jueves, 8 de agosto de 2013

Carla Peterson: "La política no me interesa para nada"

Carla, en Cannes. Foto: HOLA

Por Fernanda Iglesias 

Carla Peterson nunca dejó de trabajar. Siempre hizo una novela tras otra, o un unitario, o teatro o cine...Hace tres meses terminó de grabar su participación en la serie En terapia y se dedicó full time a su bebé Gaspar , que ya tiene seis meses. Al mismo tiempo, enfrentó el desafío de convertirse en la mujer de un candidato: su marido, el buenmozón Martín Lousteau, decidió presentarse a elecciones como diputado , dentro de la agrupación UNEN. El próximo domingo se enfrentará a los otros precandidatos de ese frente para anotarse en la carrera a octubre por una banca en el Congreso.

Sin poner ningún condicionamiento, Carla acepta hacer la entrevista con Personajes.tv en un bar cerca de su casa, frente al Jardín Botánico. Llega puntual y se desparrama en la silla aliviada y con ganas de disfrutar esos minutitos de soledad, lejos de su hijo. Pide un capuchino y un tostado de queso y tomate. Simpática, relajada, ofrece: "¿Querés un poco?"

-¿Cómo estás en tu "nueva vida"?

-¡Bien! Mis días ahora se pasan mucho más rápido que cuando trabajaba mucho. Cuando hacía una tira, por ejemplo, era mucho más productiva. Ahora, llega la noche y a veces me doy cuenta de que ¡estuve adentro de mi casa todo el día! Y sólo acomodé dos cosas. Pero me quedé mirando con mi hijo dibujos animados, haciéndolo jugar un rato. Y eso es todo.

-¿Cómo hiciste para grabar En terapia ?

-No sé. Gaspar tenía dos meses, casi tres. Y yo tuve la inconsciencia de decir que sí hasta que tuve que empezar a ponerme a trabajar. Me di cuenta de que con un bebe ya no es lo mismo. Ya no soy la actriz que se sienta a estudiar y estudia.

-Cuando te llamaron él no había nacido, ¿no?

-No. Y claro, me dijeron "vas a estar bárbara". Y yo sólo pensé en las horas de grabación. Me olvidé de contar las horas de estudio. Acá tenía que ir con un conocimiento total de este personaje.

-¡Te salió bien!

-A mí me gustó. Por eso digo, "¿cómo lo hice?" Tenía que interpretar a una mujer que sufre por no tener un hijo, una realidad muy distinta a la mía… Uno siempre se inventa un mundo, pero tampoco tenía todo ese tiempo para estar pensando en algo tan contrario. Estaba con eso en la cabeza, con el libreto en una mano y hamacando a mi hijo con la otra, aprendiendo a ser mamá. Eran dos cosas tan distintas… Un registro muy grande de sentimientos.

-¿Sobreviviste?

-Sí, fue un placer. Y hubo mucha inconsciencia en las dos cosas, en ser madre y en el actuar. Por suerte, armaron todo para que yo lo pueda hacer. La productora, que es madre y es una genia, me intercalaba las grabaciones porque sabía que hay noches que no dormís tanto… Yo pensaba sólo en volver para darle de comer a mi hijo. Necesitaba más tiempo entre un capítulo y otro para estudiar. Porque mi cabeza era un algodón con óleo calcario.

-¿Estás preparada para la exposición que se viene con un marido diputado?

-No, tampoco lo pienso.

-¿Se la pasa trabajando?

-Sí. Siempre trabajó mucho, pero ahora... Es como cuando empieza un programa. Tiene algo de lanzamiento esto de la campaña. Entonces yo lo entiendo, porque sé que después es distinto. A veces veo que se va a pelear a los programas y "¿por qué querés hacer eso?", están todos peleándose. Es un poco angustiante. Más cuando estás tranquila.

-¿Lo apoyaste cuando te dijo "quiero volver a la política"?

-Bueno...Sabía que le gustaba mucho, entonces siempre fui pensando que en algún momento él iba a querer probar, dedicarse o estar adentro. Lo presentía.

-Y sucedió.

-Sí. Está bien, mejor antes. Que sea rápido. A él le gusta mucho. Él tampoco me conoció a mí trabajando todos los días en un programa diario... todavía. Cuando nos conocimos yo estaba haciendo cine, teatro.

-Pero ya eras actriz.

-Sí, pero bueno, en lo diario, en el día a día no nos vimos.

-Claro, ¿cómo sería una tira? Irte a las seis y media de la mañana y volver a las nueve de la noche…

-…destrozada. Llegás en pedazos a tu casa y ya te estás preparando para el otro día, leyendo los libros, pensando…

-¿Cuántas horas trabaja Martín?

