sábado, 19 de enero de 2013

Magui Bravi: El poder de los sueños


Sábado | 19.01.2013 Publicado en Edición Impresa:   Espectáculos

 MAGUI BRAVI

Tras su paso por los ciclos de Tinelli, la platense fue convocada para encabezar un music hall en calle Corrientes. Su vida, una historia ejemplar de esfuerzo y superación

 “HABLO ABIERTAMENTE DE LA BULIMIA Y LA ANOREXIA PORQUE CADA VEZ QUE LO CUENTO ME SIGO CURANDO. CREO QUE LA ÚNICA MANERA DE SUPERAR ESTAS ENFERMEDADES ES PODER ASUMIRLAS PRIMERO. EL BAILE ME AYUDÓ A SANARME ESPIRITUALMENTE”

Define su presente como “mágico”, algo que superó a su propia imaginación: “Es más de lo que alguna vez pude soñar”. Tras su exitoso paso por el mundo de Tinelli, la platense Magdalena Bravi acaba de estrenar en la mítica calle Corrientes “Nada es imposible”, un music hall que ya se perfila como un verdadero éxito de taquilla. Como buena bailarina, Magui se mantiene firme con los pies sobre la tierra y no se deja obnubilar por la fama . “Hay que ser consciente de que esto es efímero, un día estás y el otro no. Por eso hay que aprovechar los momentos y los recursos que uno tiene. Por ahí mi suerte radica en que tengo mis dos piernitas y de eso me valgo. No es que llegué haciendo un escándalo”, aseguró, en diálogo exclusivo con EL DIA.

Nacida en La Plata hace 26 años, Magdalena creció en las cercanías del Parque Saavedra. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Lincoln y los años más convulsionados, esos que llegan con la revolución de la adolescencia, los atravesó en el Liceo Víctor Mercante. Paralelamente, y motivada por su madre, conoció el universo de la danza y pronto tomó consciencia de que tenía una habilidad para expresarse que dejaba atrás las palabras y se inclinaba más por los movimientos. El baile, desde entonces, se convirtió en su propia elección.

Después de tomar clases particulares con profesores locales como Tamara Aranguren, Magui tuvo su paso por el Teatro Argentino y complementó sus estudios en la escuela de Iñaki Urlezaga. Al mismo tiempo, viajaba a Buenos Aires para formarse con grandes referentes de la danza, como Julio Bocca, y hasta pasó por el Colón. El objetivo era convertirse en una bailarina clásica profesional y por eso se exigió un poco más allá de su límite, dejándose caer en los peligrosos brazos de la bulimia y la anorexia.

“A los 19 años, cuando estaba terminando el secundario, dejé de bailar porque estaba enferma y no podía seguir el ritmo de formación profesional. Fue una etapa muy difícil para mí y no pude retomar porque el cuerpo no me daba. En ese momento, a mi papá le surgió un trabajo en Buenos Aires y me mudé con él. Fue un cambio de vida que me sirvió para empezar a curarme, pensando que ya nunca más me iba a dedicar a bailar”, relató.

EL MUNDO DE TINELLI

Instalada en Buenos Aires, sus días se repartían hasta 2011 entre el cielo y la tierra. Con su trabajo como azafata de una reconocida aerolínea de origen chileno costeó sus estudios universitarios en la carrera de Filosofía en la UBA y consolidaba cada día más su relación sentimental con Octavio, su novio de años. Para su papá, Magui, su única hija mujer, tenía “la vida resuelta”. Por eso le costó tanto aceptar la idea de participar en “Soñando por Bailar 2”, el exitoso reality de Ideas del Sur que premiaba a su ganador con un lugar en “Bailando por un Sueño”, la competencia de baile más exitosa de la televisión argentina, conducida por el mismísimo Marcelo Tinelli.

