sábado, 31 de agosto de 2013

Borrando fronteras: Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente

SÁBADO, 31 DE AGOSTO DE 2013

TEATRO › ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE TEATRO INDEPENDIENTE

La autogestión y el espíritu de confraternidad latinoamericana animan este encuentro teatral motorizado por el grupo UmaMinga. Desde el próximo martes y en distintos escenarios porteños, grupos y artistas de diversos países de la región darán cuenta de una nueva mirada cultural que tiene que ver, según los organizadores, con “un cambio político en el continente”.

Por Sebastián Ackerman

Desde el próximo martes y hasta el sábado 7 de septiembre, la segunda edición de este encuentro redoblará la apuesta del año pasado: habrá más obras, talleres, charlas-debate y conferencias. Se presentarán grupos y elencos de Argentina, Ecuador, Bolivia y Perú.

“El año pasado surgió una idea muy nuestra, chiquita, casi una sensación de utopía de juntarnos y traer a la gente que conocimos en viajes, festivales y talleres que hicimos por Latinoamérica. Lo del año pasado se nos fue de las manos a nivel emocional, de recepción... a todo nivel”, recuerdan junto a Página/12 Florencia Suárez Bignoli y Maite Velo, integrantes junto a Verónica López Olivera, Gabriela Julis e Ignacio Masjuan del grupo UmaMinga, sobre la primera edición del Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente (ELTI). Ese desborde fue lo que las impulsó para organizar desde el próximo martes y hasta el sábado la segunda edición, con más obras, talleres, charlas-debate y conferencias, proyectando a futuro que se instale la idea de que “en septiembre está el ELTI”. “El arte, en un punto, es algo que se hace desde la pasión, y la autogestión requiere mucho esfuerzo. Si no encontramos el deseo, es muy difícil llevarlo a cabo”, explican, y cuentan que están dedicándose al encuentro full time desde abril.

En esta segunda edición las sedes serán el teatro Andamio ’90 (Paraná 660), La Carpintería (Jean Jaures 858) y el Galpón de Catalinas (Benito Pérez Galdós 93), donde se presentarán elencos y artistas de Argentina (Chumba Percusión, Teatro Llanura –de Santa Fe–, Grupo Catalinas, Grupo Arpan), de Ecuador (Muégano Teatro), Bolivia (Maque Pereyra) y Perú (Grupo Cultural Yuyachkani). Esta “mirada latinoamericana” del teatro, analiza Suárez Bignoli, tiene que ver con un cambio político en el continente: si antes desde Buenos Aires se intentaba imitar las modas europeas, desde hace algunos años se intenta construir y consolidar una identidad latinoamericana: “Estamos viviendo un momento especial, y creemos que por eso tuvo la recepción que tuvo. Nosotras hablamos de una identidad latinoamericana, de borrar fronteras, de reconocernos como artistas con diferentes formaciones... Encontrarnos en un mismo tiempo y espacio, acá en Buenos Aires es posibilitar y reforzar la unión latinoamericana”, apuesta.

El año pasado, además de argentinos, se presentaron elencos de Brasil, Chile, Colombia y Perú. Con los invitados de este año, las organizadoras se van acercando a un panorama general de producciones de toda América del Sur, en donde pueden rastrearse similitudes y diferencias en la forma de narrar, de representar historias que muchas veces son compartidas. “De algunos viajes vimos que también había un montón de similitudes con formas de hacer teatro, o de contar, con Argentina. Pero está bueno que puedan contarse esas cosas desde un lugar diferente del nuestro”, rescata Velo, y amplía: “No hay tantos espacios para cuestionarse el hacer en teatro. Tiene que ver con la manera que tenemos de vivir espacios como este encuentro: freno, reflexiono y avanzo. Con mis diferencias, con mis virtudes, con lo que me llevo de la propuesta que traen los elencos de los países que nos acompañan. ¡Los brasileños nos siguen diciendo que en el 2014 vuelven! Y les tenemos que decir que no sabemos qué va a pasar el año que viene”, confiesa.

Florencia Suárez Bignoli, Maite Velo, Verónica López Olivera y Gabriela Julis junto al actor Mariano Falcón.Imagen: Joaquín Salguero.

–Ustedes hablan de “borrar fronteras” con el ELTI. ¿Cómo se puede lograr eso desde el teatro?

Maite Velo: –El punto es intercambiar desde la diferencia. El teatro es aquí y ahora, y la necesidad de que los grupos estén es central. Entonces, borrar las fronteras es acercarnos aún más, teniendo en cuenta las diferencias para que vengan a contar lo que cada uno quiera contar de su lugar. Y así compartir y aprender. Hay una instancia en cada obra de una charla debate post función. Hay palabras que nos resuenan todo el tiempo, que identifican el ELTI: el intercambio, el compartir, el estar. Es un momento que abre este ida y vuelta del público con los artistas para poder generar este intercambio ya no de espectador y actor, sino de seres humanos en un momento único. Y que los espectáculos extranjeros, que tal vez es la única vez que se presentan en Buenos Aires, puedan llevarse algo. Eso es, para nosotros, borrar fronteras: acerquémonos. Rompamos los límites.

F. S. B.: –Tanto el año pasado como este la temática se dio de una manera natural, si se quiere, que en todas las obras nos encontramos hablando de la identidad, haciendo memoria de todo lo que sufrió cada uno de los países participantes por las dictaduras. Este es nuestro granito de arena para cambiar algo.