-Y, mil. Todo el día. Y los sábados y domingos, también. Lo veo entre programa y programa. Entra y sale. Viene, lo saludo y se va.

-¿Lo llamás o no lo molestás?

-Mensajes de texto. Pero igualmente compartimos mucho tiempo juntos antes. Y estos son momentos. Hay que pensarlo así. Que él lo viva y que lo disfrute mucho ahora.

-¿Hubo una charla entre ustedes antes de que él se decida a entrar en política?

-No.

-¿Una propuesta?

-No.

-Te informó, nada más.

-Yo vi todo el proceso que él hizo para ver si lo hacía, por dónde lo hacía, cómo lo hacía y con quién.

-¿Vos sabés algo? ¿Sos de meterte, de informarte?

-No. Le pregunté un par de veces. Ahora de tanto verlo en los programas, me voy enterando. Porque lo veo, obvio. Pero él también me ve a mí. Los lunes pide ir al primer bloque del programa para llegar a tiempo a ver En Terapia conmigo. Él me ayudó mucho a preparar el personaje. Me tomaba la letra. Yo también lo pude hacer por él.

-¿Sos de defenderlo?

-Yo lo voy descubriendo a él como lo descubre la gente. Yo con él cuido al bebé, comparto otras cosas. Y después lo veo en los programas de televisión hablando, dando cifras, esto, aquello. Pienso: "¿En qué momento prepara todo esto que está diciendo?" Sabe mucho. Estoy descubriendo todo de él. Específicamente, con lo de la política… Y me gusta. Él me trae cosas. También hace muy poco que él decidió dedicarse a esto. En muy poco tiempo él tuvo que presentar propuestas, armar toda la campaña. No tienen un equipo. Fue haciendo todo esto en tiempo récord.

-¿Ya tuviste que enfrentar alguna reunión como "la mujer de"?

-No, nada. Supongo que en algún momento lo voy a acompañar. Me pregunto, el día de las elecciones, ¿qué hago yo?

-¿Qué vas a hacer?

-Tal vez lo acompañe. Aparte estaría muy nerviosa en mi casa sola. No sé.

-Es un lugar impensado para vos, ¿no?

-Sí, porque realmente a mí no me interesa para nada.

-Pero vas a ir a votar.

-Obvio. Yo siempre digo que mis deberes como ciudadana los trato de cumplir y trato de ser un ejemplo para mi pequeño grupo. Si hablo de política, es con mis amigos. Pero no me interesa. No sé mucho. Le pregunto a Martín cuando tengo alguna duda, y generalmente me equivoco.

-¿Por qué?

-Y, uno sabe una parte. No sabés para atrás, no sabés para los costados.

-Este es un gobierno que hace participar mucho a los actores. ¿Qué diría Martín si vas a un acto de Cristina?

-Creo que no me diría nada. Pero yo tampoco iría… Ahora lo voy a acompañar a él, me gusta lo que hacen, me parece gente valiosa. Está bueno que haya gente así. Yo que lo conozco a Martín, sé que es decente para tomar decisiones. Pero no es que si lo acompaño es porque yo… O sea, lo acompaño como su mujer, pero no como partido político. Hay cosas de otros grupos que me parecen interesantes y que también hay que apoyar.

-¿Nunca participaste en política?

-Alguna vez he ido a un festival de cine. Y bueno, en el festival de cine al que yo fui se lanzaba la candidatura de Cristina. Fue hace mucho, en Mar del Plata. Y la conocí a ella. Pero la política no me interesa para nada.

-Ahora, como mamá, ¿cuáles son tus preocupaciones más inmediatas?

-Por ahora es fácil: está adentro de mi casa, le doy de comer, le cambio el pañal, lo acuesto, jugamos un ratito. Ayer lo llevé por primera vez a la calesita. Siempre está conmigo.

-¿No hacés otra cosa?

-Estoy leyendo, estudiando. Quiero producir algo en teatro. Entonces, bueno, estoy juntando material y pensando. Y juntando ganas también para volver. Fui al teatro a ver a Darín y también a Florencia Peña. No fui a los estrenos porque se hace muy largo todo. Necesito ir y volver rápido a mi casa. Los domingos no salgo, estoy en casa y el candidato también. Vemos a Lanata. Ahora veo mucho programa político.

-¿Antes no veías?

-No. Pero bueno, conociéndolo a Martín y sabiendo por qué le gusta esto, hay algo que me parece muy sincero del por qué quiere dedicarse a la política. Él me dice que podés opinar, escribir, ir a dar charlas, explicar, contar. Pero de afuera. Y de afuera no se cambia nada.

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