“Al principio estaba muy enojado, fue muy shockeante para él. Pero después, cuando vio que era lo que yo quería hacer, me dio todo su apoyo. Fue una decisión difícil la de dejar todo pero yo estaba convencida de que podía ganar, me tenía mucha fe, sabía que si arriesgaba tanto podía llegar a resultar”, aseguró la platense, quien, con esta experiencia televisiva, además de haberse ganado un lugar en “ShowMatch”, consiguió algo mucho más importante: reencontrarse con la danza.

“Mi sueño era volver a bailar y volver a tomar el baile como mi trabajo, mi profesión. Y haber sido parte de estos programas de Ideas del Sur me cambió la perspectiva de vida. Estoy muy feliz con lo que me está pasando, es mágico poder hacer lo que me gusta y poder vivir de esto. Estoy encabezando en calle Corrientes (ver aparte), tengo propuestas para el 2013 que nunca imaginé en mi vida pero hay que ser consciente de que esto es efímero, un día estás y el otro no”, reflexionó.

En esta misma línea, y como dejó en claro en varias oportunidades durante su participación en “Bailando”, Magui le hace honor a su apellido y no duda en plantarse cuando lo considera necesario. Sabe que el camino más corto no siempre es el más adecuado y que el esfuerzo, al final de cuentas, es lo que marcará la diferencia. “Creo que ése es el ejemplo que hay que dar. Me parece que está bueno que aparezca alguien que demuestre que se puede llegar a los medios siendo una persona común, como yo, sin hacer escándalos, mostrando lo que uno tiene para dar. Aunque lo mediático siempre está, porque es lo que vende, lo importante es poder salir limpio de eso. Encontrarme con gente en la calle que me dice ‘qué bien bailás’ me llena el alma, no espero más que eso”.

VIVIR EL DIA

Consultada por sus proyectos a largo plazo, la platense se mostró cauta, como buena cultora del paso a paso. “Estoy viviendo el día, no planifico mucho a futuro porque esto del medio es muy impredecible. Estoy tratando de ser consciente de qué me gustaría hacer más adelante, fuera del ambiente. Siempre soñé con tener una escuela de baile y también me gustaría poder ayudar de alguna manera a chicos con bulimia y anorexia. Tampoco descarto la posibilidad de volver a vivir en La Plata. Es una ciudad preciosa y donde pasé los mejores momentos de mi vida. Me gustaría que mis hijos crezcan allá y que puedan ir a los colegios que fui yo”, concluyó.

María Virginia Bruno


“Estoy muy feliz con lo que me está pansando, es más de lo que alguna vez pude soñar”  

Bien aprovechado, el paso por el ciclo más importante de la televisión puede abrir muchas puertas en el camino profesional. Y Magui Bravi, tras haber quedado segunda en la última edición de “Bailando por un Sueño”, ya lo empezó a experimentar. De hecho, esta semana, acaba de estrenar en el porteño teatro Broadway el music hall “Nada es imposible”, una obra en la que puede mostrar sin tapujos todo el virtuosismo de su baile.

Acompañada en escena por Alvaro “Waldo” Navia, Vanina Escudero, Alexandra “La Sueca” Larsson y Laurita Fernández, la platense se mostró “feliz” con esta propuesta que combina números musicales de canto y baile con segmentos de humor, hilvanados por la historia de cinco jóvenes que buscan triunfar en el mundo del espectáculo.

Tras el debut a sala llena, la platense se mostró más que satisfecha con este proyecto teatral que la tiene como protagonista. “Estar encabezando una obra en calle Corrientes es algo que nunca imaginé. La función del debut, en mi vista crítica de bailarina, fue impecable y eso me entusiasma mucho y ya tengo ganas de volver a subirme al escenario. Estoy muy feliz con lo que me está pasando, es más de lo que alguna vez pude soñar”, reconoció.

“Nada es imposible” se puede ver en la sala de Avenida Corrientes 1155 los miércoles, jueves y viernes a las 21.15; sábados a las 21 y 23 y domingos a las 21.

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