Una discusión siempre presente en UmaMinga es cómo definir al evento, por eso remarcan el carácter de “encuentro” que tiene. No es casual: a diferencia de la manera en la que funcionan los festivales, el ELTI, destacan a coro, tiene el acento puesto en otro lado, desde las obras seleccionadas para participar y los criterios con los cuales se las elige, hasta el armado y las temáticas tratadas en las conferencias y las charlas-debate. “La premisa fundamental es conocernos –reivindica Suárez Bignoli– más allá del hecho artístico. Como es un encuentro, y no un festival, convivimos desde las diez de la mañana hasta las doce de la noche. Es desde este lugar humano que nos interesaba compartir con determinadas personas”, compara.

–¿Dónde se plasma para el espectador esa diferencia entre “encuentro” y “festival”?

F. S. B.: –Muchas veces nos preguntamos cuál es el criterio de selección, y nos damos cuenta de que las obras son tan importantes como una conferencia, o una charla debate, como un taller... Lo más importante es a nivel humano. Por eso es un encuentro y no un festival. Nos parece más importante el camino, el recorrido, lo que tienen para contar que la estética en sí. Porque, ¿quién decide a nivel estético qué está bien y qué está mal? No somos un jurado de festival. Lo fundamental nos parece que es remarcar la diferencia entre la lógica de un festival y un encuentro como el que planteamos nosotras. Nos pasó en Bolivia en el Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra el año pasado, que nos decían que no podíamos no ver a tal grupo, y sentía que era todo un marketing del teatro for export. Entonces, el formato del festival también tiene ciertos códigos de temática, de estéticas, que para mí terminan vaciando el contenido. Es nuestra forma de ver el teatro, de querer vincularnos con las personas que hacen teatro, pero hay algo de lo festivalero que apunta a algo diferente de lo que pretendemos nosotras.

M. V.: –Hay distintas opciones, a las que uno puede adherir o no. Son formas. Creo que el secreto es volver a preguntarse qué es lo que uno quiere contar con eso. Quizás el festival en su origen, como dice la palabra es una fiesta, y eso se fue deformando con los años buscando lo espectacular, lo competitivo, y está bueno tratar de volver a ese espíritu de encuentro, de comunión. Nosotras queremos comunicar con el ELTI esto de volver a la calle, convocar a la gente desde ahí, el espíritu de alegría que hubo el año pasado y nos gustaría que se repita este año. Queremos que sea una fiesta popular. Estamos proponiendo algo diferente, desde cuestionarnos qué es teatro independiente, qué es el teatro latinoamericano... Lo repensamos todo el tiempo para generar encuentros de diferentes maneras, rompiendo los formatos establecidos de festival para generar otra cosa. Por eso la calle tiene un protagonismo importante en nuestra propuesta.

Tanto la apertura como el cierre serán en espacios públicos. Y la explicación es que además de invitar a los espectáculos, conferencias y charlas, el ELTI también sale en busca de su público, irrumpiendo en lo cotidiano para desnaturalizar la rutina. Para la inauguración harán a las 18.30 una “performance corporal” en el Obelisco (“con todos los que seamos”, amenaza Velo) y luego irán caminando hasta Andamio 90, donde tocará Chumba. Y la clausura del encuentro será una jornada gratuita en Plaza de Mayo, donde se lanzará el proyecto “Libro liberado”, para que la gente lea un libro y lo deje en cualquier lugar donde otra persona pueda reiniciar el proceso, y se presentarán DJ Villa Diamante; Fémina; Adiós Ayacucho, del grupo Yuyachkani; y el número final estará a cargo de la murga Le puse Cuca. “La premisa es ‘buscar para encontrar’, para invitar a esta fiesta del teatro”, define Velo. “Vamos disfrazados de detectives, desde un lugar bien teatral y para que la gente no se asuste cuando los estemos buscando (risas). Es una forma de difusión y la invitación a que todo el mundo pueda enterarse”, adelanta.

–No es una forma de convocatoria tradicional. ¿Por qué eligieron esos lugares para mostrarse?

F. S. B.: –Me parece interesante intervenir en la calle. Hacerse ver sin esperar que la gente elija ir a ver eso. Nosotras con el ELTI tratamos de hacer eso, intervenimos la Plaza de Mayo el último día, la inauguración es hacer quilombo en la calle. Convocamos a las salas, pero también vamos a buscar al público. La idea es meterse en lo cotidiano, romper un poco. Es el Obelisco, la 9 de Julio a las seis y media de la tarde: todo el quilombo de gente laburando, y ahí estamos. ¡Mírennos! Hay cosas que están pasando... Pero es un ida y vuelta: miranos, pero te buscamos. Hay una búsqueda desde lo teatral en la que te invitamos a venir a ver, a ser parte de este encuentro.

M. V.: –Igual que el año pasado, pedimos colaboración al IEM (Instituto Espacio para la Memoria) porque nos parecía que la Plaza de Mayo era súper representativa en eso de salir a la calle por reclamos, fiesta e historia. Tuvo mucho que ver la temática de la búsqueda de la identidad, por lo que está invitada Taty Almeida. Este año nos surgió la necesidad de ir a plazas que están por ser enrejadas y hacer actividades ahí, como en el parque Lezama. Vamos a la Plaza de Mayo por la repercusión que puede tener como llamada de atención, y lo representativo que es para la historia argentina.

* Toda la programación y horarios de las conferencias y charlas en 

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