martes, 2 de julio de 2013

Murió Tony Vilas, un actor versátil

TELEVISIÓN

Pasó por el cine y la TV, pero amaba las tablas. Tenía 69 años.

02.07.2013

En el cine VIlas en En “Obsesión de venganza” (1987), de Emilio Vieyra.

A los 69 años, ayer murió Tony Vilas, prestigioso actor egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático que se lució con intensos personajes en el cine, el teatro y la televisión. Si bien su apellido no era sinónimo de popularidad, su sello fue la calidad de sus interpretaciones. Se lo recuerda por producciones en pantalla chica como El pulpo negro, de Narciso Ibañez Menta, o Venganza de mujer, con Luisa Kuliok. Aunque su hábitat eran las tablas. Fue una de las figuras características del elenco estable del entonces Teatro Municipal General San Martín: “No quiere decir que no me gusten las pantallas, pero mi ámbito natural es el teatro”, admitía.

La Asociación Argentina de Actores confirmó la noticia y aunque sostuvo que se desconoce la causa de la muerte, detalló que Vilas estaba internado desde hacía algunos días en la Clínica de la Providencia.

Entre sus últimos trabajos teatrales más recordados estuvo El camino a la meca, obra en la que compartió escenario con China Zorrilla y Carolina Papaleo, dirigido por Santiago Doria. La pieza de Athol Fugard fue un éxito de público en la Argentina -se estrenó en 2003 y atravesó cinco temporadas, las últimas en gira-. Vilas entró al elenco en reemplazo de Juan Carlos Dual y se lució con su personaje del pastor Marius. “Al final de la función estalla una ovación como si fuera un estadio de fútbol”, se emocionaba.

Otros títulos en teatro a los que le puso alma fueron Las de barranco, de Gregorio de Laferrere, en el Cervantes, La tempestad, de Shakespeare, en el San Martín, Viejos conocidos, de Roberto Cossa, también en el San Martín, Espectros, de Henrik Ibsen, o Crónica de la caída de uno de los hombres de ella, de Daniel Veronese.

En cine debutó en 1968 en Ufa con el sexo, de Rodolfo Kuhn, película no estrenada por presiones relacionadas con la censura. Le siguieron La vuelta de Martín Fierro, de Enrique Dawi; Hipólito y Evita, de Orestes Trucco, Correccional de mujeres y Obsesión de venganza, de Emilio Vieyra, y Comodines, de Jorge Nisco, entre otras.

Entre sus premios más destacados figura el “Trinidad Guevara” de 1989 como “Mejor Actor” por la obra Antígona, de Sófocles, cuya dirección fue de Alberto Ure.

Su voz y su fuerte presencia escénica lo dejaban con frecuencia frente a personajes de hombres fuertes, villanos y misteriosos.

En televisión desarrolló también un largo camino. Uno de sus trabajos más recientes fue junto a Facundo Arana en Yago, pasión morena. Su currículum incluye El león y la rosa, Esa provinciana, Mi nombre es coraje, La extraña dama, Verdad consecuencia, Hombre de mar y, entre otras, una producción como Por el nombre de Dios, junto a Alfredo Alcón y Adrián Suar, en el papel del Hermes, el alquimista.

Nacido en 1944, hombre de bajo perfil, la escasa publicidad de su carrera se contrapone a su calidad como actor todoterreno.

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