lunes, 14 de enero de 2013

El Parque Lillo volvió a tomar vida


LUNES, 14 DE ENERO DE 2013

CHICOS › FINALIZO AYER EL 52º FESTIVAL DE TEATRO INFANTIL DE NECOCHEA

Más de 40 mil personas participaron de la fiesta durante cuatro jornadas en las que el tradicional encuentro mostró un abanico diverso en propuestas teatrales para niños y niñas. Esta vez la característica distintiva estuvo en la oferta recreativa.

La Marabunta (Mendoza) y La Hormiga (Rosario)
Por María Luz Carmona
Desde Necochea

El emblemático Parque Lillo, ubicado muy cerca del mar, irradió luminosidad y buena vibra durante las cuatro jornadas en las que tomó vida allí la 52ª edición del Festival de Teatro Infantil de Necochea. Es que más de 40 mil personas, según las cifras que lanzaron los organizadores, participaron y se apropiaron del lugar una vez más. Como cada año desde 1962, el encuentro ofreció un abanico diverso en propuestas teatrales para niños y niñas, pero esta vez la característica distintiva estuvo en la oferta recreativa y de juegos dispuestos en todos los rincones del lugar, a los que cualquiera podía abordar en simultáneo, mientras las funciones sucedían. Hasta el clima, cálido, agradable y completamente soleado, acompañó la iniciativa. El viento, tan característico de la zona, también se tomó descanso. Las favorables condiciones climáticas y la buena predisposición de los visitantes confluyeron en una energía positiva que se percibió durante todo el festejo. Ayer, al cierre de esta edición, se daba por finalizado el encuentro con la realización de los últimos espectáculos y la entrega de diplomas a los artistas.

“El balance es altamente positivo por diferentes motivos: principalmente porque el parque volvió a tomar vida, es mágico. Vimos que las familias estaban contentas y participaron en todas las actividades. Las obras tuvieron el apoyo de todo el público. Fue todo muy orgánico”, enfatiza a modo de balance Verónica Fiorito, directora del canal Pakapaka, que tomó la posta de la organización del encuentro. Esta nueva edición, que contó con la participación y el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación, deja un precedente, una huella difícil de borrar. Porque será difícil volver para atrás, disminuir los esfuerzos, los proyectos, las ganas de seguir construyendo y haciendo cultura en la calle, al aire libre, sin dejar a nadie afuera. “Los chicos están felices. Fue muy positivo. Fue una fiesta para toda la familia. Trabajamos para lograr este buen clima y lo hemos logrado”, analiza Fiorito ante .

En los cinco escenarios dispuestos a lo largo del bosque actuaron no sólo artistas locales, como los payasos Abelardo y Faina y el grupo Canapé de Polenta, sino también compañías de Mendoza, Santa Fe y Ciudad de Buenos Aires. Uno de los aspectos más interesantes a destacar es la resignificación de los espacios del parque: un rincón, donde había un gran pozo, fue cubierto con arena y transformado en un escenario circense decorado con lamparitas y banderines de colores. Debajo de los árboles aparecieron mini salas de cine, abiertas a todo el público. También había mesitas para pintar y dibujar. Algunos árboles pasaron a ser el sostén de afiches gigantes de los personajes de la serie La asombrosa excursión de Zamba. Y de esa manera, los dibujos animados de Pakapaka salieron de la tele para estar en el parque. “Este lugar ya era así, pero nosotros le dimos más vida”, remarcó la referente del canal educativo.

Con los brazos abiertos

El festival echa por tierra el prejuicio que sostiene que lo gratuito cuenta con bajo presupuesto y no puede ser de calidad. Una breve recorrida por el parque alcanzaba para comprobar que no se escatimó en energías, ni en recursos materiales y humanos. La disposición de los escenarios y las actividades lúdicas, que se repartían en el parque, permitían que los niños y las niñas pudieran elegir y decidir qué hacer. Algunos preferían aprender historia jugando en la kermesse temática de Zamba y otros elegían disfrutar una obra teatral, dejar volar la imaginación en los stands de plástica o dar los primeros pasos en las artes circenses. Una invitación para abrir los sentidos y jugar en un ambiente sano, seguro, al aire libre y para todos.

Es que una de las intenciones de los organizadores fue romper con la grilla de horarios y la jerarquización de los artistas. Es decir, ningún artista se presentaba con bombos y platillos: la mesa estaba servida de manera horizontal y quienes elegían el menú eran los más pequeños. “La idea fue nivelar todos los espectáculos artísticos. No hay mejores, ni peores. Son tan importantes los artistas callejeros locales como las compañías teatrales más grandes”, destacó Fiorito. Ese menú era amplio en propuestas y lenguajes. Y, afortunadamente, muchas de las piezas artísticas ampliaban sus horizontes a toda la familia. Por ejemplo, la compañía Puro Grupo presentó una original parodia de Romeo y Julieta con una buena dosis de humor y guiños para el público adulto. En líneas generales, todas las obras fueron disfrutables en familia.

Algunas propuestas destacadas

Uno de los espectáculos más lindos fue La historia del gigante, de La Hormiga, una compañía independiente de títeres, de Rosario. El grupo, creado en 1994 e integrado actualmente por Diego Percik y Cecilia Piazza, lleva sus obras a las escuelas y teatros de todo el país contando bellas historias de amor y amistad. “Nos interesa trabajar con chicos porque no tienen prejuicios y enseguida se conectan con la historia. Con los chicos el código es automáticos, en cambio, a los adultos les cuesta un poco más”, explica a este diario el titiritero Percik. La obra que presentaron en el festival deja en el aire un mensaje que valora la comprensión entre las personas y la aceptación de lo distinto. “Nos parecen interesantes las búsquedas que abren nuevos caminos. Siempre es rico compartir ideas y experiencias con otros artistas”, apunta Piazza.

También se lució La interminable batalla contra el doctor Me Aburro, de la compañía La Marabunta, de Mendoza. La obra hace una crítica a la excesiva cantidad de horas que los niños consumen video juegos y miran televisión. “La génesis de nuestra historia tiene que ver con el ‘síndrome de aburrimiento’ de los niños. Queremos que vuelvan a jugar en los patios, que dejen de estar sentados frente a la pantalla y que imaginen más, creen sus propios juguetes y espacios de juegos”, anhela Gabriela Garro, de La Marabunta. Rayo de la creación, del grupo Canapé de Polenta (Quequén), Odisea de tres en triciclo, de La Gorda Azul (Santa Fe), Opereta Prima, de La Pipetuá y Romeo y Julieta, de Puro Grupo (Buenos Aires), son algunas de las que más aplausos y risas se llevaron.

Una rica historia

Surgido en 1962, se dio a conocer como el Festival de Espectáculos para Niños y no sólo se convirtió en un clásico de Necochea sino que se trata del segundo más tradicional del país, detrás del Festival de Folklore de Cosquín. Por sus escenarios, desfilaron destacados artistas de la escena infantil como María Elena Walsh, Leda Valladares, los titiriteros Javier Villafañe, Sarah Bianchi y Mané Bernardo, la bailarina María Fux, Guy Williams, Enrique Pinti, Roberto Aulés, Enrique Liporace y María Rosa Gallo, entre otros. En cada edición, el desfile inaugural es una buena excusa para fomentar el intercambio cultural y turístico de Necochea y las ciudades aledañas. Una gran cantidad de organizaciones deportivas, culturales, artísticas, religiosas y comerciales desfilan por la calle principal y muestran el trabajo realizado durante el año. Además, el encuentro cuenta con una colorida feria de artesanías e indumentaria.

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