jueves, 14 de febrero de 2013

Marcelo Lombardero: “Creo que se ha cumplido un ciclo”


JUEVES, 14 DE FEBRERO DE 2013

CULTURA › MARCELO LOMBARDERO RENUNCIO AL ARGENTINO DE LA PLATA

Después de cinco años, el director culminó una gestión que había logrado para el teatro un protagonismo inédito.

Por Diego Fischerman

Marcelo Lombardero - Imagen: Pablo Piovano
Las cartas fueron cayendo de a una y, de paso, derribando a las vecinas. Como un castillo de naipes, erigido pacientemente con el máximo de los cuidados, el tiempo necesario para derrumbarlo fue mucho menor que el demandado para su construcción. A fines del año pasado, las renuncias escalonadas de Alejo Pérez, como director musical; de Miguel Martínez, director del coro, y de Mario Galizzi, quien conducía el cuerpo de ballet, sumadas a la suspensión del último título de la temporada, hacían inocultable la crisis del Teatro Argentino. Y el último capítulo, por lo menos por ahora, llegó ayer a la mañana con la dimisión de su director artístico, Marcelo Lombardero.

En rigor, lo extraño hubiera sido que la debacle económica de la provincia de Buenos Aires no alcanzara a su teatro más costoso. Y aunque todos (o casi todos) evitaron las altisonancias, se hizo público el hecho de que el Ministerio de Economía bonaerense había girado al teatro, a lo largo de todo el año, menos de la vigésima parte de lo pautado en su presupuesto de 2012. Lo previsto para toda su temporada eran 15.000.000 de pesos (un poco menos de lo que el Colón gastó solamente en su escandalosa versión reducida del Anillo wagneriano) de los que recibió apenas 500.000. Ya con Jorge Telerman como nuevo presidente del Instituto de Cultura Provincial –el equivalente de un ministerio– llegaron, entre diciembre de 2012 y los comienzos de este año, algunos pesos más: lo suficiente para pagar el primero de los títulos adeudados. Con un 80 por ciento de los contratos impagos y sin información alguna acerca de cuáles serían los fondos disponibles para planificar las actividades de 2013, no eran demasiadas las posibilidades que se abrían ante Lombardero.

“Creo que se ha cumplido un ciclo”, se limitó a decir el cantante y director de escena, que había logrado dar al Argentino un iné-dito protagonismo en la escena cultural. “Las condiciones para llevar adelante el proyecto que habíamos comenzado no están dadas en este momento y, por otra parte, necesito dedicarme más a mi actividad artística. Aunque hay alguna propuesta para dirigir algún teatro del exterior, quiero darme tiempo para poder pensarlo”, agregó. Director artístico del Teatro Colón, en la que fue una de las gestiones más ordenadas y productivas de los últimos tiempos, su gestión allí fue interrumpida por Macri quien, al asumir, nombró a Horacio Sanguinetti para reemplazarlo. Fue llamado para dirigir artísticamente el Argentino a comienzos de 2008, junto a Leandro Iglesias a cargo de la misma función de director general que había desempeñado en el Colón y que, aparentemente, continuará llevando adelante ya sin Lombardero como compañero de rubro. Entre los logros de su trabajo al frente del Argentino, más allá de un balance sumamente positivo en cuanto a la calidad de las producciones mostradas en estos cuatro años, debe contabilizarse el crecimiento artístico de la orquesta y el coro estables, que afrontaron repertorios exigentes y atractivos, la creación de la Escuela de Artes y Oficios teatrales y del Opera Studio y la instauración de un centro de experimentación (el Tacec) a imagen y semejanza del CETC que Sergio Renán había creado en el Colón y de cuyas actividades iniciales Lombardero había sido figura preferencial, tanto como cantante como en el papel de director de escena. En cuanto a los planes oficiales para el Argentino, se sabe, por un lado, que Lombardero deja una programación de emergencia, reemplazando la que había diseñado durante épocas más prósperas (y que implicaban, entre otras cosas, la coproducción del Billy Budd, de Britten, y la continuación de la Tetralogía wagneriana) y que el Argentino pasará a formar parte efectiva de una suerte de complejo teatral de la provincia, conducido por Juan Carlos D’Amico, el antecesor de Telerman como presidente del Instituto de Cultura.

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