miércoles, 23 de enero de 2013

Se acentúa en el Teatro Argentino la postal de suciedad y abandono


Miércoles | 23.01.2013 Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

VECINOS Y COMERCIANTES INDIGNADOS

Fuentes y escaleras destruidas, basura y cañerías rotas 

BASURA DE TODO TIPO Y A CANTIDADES GANA LOS ESPACIOS QUE RODEAN AL TEATRO ARGENTINO, EN LA MANZANA CÉNTRICA DE LAS CALLES 9, 51,10 Y 53. SEGÚN DICEN LOS VECINOS, “NUNCA SE VIO TANTO DESCUIDO EN UN ESPACIO CULTURAL”

El Teatro Argentino se muestra en estado de total abandono y, en ese sentido, se pueden enumerar: las condiciones de la fachada, ganada por la pintura de grafitis; la rotura de la escalera de acceso y de tres de los paños que componen la entrada por el lado de la avenida 53; paredes ennegrecidas por el hollín; yuyales en medio de los patios externos; y la interminable suciedad que lo rodea. “Es una vergüenza”, sentenció uno de los tantos vecinos indignados por la falta de cuidados que se le presta al perímetro de la principal sala lírica de la Provincia y una de las más importantes de Latinoamérica.

Este Centro de Artes, ubicado en la manzana céntrica de las calles 9, 51,10 y 53, fue levantado en 1999, dos décadas más tarde en que el edificio original -proyectado en 1885- fue devorado por el fuego. Declarado de “Interés Nacional” el moderno complejo abarca una superficie de 60 mil metros cubiertos en los que se desarrollan, a través de varios niveles, salas independientes, áreas de ensayo, camarines, talleres de escenografía, vestuario y utilería y sectores administrativos.

Hoy, deslucido en su aspecto exterior, casi nada le queda del esplendor de los primeros años de inaugurado. Son muchos los detalles que hablan de la falta de mantenimiento, como las gigantes pintadas que marcan la fachada y los muros laterales; las baldosas hundidas en la parte de 51; la escalera de ingreso al hall central, con zócalos faltantes y otros destruidos.

Llama la atención, por caso, que mientras que la fuente de calle 10 no cumple con su función decorativa porque está seca, al lado, una pérdida de agua es tan antigua que llenó de verdín las lajas del piso y otra, en cambio, más reciente, hace salir a borbotones líquido que baja hacia el pavimento. Además, el bebedero no funciona y el ingreso por la avenida 53 está emparchado de manera precaria en tres de los paneles del portón vidriado.

MUGRE POR TODOS LADOS

La falta de limpieza merece una mención aparte. La explanada frente a la avenida 51, como así también los sectores que circundan el teatro por las calles 9 y 10, han juntado todo tipo de basura que, según se advierte a simple vista, no ha sido recolectada por mucho tiempo. Hay, tirados en el suelo y desparramados por todas partes, papeles, colillas de cigarrillos, envases de bebidas de cartón, latas, botellas y hasta pedazos de colchones.

Como otra muestra de la desidia todavía se mantiene el enorme manchón de tizne que quedó de un principio de incendio ocurrido en un sector del patio externo de 9 y 53 en septiembre pasado.

La plaza seca, una de las virtudes que se le destacó al proyecto edilicio en la oportunidad de su inauguración, dejó de cumplir su propósito como sitio de muestras culturales a mediados de 2011, cuando fue cubierta por oficinas administrativas que se construyeron para el uso de la Justicia Electoral, una iniciativa que despertó duras críticas por parte del Colegio de Arquitectos y del Centro de Ingenieros de la Provincia.

“ABANDONADO POR COMPLETO”

Las escalinatas del espacio suelen ser utilizadas por empleados de distintas oficinas de la zona que se acercan al lugar durante la hora del almuerzo. Franco, Gastón y Juan, que trabajan en una de las torres administrativas de calle 12 cumplen, casi todos los días, con la rutina del mediodía. “Es un desastre y es una lástima que esté en estas condiciones, porque es un lugar que podría ser muy lindo y sin embargo está totalmente descuidado. Ya hace tiempo que se ve así, pero se nota que con las vacaciones, en enero lo abandonaron por completo”, dijo uno de los jóvenes.

También opinó María Cristina González, vinculada a la zona porque sobre calle 10 viven sus padres. “Da vergüenza cómo está el Teatro. Acá los vecinos están furiosos por las condiciones en que lo tienen. No cortan el pasto y está lleno de grafitis por todos lados. Es muy feo ver todos los días cómo se va deteriorando. No le ponen un peso y así está”, dijo la mujer.

Marcelo, un comerciante del barrio, puntualizó: “El estado del Argentino es calamitoso. La primera culpable es la gente, que lo ensucia y lo descuida, y después la Provincia, que no hace nada por mantenerlo”.

El Argentino está de receso hasta el 12 de febrero, según informó personal de guardia del espacio cultural, y hasta entonces las autoridades de la sala no responderán a la consulta planteada por este diario sobre la falta de mantenimiento en todo el sector que lo rodea.

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