martes, 26 de febrero de 2013

Teatro íntimo por Skype


ESCENARIOS Teatro 26/02/13 - 17:52

“Long Distance Affair” es una experiencia teatral que sucede hasta el 28 de febrero de 2013 en un hotel en Nueva York. La actriz Monina Bonelli y el dramaturgo Mariano Tenconi Blanco, representantes de Argentina, hablan de este proyecto de teatro vinculado a las nuevas tecnologías.

POR IVANNA SOTO

TEATRO A LA DISTANCIA. La actriz argentina Monina Bonelli participa desde su departamento de Buenos Aires.

Es teatro, pero espectador y actor ya no comparten tiempo y espacio real. La experiencia se llama Long Distance Affair (Asuntos de Larga Distancia), y sucede en el Gershwin Hotel de Nueva York, promovida por el colectivo Pop Up Theatrics. Los espectadores, en grupos de seis, llegan y pagan su entrada, pero lo que sería la clásica butaca de teatro es reemplazada por una banqueta y una PC personal. Allí, cada uno puede elegir a tres de los doce "affaires" que conforman el ciclo. Entonces llama al actor o actriz a su casa. ¿Y qué sucede? Del otro lado del mundo, el elegido representa su obra, que dura 9 minutos, sólo para él. En cierto modo, la red es ahora ese tiempo y espacio compartido.

Entre dramaturgos, actores y directores se cuentan 50 artistas agrupados en equipos de tres, todos de diferentes partes del mundo. Como las obras, los ensayos también fueron a través de la Web. De ahí que los integrantes de cada grupo puedan estar en México, Rumania, Australia, Bélgica, Escocia e incluso la Argentina, entre otros. Todos hablan en inglés, y los actores pueden hacer preguntas o pedir cosas en función de su situación.

De este país, participan Monina Bonelli y Mariano Tenconi Blanco. Five funny tales from the heart of Buenos Aires (Cinco cuentos divertidos desde el corazón de Buenos Aires), actuada por Bonelli, es una obra del norteamericano y residente en Moscú John Freedman, dirigida por el norteamericano Benjamin Mosse –residente en Bélgica. Aquí, los que eligen marcar el número de Bonelli entran directamente en un contexto de chat pornográfico emocional –en el sentido de exposición- con una mujer en Buenos Aires el día de su cumpleaños, muy desencantada del mundo y la situación del individuo respecto de las políticas mundiales.

Así, en un rincón del living de Bonelli, con globos blancos en el techo, la actriz muestra a Buenos Aires desde la ventana de su departamento que da al contrafrente. “Yo soy Buenos Aires y Buenos Aires soy yo”, dice, mientras representa a una hija de desaparecidos que habla de diferentes situaciones de opresión hacia el individuo por parte del Estado. Es una obra cerrada pero asume la comunicación en vivo con el espectador. Por eso en un momento del monólogo, Bonelli pregunta: “¿Have you ever heard of Operation Condor?” ("¿Alguna vez escuchaste hablar del Plan Cóndor?”). En general, cuenta, los espectadores responden que “no”. Sólo uno dijo que "sí". "Y cambió la relación, porque era alguien que entendía lo que estaba pasando", afirma. “¿No es gracioso?”, pregunta Bonelli después de cada cuento. “No es gracioso, esto es triste”, le contestaron una vez. Y pudo constatar que ambos se entendían.

Durante el proceso, Bonelli primero se encontró con Freedman, luego Freedman escribió el texto, y después Bonelli se encontró sólo con Mosse y también varias veces los tres. “Podía pasar que fuesen las 2 de la mañana de Moscú, las 11 de la noche de Bélgica y las 5 de la tarde de Buenos Aires”, cuenta.

Mientras tanto, Tenconi Blanco escribió I can’t swim (No sé nadar) para la actriz Victoria Chen, de Singapur, dirigida por la rumana Ana Margineanu, que reside en Nueva York. Allí, una chica rescata a un fotógrafo que casi se ahoga en una pileta. Se enamoran, él la deja y luego ella muere víctima del tsunami que sucedió en 2004. 

Para esta suerte de teatro interactivo diseñado para cada uno, vía Skype, la única condición de las obras es que reflejen la ciudad en la que viven los actores protagonistas. “Es muy interesante trabajar con culturas distintas y encontrar puntos de conexión”, afirma Tenconi Blanco. La obra se originó tras varios encuentros por Skype al mediodía sólo con la actriz, pese a las once horas que los separaban, para que le contara sobre su cultura. Después vinieron los ensayos a cargo de la directora, a los que Tenconi se sumó más tarde. De ese modo, en una combinatoria de horarios diferentes desde Singapur, Nueva York y Buenos Aires, se encontraban a las 9 de la mañana.

“Yo uso mucho las redes sociales y creo que pueden ser usadas para transmitir cosas con sentido y tener contacto con mucha gente que de otra forma sería muy costoso”, afirma Tenconi Blanco sobre este nuevo espacio virtual que permite la Red, y en el que cada vez se amplían más y más las formas de hacer teatro.

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