ella, Martina compone a una adolescente del interior que llega circunstancialmente a Buenos Aires e inicia una búsqueda interna. “A la distancia, me doy cuenta de que me encariñé mucho con este personaje, con los caminos que atraviesa y el recorrido que emprende sin cuestionarse”, cuenta a Diario Z.

¿Sos de cuestionarte mucho?

En general sí porque en toda elección siempre hay una pérdida y una ganancia. Está bueno que las cosas sucedan, y me parece que, en ese sentido, lo que pasa con Habi me enseñó que a veces hay que dejarse guiar más por el instinto que por lo racional.

¿Buscás papeles que te presenten un desafío?

Lo que busco es más bien la sensación de incertidumbre, de no saber de antemano cómo resultará el personaje ni la película. Es en ese lugar donde siento que a veces están las claves para trabajar como actriz.

¿Recibís muchos guiones?

No, para nada. El factor tiempo y la perseverancia son muy importantes para un actor, porque uno no siempre puede saber cuándo van a llegar las cosas. Esa incertidumbre, a la larga, te termina beneficiando al momento de encontrarte con un material tan poderoso como para mí fue este guión.

¿Cómo resumirías la película, sin develar demasiado?

Mi personaje es una chica del interior que siempre se había visto a sí misma a partir de la mirada de los demás. En Buenos Aires, entra en contacto con la comunidad islámica, que cumple un rol familiar, de sostén. A través de su contacto con el Islam emprende su recorrido espiritual más allá de la religión, los cuestionamientos a sí misma y a sus elecciones. Y también se convierte en una mujer, deja de ser ese “bicho raro” para asumir quien es y hacerse cargo de sus elecciones. Es muy interesante ver cómo acciona sin tener control de los resultados, algo que nos sucede a todos.

¿Te interesa especialmente el trabajo con directores noveles?

Creo que con las óperas primas el director te está confiando su película, y eso es muy lindo. Tuve la suerte de trabajar con directores que ponían mucha dedicación y tenían muchas ganas de trabajar con los actores. Se aprende muchísimo cuando ambas partes dan el cien por ciento.

¿En qué momento definiste que querías ser actriz?

Empecé a estudiar a los 12, con Nora Moseinco, y a trabajar un año después. Es muy loco, porque cuando empecé a ensayar Habi…, Abrir puertas y ventanas (2012) y otros proyectos en los que he estado, tuve la sensación de que era mi primer trabajo. Con esa sensación me caso; la primera vez que la sentí, haciendo Cara de queso (2006), supe que había algo incómodo en eso pero que ahí estaba la clave de lo que quería hacer.

¿Te molesta el mote de “joven promesa del cine nacional”?

(Piensa). No, no me provoca nada. Me gusta trabajar de esto y me pone contenta que lo que hago se pueda ver y que haya espacios para hablar sobre mi trabajo, pero no sé qué va a suceder en el futuro.

¿Te interesaría escribir y dirigir?

Sí, me gusta escribir y de más chica dirigí un corto… Como estoy en contacto desde la actuación, siento que quizás en un futuro todo pueda decantar hacia ese camino.

¿Proyectos?

El año pasado estuve haciendo en teatro La laguna, de Agustina Luz López; este año la presentamos y ahora nos vamos de gira por Holanda y Suiza.

¿Te gustó hacer teatro?

Sí, me encantó. Hay algo en cómo se va transformando y creciendo la obra a medida que avanzan las funciones que es genial, muy mágico.

¿Sentís a la televisión como algo pendiente o no te interesa?

Por ahora no he hecho mucha tele… El año pasado estuve en Presentes, una ficción que emitió canal Encuentro. De todos modos, no es el formato en lo que pienso al momento de elegir un proyecto sino en lo que está detrás.

¿Harías una tira diaria, por ejemplo?

Si el proyecto me gusta, por supuesto. No tengo ningún prejuicio con la tele. De hecho, se están haciendo cosas muy buenas. Que cada vez se busquen más actores de teatro y de cine para hacer papeles me parece que enriquece muchísimo a la televisión.

DZ/rg

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