miércoles, 27 de febrero de 2013

Paula Almerares: Del Teatro Argentino, para todo el mundo


Miércoles 27 de febrero de 2013 | Publicado en edición impresa

La soprano reparte sus compromisos entre el exterior y el país

Por Helena de Brillembourg  | Para LA NACION

Almerares ayuda a formar músicos a través de una fundación. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

Paula Almerares sigue luciendo como una joven soprano lista para comenzar su carrera. Pero ya se cumplen veinte años desde su debut en el Teatro Colón, junto con Alfredo Krauss, y sigue sorprendiendo la energía que pone en pensar cada uno de sus pasos.

Así, muchos son los proyectos que la aguardan este año. Para dar un pantallazo alcanza con decir que participará como solista en la grabación de Poema fluvial , un CD con música dedicada al río Paraná, junto con la Sinfónica de Entre Ríos, dirigida por el Luis Gorelik y editado por Sony Classical Music. En la Ópera de Roma interpretará el Tercer concierto , de Bacalov, título que repetirá luego acá con la Sinfónica Nacional. Y, más tarde, llegará el turno de un recital en vivo que ofrecerá en Radio Nacional. Además, en los próximos días -y en conmemoración del mes de la mujer y por los veinte años de carrera dará un recital con orquesta en Canal 7. Para seguir sumando logros, Almerares anunció que ya salió el CD y DVD que grabó de Piedade , ópera de Ripper, dirigida por Stanislav Karabatchevsky, acerca de la rebelión de Canudos en Brasil.

En Río de Janeiro y San Pablo, tiene agendados varios conciertos y también fue convocada por el director y diseñador Eugenio Zanetti para participar en la parte vocal de su nueva película, Amapola . Además, como quiere que otros tengan oportunidades de poder vivir de la música, trabaja como madrina artística de Fundación Renacimiento Cultural: "Con el esfuerzo de un montón de gente estamos sacando a personas del mundo marginal; una forma de quitarles un arma y darles un violín".

VEINTE AÑOS

A pesar de que tiene su residencia en Verona, se llena de orgullo representando a la Argentina alrededor del mundo. Además, se declara profeta en su tierra, a la que regresa frecuentemente porque siente que todavía hay mucho que puede hacer desde aquí, su casa.

Su trayectoria incluye el protagonismo en la reinauguración de cuatro teatros muy importantes. Estuvo en la del Avenida, junto a Plácido Domingo; en la del Colón interpretando la Novena sinfonía de Beethoven, cuando finalmente se estrenó el nuevo Argentino en La Plata, y también cuando se puso nuevamente en cartelera El Sodre de Uruguay.

Almerares no les teme a los grandes desafíos y nunca les temió. Así lo afirma a través de una anécdota que la pinta de cuerpo entero: "Siendo muy jovencita fui cover en el Metropolitan Opera House de Nueva York, de una producción de El barbero de Sevilla. Allí, acepté sólo tres horas antes de la función suplantar a la soprano protagónica. Sin un solo ensayo, fue un éxito". Sólo tres sopranos argentinas, incluyéndola, han cantado en el Metropolitan. Y este año, Almerares vuelve a viajar a esa ciudad para conversar sobre nuevas oportunidades.

Esta soprano platense ha estado acompañada por las grandes figuras desde el comienzo de su carrera: estudió con Mirta Garbarini en la Argentina y en Francia con Janine Reiss. Su descubridor en la Fenice de Venecia fue el maestro Siciliani, quien lo fue también de Maria Callas y de Monserrat Caballé; y la han dirigido Lorin Mazel y Zubin Mehta, entre otros.

Por estos días está regresando de cantar en Chile por primera vez, en el recién construido Teatro del Lago en Frutillar. "Es un teatro con una acústica impresionante -afirmó-. Cuando se construyen nuevos teatros quiere decir que hay deseos de que las cosas salgan cada vez mejor", por eso, en contraste, le duele mucho lo que está sucediendo con el Argentino de La Plata. "Yo describo al Argentino como mi casa; mi madre fue primera bailarina, mi padre concertino de la orquesta y yo he vivido toda mi vida en ese teatro. Lo vi cuando se quemó, cuando fue trasladado al cine Rocha, cuando se inauguró luego de veintitrés años en construcción" y añade: "Si el deterioro viene por la parte económica, yo pediría piedad, porque no se merece que tanta vanguardia termine deteriorándose. Además de históricamente haber logrado el nivel que tuvo, ese teatro no fue cualquier cosa. Hubo un momento que el Argentino era como una vidriera y de allí se pasaba a otros teatros importantes".

Como cantante lírica su don más preciado es su voz y por lo tanto la cuida muchísimo, gracias a eso lleva todos estos años de carrera y espera sumar muchos más. "He sido fiel a mi repertorio; al igual que la persona, la voz cambia, madura. Si dices a todo que sí, terminas teniendo una carrera corta. Es un placer ver cómo tu voz va germinando para luego ofrecerla. No tengo ambición de tener una agenda de 365 días. A mí eso no me llena; me llena marcar un antes y un después, soy selectiva y muy estudiosa."

Su obsesión por estudiar los papeles a fondo se refleja en cómo se preparó para el aria de la locura en Lucía de Lammermoor. "Visité varios psiquiátricos y cuando observé a esas personas enfermas me di cuenta de que hacían gemidos y sonidos reiterativos de manera obsesiva. Allí entendí los gorjeos con la flauta, las coloraturas y piquetatos que hace la soprano. Haber visto eso me ayudó mucho a interpretar. El bel canto es también interpretación; yo interpreto desde adentro."

No hay comentarios.:

Publicar un comentario