domingo, 28 de julio de 2013

La casa en la que creció René Favaloro ahora es cuna de tango

Domingo | 28.07.2013 Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

CERCA DEL BARRIO MONDONGO

Está ubicada en 5 entre 69 y 70. Allí se rinde culto a la música ciudadana

LAUTARO TISSERA JUNTO A SU HERMANO EMILIANO, EN LA CASA DONDE CRECIÓ EL DR. FAVALORO, AHORA CONVERTIDA EN UN REDUCTO DONDE SE RINDE CULTO AL TANGO 

La casa en la que creció el doctor René Favaloro -5 entre 69 y 70- está ahora convertida en un reducto donde se rinde culto a la música ciudadana. La iniciativa surgió del músico Lautaro Tissera, sobrino nieto del prestigioso médico, que un día soñó con reflotar la modalidad de interpretar el tango como lo hacían las grandes orquestas y para eso puso en valor el antiguo taller en el que trabajaba su bisabuelo, el ebanista Juan Bautista Favaloro. “Al Centro Cultural le puse Don Juan en honor a él que también era violinista, acá tocamos con mi orquesta La Sacada y también lo hacen otros artistas que promueven el género y no están en el circuito comercial”, asegura Lautaro.

Una placa de mármol en el ingreso del inmueble anticipa que allí creció una de las máximas eminencias de la medicina argentina. Al pasar el umbral, una medianera levantada con chapas multicolores e iluminada con faroles negros, parece recrear la calle Caminito; sin embargo, Lautaro prefiere resignificar la escena porque a él esos muros le recuerdan las casas de Berisso.

“Acá nació mi abuelo Juan José y pasó su infancia mi tío abuelo René. Este era un barrio de ebanistas, muchos aprendieron el oficio de mi bisabuelo”, cuenta el músico mientras invita a traspasar un artístico portal que un paciente le regaló en agradecimiento al doctor Favaloro y Lautaro instaló como pase hacia su mundo del tango. En esa casa son muchos los recuerdos que evocan la figura del médico: los viajes al Sur con toda la familia; las anécdotas de cuando a metros de esa vivienda funcionaba un popular cabaret o la afición que siempre expresaba por el folklore.

“La conexión al tango la tenemos por nuestro abuelo, crecimos escuchando a Carlos Gardel y a Astor Piazzola, quizás por eso me enamoré de los tangos tradicionales”, asegura el joven compositor y director de La Sacada.

Con esa inspiración se recrea la atmósfera del dos por cuatro y, en el escenario presidido por un gran piano, reviven viernes a viernes figuras como Carlos Di Sarli, Julio de Caro, Osvaldo Fresedo o Eduardo Arolas. Tan grande es la admiración del joven músico por la música disarliana que hasta compuso el tango “Sin mufa” en un intento de desagraviar a Carlos Di Sarli, tildado de “mufa” -una persona que traía “mala suerte”- por directores de orquesta que envidiaban su poder de convocatoria con el público. Se dice que cuando ese músico se presentaba con cantantes como Roberto Rufino, las otras orquestas se quedaban sin público.

La esencia milonguera de la orquesta convoca a decenas de personas cada semana y las invita a bailar con el ímpetu de décadas pasadas. Es que aunque los impulsores de la nueva movida tanguera sean muy jóvenes, trabajan para rescatar algo que, según creen, permanece en la memoria: el tango, los bailes del carnaval y las milongas en los clubes de barrio.

Tanto Lautaro como su hermano Emiliano -27- están seguros de que en la ciudad hay un resurgir del tango y por eso cada vez que se presentan orquestas como Rasca Suelo, La Bidú o la OTAG, la pista de baile queda chica para un público que tiene el común deseo de escuchar música ciudadana.

“Todos los viernes organizamos a las 21 una clase de tango en la que llegan a participar unas 30 personas de entre 18 y 80 años y todos se quedan después a la milonga”, agrega Emiliano.

Los jóvenes dicen que el clima se logra con buena música a volúmenes que permiten el diálogo entre la gente y que evitaron colocar pantallas de televisores para propiciar la conexión del público con la orquesta.

En ese contexto, “La Sacada” que nació en la Ciudad en noviembre de 2010 se mantiene firme en el propósito de recuperar la sonoridad de las orquestas típicas, una expresión artística en extinción que tuvo su auge en las décadas del 40 y del 50.

Inspirados en el estilo del pianista, compositor y director Carlos Di Sarli, considerado uno de los maestros más representativos del tango, la orquesta sale a las pistas respetando los arreglos musicales y las particularidades del tango tradicional. Con una gran aceptación la formación, participó del Festival Independiente de La Plata; de los carnavales de Meridiano V, de festivales de tango de Buenos Aires y en el último encuentro del género que se organizó en la Ciudad hace tres semanas.

“Con La Sacada ponemos en el escenario 11 músicos y a la gente le impacta encontrarse con una sonoridad que ya no se escuchaba y que nosotros interpretamos después de escuchar durante muchas horas las grabaciones de las orquestas típicas”, asegura Lautaro que también participa del grupo El Mondongo de Palermo, inspirado en las pequeñas orquestas que promovía Aníbal Troilo.

Orquesta
En el Centro Cultural “Don Juan” que funciona en calle 5 Nº 1835, la pista bailable se llama “Milonga Alfredo Gobbi”. Las actividades de la Orquesta son de carácter autogestivo, sin financiamiento estatal.

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