domingo, 8 de septiembre de 2013

La Caterva: La Comunidad de la Alegría

Domingo | 08.09.2013  Publicado en Edición Impresa:   Séptimo Día

TENDENCIAS

El grupo de teatro La Caterva de City Bell, reúne a vecinos/actores para representar en vivo, problemáticas del barrio sin dejar de lado la militancia y la identidad del pueblo 

Por JOSE SUPERA
ESCRITOR

Se está formando un grupo de vecinos

que nos juntamos por nuestra identidad

que laburamos todos por la justicia,

en pos de la memoria y también de la verdad.

Fragmento De City Bell (canción)

Hace 8000 años atrás City Bell era puro mar. Un mar frío, denso, negro. Desde ballenas gigantes hasta zooplancton microscópico. Pasaron 4000 años. El agua empezó a retroceder. Peces quedándose en la tierra, asfixiándose, volviéndose cadáveres, fosilizando. Quedó arena, quedó conchilla. Pasó más tiempo. Pasó un animal de cuatro patas. Pasó alguien corriendo con los pies descalzos detrás. Empezaba a crecer pasto, pero también historias. Un día apareció un español a caballo. Dando órdenes a otras personas. Repartiendo pedazos de tierra aquí y allá. Tierras que ellos aseguraban que antes eran de nadie. Después aparecieron cruces. De misioneros Jesuitas eran las cruces. Después aparece otro hombre, un terrateniente. Sobre las bases de lo que era el templo jesuita construye una estancia. Es tiempo de revolución libertadora. La estancia sirve de campamento a ingleses que venían invadir esas tierras por segunda vez. Guerras, explosiones, heridos yéndose en barco, libertad, libertad, libertad. Pasan años, el tiempo no se detiene, nada se detiene, todo sigue. George Thomas Bell, británico. Compra la estancia de 6.000 hectáreas. Su hijo, Jorge Bell, hereda la estancia y trabaja la tierra como pocos. Muere. La Sociedad Anónima City Bell compra 300 hectáreas a sus descendientes. Esa sociedad tiene una idea que es a la vez un sueño: crear un poblado. Anotan los planos. Se firman actas. Se festeja que nace City Bell. Los descendientes de Jorge Bell viven en la estancia hasta que es expropiada por el gobierno. El casco de la estancia se transforma en el Batallón N°2 de Comunicaciones. Se levantan edificios ahí dentro. Afuera del batallón también hay casas, gente que comienza a vivir, a reproducirse, como las casas, como los autos, como todo. Desaparecen jóvenes en City Bell. A otros, que están adentro del Batallón, los hacen desaparecer yendo a una isla lejana a pelear con piratas. La guerra se pierde. Algunos jóvenes vuelven a City Bell. Están heridos. Por dentro y por fuera. Pasan más años, pasa más tiempo. Un grupo de vecinos se junta con el fin de comenzar una propuesta cultural y participativa con la impronta de City Bell, de su lugar. Nace el espacio de teatro comunitario de City Bell. Nace La Caterva.

EN EL ENSAYO

Pablo Negri, coordinador y director, nos recibe en el galpón donde ensayan todos los miércoles. Falta un rato para que lleguen los vecinos/actores. Nos cuenta que “los grupos de teatro comunitario nacen de una demanda de la comunidad, que es lo más genuino. Si no hay una demanda de la comunidad, es difícil, plantear algo como esto. Se trabaja con la base de la horizontalidad, los personajes son interpretados por los mismos vecinos. Todo lo que trabajamos tiene que ver con la identidad de City Bell, tanto la historia, como las cosas de la vida cotidiana. Y se genera una comunicación diferente con el público, porque a ellos les estás contando su historia, las cosas que les pasan cotidianamente, por ejemplo eso de que cambian las calles permanentemente. El teatro comunitario capta otro tipo de público, porque al presentarnos en la plaza, te ve, además de la gente que ya te conoce, la gente que estaba en la plaza tomando mate, o alguien que pasaba; acá el espectador tiene otro rol, participa. En 2006 éramos 18 y hoy somos 50”.

Le pregunto cómo es el presente del grupo, en qué están trabajando.

“En este momento tenemos dos espectáculos, uno es ‘Escenas de la Vida Cotidiana’ y el otro es ‘Templo Estancia Batallón’. En el primero, que es el más viejo, recreamos temas muy propios de City Bell como la nomenclatura de las calles, el problema de la basura, del hantavirus; está representado en situaciones que sos vos, pero no estás contando tu historia si no la historia de muchos vecinos. Llevamos más de 70 funciones, casi siempre ensayamos y nos presentamos en las plazas”. Se abre la puerta de la calle y aparece una madre con sus dos hijos. Pablo dice que “este es un grupo abierto, acá puede venir cualquier persona de cualquier edad”. Continúa: “Templo Estancia Batallón, cuenta la historia de City Bell, que está escondida a la comunidad dentro del Batallón 601: lo que hoy es el casino de oficiales, eso era el casco de la estancia grande de la familia Bell. La casona hoy está impecable, nosotros pudimos visitarla. Estamos haciendo fuerza para que esa casona histórica se pueda abrir a la comunidad de City Bell. Ya tenemos autorización del Ministerio de Defensa para mayo de 2014, que City Bell cumple 100 años, representar nuestro espectáculo ahí adentro”.

Laura Mateos, es una de las integrantes, hace dos años que encontró en La Caterva un espacio donde se refleja y no se siente sola. “Vine un día porque me quedaba cerca de mi casa. No sabía de qué se trataba el teatro comunitario. Me di cuenta que además de actuar, podía hacer cosas de comunicación y periodismo, que es mi otra pasión. Y lo más importante de esto para mí, es que hay un costado militante muy fuerte, porque acá defendés valores, principios que uno tiene, y te encontrás con un montón de gente que también comparte esos valores, que tiene ganas de cambiar las cosas.”

Siguen llegando los vecinos/actores. Algunos traen guitarras, bombos, hasta acordeones. Todo es abrazos y risas, camaradería. Una mujer fue abuela. La felicitan. Alguien lleva a una nena a caballito. Me doy cuenta que todos de alguna forma actuamos en nuestras vidas. Que todos cumplimos un rol, un papel. Y el papel de esta gente es juntarse, unirse, abrazarse, buscar en el otro un reflejo, para conformar un gran brillo y deslumbrar a corazones opacos que perdieron la fe, para decirles que después de todo, nadie, pero nadie, que viva en una comunidad, está realmente solo.

Y ahora bombos, redoblantes, murga, canción, levántense de sus asientos, abran el corazón.

Usted, vecino del barrio

no se ha cuestionado

o se ha puesto a pensar

que muchas veces se oculta

o es privatizado el bien cultural.

Desde el teatro cantamos

con aire de libertad

pa’ que tu voz y la mía

griten toda la verdad

Hoy volvimos a cantar, hoy volvimos a cantar

Sí, sí compañero La Caterva ya se va

Sí, sí compañero La Caterva ya se va

Y ya ves que decían que no debías jugar

Y ya ves que decían que no podías cantar

Si juntamos todas las voces

nos podemos encontrar

Hoy volvimos a cantar, hoy volvimos a cantar

Sí, sí compañero La Caterva ya se va

Sí, sí compañero La Caterva ya se va.

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