jueves, 10 de enero de 2013

Daniel Freire: Volver a Argentina por la puerta grande


Publicado en Edición Impresa:   Espectáculos

 FREIRE EN LA ESCENA PORTEÑA

Formado en nuestra ciudad, el actor radicado en Madrid regresó para estrenar, junto a Miguel Angel Solá, “El veneno del teatro” en el Maipo

CONSIDERADO POR LOS ESPAÑOLES COMO UNO DE LOS ACTORES ARGENTINOS MÁS DESTACADOS DE LA ACTUALIDAD, DANIEL FREIRE RECORDÓ SUS AÑOS VIVIDOS EN LA PLATA, CIUDAD EN LA QUE SE FORMÓ

El número trece, en esta noticia, parece ser una constante. Después de haber vivido durante trece años en nuestra ciudad, donde se formó profesionalmente, y tras un breve paso por Buenos Aires, las circunstancias de la vida lo pusieron arriba de un avión y Madrid le dio una cálida bienvenida. En los trece años que lleva viviendo allí, logró convertirse en uno de los actores argentinos más respetados del Viejo Mundo, habiendo incursionado con éxito en cine, teatro y televisión. Ahora, Daniel Freire está de vuelta, y acaba de estrenar en el porteño teatro Maipo, bajo la dirección del prestigioso Mario Gas, “El veneno del teatro”, la pieza con la que regresa al país por la puerta grande, compartiendo escena con Miguel Angel Solá, quien hace trece años que está ausente de las tablas argentinas.

“Estoy muy ilusionado. Sobre todo porque siempre intenté traer las obras que hice en España y que, por diferentes dificultades, no se pudieron concretar. Y este proyecto llegó como un regalo del cielo. No sólo porque logré volver al país a hacer funciones de teatro, sino por acompañar el regreso de Miguel Angel Solá a los escenarios argentinos”, aseguró Freire, en diálogo con EL DIA, horas antes del estreno de la prestigiosa obra del dramaturgo valenciano Rodolf Sirera, que estará en cartel hasta principios de abril en la sala de Esmeralda 443.

Nacido en Bolívar, de chico descubrió su pasión por el mundo de la actuación, empujado por su propia imaginación. “A los nueve años le dije a mi padre que quería estudiar teatro. Salvo unos tíos que eran músicos, no había una herencia familiar artística. Y si me preguntás cómo me surgió la idea, la verdad no sabría decirte porque ni si quiera tenía televisión como para ver a los actores y decir ‘yo quiero ser como tal’”, relató.

En su ciudad natal empezó a estudiar teatro pero fue en La Plata, a comienzos de la década del ochenta, en donde se formó profesionalmente, en la Escuela de Teatro. Después de haber hecho dos años de la carrera de Periodismo, se dio cuenta de que la actuación era la suyo y ya nunca más se detuvo en esta carrera artística que lo tiene de parabienes.

RECUERDOS PLATENSES

“En La Plata formé parte de la Compañía de Teatro de Arte Popular con Rafael Garzaniti, Juan Ferreyra, Fredy Magliaro y un lindo grupo de gente platense. Y también participé del elenco de radioteatro de la Comedia de la Provincia, donde trabajé con el ‘Mono’ Ibarlín”, destacó Freire y recordó con nostalgia aquellos años. “Cuando llegué, era casi el regreso de la democracia, era como el empezar a resurgir de todas las cosas, las ideas, los colores. Era una ciudad muy viva, con mucha actividad, y es un lugar al que vuelvo cada vez que vengo al país, porque me quedaron muchísimos buenos amigos”.

De La Plata se fue a Buenos Aires motivado por una propuesta en una tira en televisión. Y pronto se lo pudo ver siendo parte de las ficciones “Cosecharás tu siembra”, “Más allá del horizonte”, “Poliladron”, “Herederos del poder”, “Carola Casini” y “El Rafa”, entre tantas otras. También aprovechó su paso por capital federal para incursionar en el cine, participando de los filmes “Un muro de silencio”, de Lita Stantic, “El Ché”, de Aníbal de Salvo o, por citar otro ejemplo, “Las aventuras de Dios”, de Eliseo Subiela.

Su carrera estaba encaminada y, por esas cosas de la vida, decidió librarse al azar y optó, en el 2000, por acompañar a su pareja en un proyecto personal por el que debieron radicarse en España. Sin demasiadas expectativas, pero consciente de que no iba a dedicarse a otra cosa que no fuera la actuación, los caminos se fueron abriendo. “Yo creo que fue esa falta de ansiedad lo que hizo que estuviera relajado, y que pudiera evaluar bien los proyectos que surgían antes de aceptarlos o rechazarlos. Mi intención era ser actor y estaba convencido”, admitió.

Y así fue. La película “Sagitario”, ópera prima de Vicente Molina Foix, en la que encarnó al amante de Angela Molina, fue su primer trabajo en suelo español. Acto seguido fue convocado para participar de “Lucía y el sexo”, de Julio Medem, un proyecto bisagra que le abrió definitivamente las puertas del mundo artístico español, tanto en cine, como en teatro y en televisión.

Después de haber encarnado al inolvidable Tom (“un cantinero, ex roquero argentino al que la vida le pasó por encima”) durante tres temporadas en la exitosa ficción televisiva española “Doctor Mateo”, fue convocado por el ex director artístico del Teatro Español, Mario Gas, para ser “la tercera pata” de “El veneno del teatro”, en la que comparte escenario, ni más ni menos, que con Miguel Angel Solá, su gran amigo de los últimos diez años.

Después de una excelente presentación en Madrid, la obra acaba de desembarcar en Argentina, con una historia que se presenta como “una discusión dialéctica sobre la verdad de la vida, o la verdad del arte, y cuantas posibilidades hay de acceder a la ficción, en este caso, encarnado en la figura de un actor. Es el vínculo entre un verdugo (Solá) y su víctima (Freire), y una víctima que busca a su verdugo y que va cayendo en las trampas de su experimento demoníaco”, concluyó.

María Virginia Bruno

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