lunes, 22 de abril de 2013

Estelares: Un show con moño incluido


MÚSICA

La banda platense anticipó su vigésimo aniversario con un concierto de casi tres horas, en un teatro repleto y con invitados.

21.04.2013 | Por Gustavo Bove

Bello sacrificio “Le di mi vida a las canciones”, canta Moretti/MARTIN BONETTO

Pocas veces la calle Corrientes estuvo tan alineada con un artista. Ya se sabe: en los versos de Estelares descansan bohemios, antihéroes, trasnochados, sibaritas, corazones desahuciados y demás personajes que hicieron a esa arteria del centro de Buenos Aires el marcapasos del ser argentino.

En la noche del viernes, la banda que surcó los 90’s penando y llegó al nuevo milenio con gloria, debió sobrevivir a las modas y a sus propias canciones para llegar a este presente de teatro repleto. Si bien sus 20 años lo cumplen el año que viene, los platenses decidieron adelantar la celebración, y ese fue el lema principal de una velada donde los hermosos perdedores del pop finalmente plantaron bandera en la música popular.

Entre la inmediatez melódica de Calamaro, la prosa afiebrada de Fito Páez y esa melancolía que destilan los tangueros, Estelares disfrutó de su día perfecto en el Gran Rex. El grupo que tuvo su semilla en Junín y germinó en La Plata llegó hasta aquí empujado por la potencia de sus canciones, las mismas que, en muchos casos, se vieron proscriptas durante el reinado del rock barrial y toda su liturgia ramplona.

Desde las 21.15 que se abrió el telón hasta casi la media noche, los Estelares desempolvaron cada rincón de su historia y disecaron una discografía que, a esta altura, parece intachable. De saco blanco, pantalón celeste y remera de Star Wars, Manuel Moretti llevó a la perfección ese rol de poeta maldito del pop al que tanto le gusta jugar, especialmente cuando interpreta temas oscuros como Playa Unión o Un viaje a Irlanda, este último con Palo Pandolfo, quien adosó histrionismo a cada estrofa que le toco entonar. Intérprete como pocos el ex Don Cornelio y la Zona. Entre los invitados, también brillaron los Super Ratones (planta permanente del escenario con sus coros) y Alejandro Terán (soberbio en cada intervención al frente de su cuarteto de cuerdas).

A la manera del intelectual que toma mate mientras escucha el partido de Boca en una AM desvencijada, Moretti mixtura hitos futbolísticos en algunas de sus letras, porque en su caso la vida cabe en una canción. Las 3200 almas que pagaron su entrada para verlo en acción, lo saben y le festejan dicho arrojo. “Le di mi vida a las canciones y no me arrepiento”, canta Moretti en Melancolía, sabiendo que nunca estuvo tan cerca de la canción perfecta como en esta joya del álbum Una Temporada en el Amor, (2009). Así, entre historias de alcoba (Ella dijo), un tango tocado a puro guitarrazo eléctrico (Camas separadas) y arengas literarias (Rimbaud), Estelares se hizo de tiempo para convertir al Gran Rex en una karaoke.

Eléctricos duendes, 200 Monos, Las trémulas canciones, De La Hoya, Tanta gente, Doce chicharras, Cristal y Aire dejaron gargantas al rojo vivo a su paso. Otros temas, no tan difundidos por las FM como Aleluya, Julia o Superacción, también saborearon sus minutos de estelaridad en el aplauso de un público que los coreó de memoria.

Los bises amarrados a Un Show , con la participación de Ale Sergi (ver recuadro), Un Día Perfecto y Ardimos, le pusieron el moño a un concierto consagratorio. Seguramente, en alguna esquina céntrica, con moscato y una grande de muzzarella, Armando Bo, Oscar de la Hoya, Arthur Rimbaud y Antonio Rattín, aún deben estar regocijándose con el triunfo de Estelares.

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