martes, 4 de diciembre de 2012

Sinónimo de lucha, dedicación y talento


La Comedia de la Provincia de Buenos Aires, acompaña en el sentir y el dolor de la comunidad teatral argentina, en el fallecimiento de uno de los dirigentes fundacionales del teatro independiente.

            Su padre, un italiano radicado en nuestro país dedicado a la construcción, quería que su hijo siguiera sus pasos estudiando ingeniería. Si bien cursó un año en la Facultad de Arquitectura, la vida de Julio César Onofre Lovero no estaba destinada a edificar casas, pero sí era un constructor por naturaleza. Uno que construía ideas e historias,  levantando pilares para hacer los cimientos del teatro independiente en la Argentina.

            Actor en sesenta obras teatrales y director en más de veinte, trabajó cincuenta años en la escena, luego décadas como dirigente gremial. En Cine filmó una veintena de películas, entre ellos grandes clásicos, a saber El Santo de la Espada , La buena vida, Juguete rabioso, La vuelta de Martín Fierro, Adiós Roberto, La Cruz Invertida ,  entre tantos otros títulos.

            De Onofre vale rescatar, que además de ser un buen actor, y un talentoso director, fue sobre todas las cosas un luchador infatigable del teatro. "En mi inicio no tenía ningún grupo. Entré al Tinglado Libre Teatro y debuté con La Disputa del fruto, de José Armagno Cosentino, dirigida por Aurelio Ferreti, pero realmente mi carrera comenzó con El gigante Amapolas, de Alberdi. Después, creo que en 1950, me fui a Nuevo Teatro, que dirigían Pedro Asquini y Alejandra Boero. Pedían actores, nos presentamos, nos tomaron y debutamos con El alquimista, de Ben Jonson; después vino Los bajos fondos, de Gorki, y El oso, de Chejov. Luego apareció la historia de la construcción del teatro Los Independientes, un sótano en desuso que pertenecía a Ferrocarriles Argentinos por el cual llegué a hipotecar la casa de mis padres" solía contar.

            Fundó el Teatro Popular de la Ciudad y creó el Teatro de los Independientes, el actual Teatro Payró.  

          "Teníamos una ideología, queríamos que el teatro volviera al pueblo porque era el receptor natural. Nos decían que éramos comunistas, que no tiene nada de malo, pero entre todos conformamos un gran espectro ideológico. Yo siempre fui socialista. Cuando en 1952, inauguré mi primer teatro, Los Independientes, para lo cual alquilamos un local en San Martín 766, teníamos una gran deuda con mi tío, que nos prestó plata, y los actores hacíamos de albañiles, pintores y decoradores" narró alguna vez Lovero.      
           
            El pasado sábado dijo basta y a los 87 años de edad emprendió su última gira, fue a una asamblea popular de actores, afirman sus compañeros.


Influencias en su Juventud

            En el libro Memorias del teatro independiente argentino 1930-1970, Lovero contó que de chico, haber visto la actuación de Jacobo Ben Amí en la obra El plato de madera, terminó marcando su inclinación por el teatro.

            Durante toda su infancia siempre fue influenciado por la cultura. Su tío materno Juan Danuco, era cantante y solía contarle a modo de cuentos, historias sobre la ópera. "Yo tenía un amigo que era primo del actor Alberto Rella y lo íbamos a ver en La muchachada de abordo; tenía diez años y eso me marcó. Ahí comenzó a manifestarse mi vocación y los problemas para mi mamá, ya que le utilizaba los manteles, frazadas y colchas para armar un telón."


La Asociación Argentina de Actores, parte de su gran vocación gremial

Además de sus obras como actor y director de teatro y cine, trabajó en radio y televisión pero no sólo estaba en escena, siempre luchó dentro y fuera de las instituciones teatrales. Presidió el sindicato de Actores, fue titular de Pro Teatro, director del Teatro Florencio Sánchez, del Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro y creador de la Unión Cooperadora de Teatros Independientes.

             Fundó el Teatro Popular de la Ciudad , creó el Teatro de los Independientes uno de los hechos que más se recordará. Cofundador de la Asociación de Directores de Teatro, presidente del Bloque Latinoamericano de Artistas, y vicepresidente de la Federación Internacional de Actores y del Centro de Creación e Investigación Teatral. También fue director ejecutivo de Proteatro (Instituto para la Protección y Fomento de la actividad teatral no oficial de Buenos Aires).

Premios: Podestá a la Trayectoria en 1996; ciudadano ilustre en 2005, también obtuvo el Gran Premio por su Trayectoria en 1992, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes. Recibió el ACE en 1996 y  Mecenas en 1998. Por su labor actoral obtuvo el  Leónidas Barletta. En 1996, la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación le otorgaron el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable. En el 2005 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.

Departamento de Prensa
Comedia de la Provincia de Buenos Aires

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