domingo, 14 de abril de 2013

Macondo: baja la cortina y se lleva 40 años de secretos, miradas y pasiones nocturnas


Domingo | 14.04.2013 Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

Cierra el boliche de calle 45 que marcó el ritmo de varias generaciones. Serrat y Josephine Baker 

MACONDO FUE ESCENARIO PARA LA DIVERSIÓN NOCTURNA DE MILES DE JÓVENES Y TAMBIÉN PARA LA ACTUACIÓN DE SUSANA GIMENEZ, MORIA CASÁN, SERRAT Y AMBAR LA FOX. EL BOLICHE DEL MIL HISTORIAS DICE ADIÓS DESPUÉS DE CUATRO DÉCADAS EN LA PLATA

“Soñé esa noche que en el lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo...”, ese fragmento del libro “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez fue el que hace 38 años llevó al Negro Morales, un empresario platense, a ponerle Macondo - nombre del ficticio pueblo de la novela - al mítico boliche bailable que acaba de cerrar sus puertas.

El local tuvo su época de esplendor entre los años 1975 y 1982, etapa en la que en esos 400 metros cuadrados trabajaban casi medio centenar de empleados para atender a las 800 personas que concurrían con asiduidad. Sin embargo, por distintas cuestiones económicas, Jorge Luis Morales, hijo del fundador del boliche, se vio obligado a bajar el telón de ese espacio en el que alguna vez cantaron figuras internacionales como Joan Manuel Serrat o “la diosa de ébano” Josephine Baker.

EL DEBUT DE LOS PIMPINELA Y EL SECRETOS DE LOS ESPEJOS

El empresario asegura que creció en ese lugar que ahora desmantela mientras recuerda las fiestas de la primavera en las que una multitud se apretujaba para escuchar a Sergio Denis, o la noche en la que tímidamente hicieron su debut dos hermanos que en ese momento lo sorprendieron por su nombre artístico: los Pimpinela.

“Mi padre organizaba espectáculos en Estudiantes, en Deportivo La Plata y en la Asociación Coronel Brandsen, acá había funcionado el boliche Caramba, pero se incendió y en 1974 decidió abrir este local. Como quedó muy impactado por el libro de Gabriel García Márquez le pidió a un arquitecto que lo leyera y ambientara el boliche inspirado en Macondo. Por eso había espejos en todas partes”, contó Jorge Morales.

El empresario sostiene que tres generaciones pasaron por ese lugar y que con sus historias podría escribirse una enciclopedia, es que como aún se lee en el acceso, para muchos ese fue “el lugar de la Ciudad”. Allí algunos encontraron pareja, otros se divirtieron con amigos o tuvieron la oportunidad de conocer y escuchar a sus ídolos .

En ese espacio desnudaron su arte figuras como Cacho Tirao, Oscar Aleman, el Mono Villegas y grupos como Virus y los Abuelos de la Nada hicieron que miles de jóvenes se agitaran con su música. También fue una carta de presentación para artistas locales como I Medici Concert, el set de filmación del programa televisivo “La noche de Brizuela Méndez” o la escenografía que eligieron humoristas como Juan Verdaguer y Jorge Corona para grabar sus videos.

Otros recuerdan los destellos de glamour que dejaron las visitas de Ambar La Fox, Susana Gimenez, Moria Casan o Adriana Brodsky.

“Todos los jueves hacíamos café concert e invitábamos a importantes figuras de la música, pero además se hicieron eventos como las elecciones de Mis 7 Días, Mis La Plata o espectáculos infantiles en vacaciones de invierno como los del mago Luas”, señala el empresario.

Más acá en el tiempo, desde 1994, Macondo fue uno de los pocos lugares pensados para los mayores de 35 años y Cali Herrera, que durante 28 años musicalizó las fiestas, se jacta de haber hecho que bailaran todos. “Nuestra música siempre fue de lo más variada para que todos pudieran divertirse y creo que lo conseguimos porque la gente siempre volvió”, afirma.

La gente de Macondo señala que uno de los capítulos más emotivos que se escribieron bajo esas paredes fue el de los bailes por la integración, aquellos que comenzaron hace 18 años y que le dieron la oportunidad a los chicos con capacidades diferentes de divertirse como cualquiera y hasta ponerse en movimiento aunque estuvieran en una silla de ruedas. “Me hubiera gustado hacer un boliche para discapacitados porque fue un público que disfrutó como nadie de nuestras fiestas, nunca ocasionó ningún tipo de problemas y fueron de lo más cuidadosos con toda la infraestructura”, cuenta Morales.

“El último tren a Londres”, uno de los temas predilectos del público de Macondo fue el que puso el broche a la fiesta de despedida que se realizó el 30 de marzo pasado, exactamente 11 años después de la partida del Negro Morales, alma máter de un reducto artístico y cultural que ya forma parte de la historia local.

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