martes, 30 de abril de 2013

Una vida mejor: la sensibilidad de lo cotidiano


Martes | 30.04.2013  Publicado en Edición Impresa:   Espectáculo

TEATRO - CRÍTICA

CLAUDIO GARCÍA SATUR Y CLAUDIA LAPACÓ, EN “UNA VIDA MEJOR”

Por IRENE BIANCHI

“Una vida mejor”, de Claudio García Satur, protagonizada por Claudia Lapacó y Claudio García Satur. Diseño de escenografía y vestuario: René Diviú. Diseño de luces: Charly Randich. Música original: Gaby Goldman. Producción General: Espectáculos Gallo. Dirección: Santiago Doria. Teatro Municipal Coliseo Podestá.

Floreal (Satur) es un tipo bastante cabrón y ermitaño. Vive solo, separado hace mucho. Tiene un hijo casado, Ricardo, muy dedicado a su profesión y para nada apurado en darle un nieto. A Ricardo le preocupa la salud de su padre, que come y bebe en exceso, haciendo caso omiso de su presión arterial. Por eso, en forma inconsulta, le contrata una señora, Remedios (Lapacó), con conocimientos básicos de enfermería, para que lo “vigile”, limpie su departamento y le cocine comida sana.

Acostumbrado a su privacidad y a su independencia, Floreal resiente la llegada de esta “invasora”, y no lo disimula en absoluto. Más bien, le “chumba” para que se vaya y lo deje en paz.

Remedios es viuda, mujer sufrida, que realmente necesita trabajar. Tiene una hija que se fue a España –en busca de una vida mejor - y un nieto a quien hace años que no ve. Desea ahorrar peso sobre peso para costearse el pasaje y visitarlos.

Este es el planteo inicial de la obra escrita por Claudio García Satur y dirigida por Santiago Doria; comedia amable, muy llevadera, con diálogos bien picaditos, réplicas graciosas y muy buenos remates. Sencilla, nada pretenciosa, no por ello deja de ahondar en algunas cuestiones medulares, como la rutina, la soledad, el desamor, el hastío, la manipulación mediática, los espejismos con los que pretende seducirnos la sociedad de consumo, siempre en un tono cotidiano y desacartonado. La pieza sobrevuela temas serios sin ponerse solemne.

Un acierto de la puesta es la música incidental de Gaby Goldman, que subraya los diferentes climas. Satur parece decir que “la vida mejor” que nos propone el afuera, puede no estar ahí, sino más cerquita, en la posibilidad de volcar y compartir el cariño y la atención en alguien que nos necesite.

Tanto Claudia Lapacó como García Satur, se mueven como peces en el agua en el escenario, haciendo creíbles y queribles a sus respectivos personajes. Floreal recuerda con nostalgia las postales del barrio de su infancia y adolescencia, los bailes de carnaval en la calle con los vecinos, los picaditos en el potrero, el primer amor, pantallazos de otra “vida mejor”, que ya fue. Los recuerdos de Remedios, en cambio, no son tan gratos: un marido alcohólico, privaciones, sacrificio. Sin embargo, hay una personita en su vida actual, que le devuelve el entusiasmo y la alegría; alguien que oficiará de puente entre estos dos seres maduros. Este encuentro casual o causal entre Floreal y Remedios, seguramente redundará en una vida mejor para ambos.

“Una vida mejor”: auspicioso debut autoral de un entrañable “ex tachero”.

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