domingo, 22 de septiembre de 2013

Belén Blanco se luce en las tablas

La actriz protagoniza "Querido Ibsen: soy Nora", Lúcida reescritura de "Casa de muñecas" de Griselda Gambaro 

BELÉN BLANCO EN UNA ESCENA DE QUERIDO IBSEN: SOY NORA Leer más en 

“Querido Ibsen: soy Nora” es la lúcida reescritura de “Casa de muñecas” debida a la argentina Griselda Gambaro, que encuentra una potente interpretación de Belén Blanco en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín.

La obra original es la más representada de Henrik Ibsen y su intempestivo final, con el abandono del hogar por parte de la protagonista, fue un verdadero escándalo a fines del siglo XIX porque nadie se soportaba esa ruptura y hasta tuvo versiones del propio autor con un cierre conciliador.

Lo mismo sucedió en la película argentina de Ernesto Arancibia rodada en 1943, con Delia Garcés y George Rigaud como la pareja principal, muy halagada en su hechura artística y técnica, aunque hacía volver a Nora a su casa para tranquilidad de las conciencias.

Como se sabe, la obra se desarrolla en la Noruega de 1879 y cuenta la historia de una mujer, en apariencia felizmente casada con un próspero empleado de banco y madre de tres hijos, una joyita en su hogar hasta que una “picardía” por necesidad de dinero la hace presa de un chantajista, al tiempo que las desventuras matrimoniales de una amiga le hacen saber que no está en el mejor de los mundos posibles.

El trato que el marido le dispensa, y que parece común a su época, se diferencia poco del que usa con sus hijos, llamándola con diminutivos de animales, quitándole toda posibilidad de discernimiento, eligiendo por ella y enarbolándose embozadamente como su amo.

En cambio hay un papel lateral, el del ama de llaves Ana María (Pochi Ducasse), que en la rígida división de clases debe ser como mujer la persona mayor de la casa, la que en esta versión observa la acción desde su rincón y es una suerte de socia de Ibsen-Gambaro que distribuye la entrada de los personajes y sus encuentros.

La versión Gambaro surgió de conversaciones entre la dramaturga y la recordada Alicia Zanca, que veían que algo le faltaba a “Casa de muñecas”, y era justamente el discurso interior de la protagonista, que pasaba de una aparente indefensión a la rebeldía sorpresiva.

INCREPAR AL AUTOR

De ese modo, Nora (Belén Blanco) increpa al autor (Alberto Suárez), presente en escena, no sólo sobre sus procederes sino sobre lo que sucede con las otras criaturas, en el supuesto de que Ibsen no es lo suficientemente compasivo con ellos.

Esos cuestionamientos consisten en un desarmado de la pieza delante del espectador, un distanciamiento que lo hace cómplice y reconstructor de la historia, en la que Ibsen intenta explicarle a Nora que los personajes suelen dispararse a una vida propia, ajena a la voluntad del dramaturgo.

Gambaro ya se le había animado incluso a William Shakespeare, cuando diagramó “La señora Macbeth”, para el amplio lucimiento de Cristina Banegas en 2004, y en este caso sus aportes a la escritura de Ibsen sortean toda clase de sospechas.

El que comprende a la perfección el texto y lo presenta con reminiscencias expresionistas es el director Silvio Lang, que aprovecha el diseño escénico de Gonzalo Córdova, despojado y gélido -el escenario de la Cunill parece más amplio de lo habitual-, en el que jamás pierde la cadencia de la historia.

Una cadencia casi mecánica que se marca a través del movimiento corpóreo de Blanco, muy coreográfico, casi de gimnasta, que marca las escenas con los otros, en particular ese destello de finura escénica que ocurre al regreso del baile, con Nora vestida de campesina napolitana, o algo así.

“Querido Ibsen: soy Nora”, se presenta en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín, Corrientes 1530, de miércoles a sábados a las 21 y domingos a las 20.

Fuente:  http://www.eldia.com.ar/edis/20130922/Belen-Blanco-luce-tablas-espectaculos11.htm

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