sábado, 22 de diciembre de 2012

Ficciones para celebrar

SÁBADO, 22 DE DICIEMBRE DE 2012

 TELEVISION › BALANCE DE LA TEMPORADA TELEVISIVA 2012

 Por Emanuel Respighi


Una de las gratas sorpresa del año fue, sin dudas, la versión que Canal 7 y Dori Media hicieron sobre Be tipul, el formato israelí que fue reconocido en el mundo entero por la adaptación de Gabriel Byrne realizada por HBO. A partir de un sólido elenco (Leo Sbaraglia, Dolores Fonzi, Diego Peretti, Ailín Salas, Julieta Cardinali, Germán Palacios, Norma Aleandro) y una ajustada adaptación de libros a cargo de Ester Feldman y Alejandro Maci, En terapia se constituyó como una de las grandes ficciones de 2012. Los vínculos humanos que se entablaron en el consultorio del Dr. Guillermo Montes encontraron en la puesta y en la dirección el acompañamiento ideal para que el público se sintiese un poco voyeur, espiando las situaciones íntimas que allí se dispararon. Sin apelar a efectos o recursos de posproducción, con el diálogo humano como apasionante motor de intriga y emoción, En terapia le devolvió a la TV argentina la idea de que lo que verdaderamente importa para tocar la sensibilidad del televidente es un buen guión y grandes intérpretes.

La elección de la TV pública de adaptar Be tipul al gusto y las costumbres locales resultó, a la postre, todo un acierto. No sólo porque se trata de un programa atractivo desde el mismo nudo dramático, sino fundamentalmente porque su formato pudo sortear las limitaciones técnico-artísticas de un canal que está en pleno proceso de reencuentro con la producción propia de ficción. El hecho de que En terapia transcurriera íntegramente en interiores y requiriera de sólo dos decorados y una puesta de cámaras de plano y contraplano hizo posible que el regreso de Canal 7 a las “grandes ligas” de la producción de ficción dejara las palmas coloradas del público. La economía de recursos de En terapia permitió que la TV pública estuviera a la altura de un formato internacional y se animara a una segunda temporada en 2013.

Si el 2011 había sido el año de la ficción, dadas la cantidad y la variedad en la oferta temática que había evidenciado el género (a raíz de los estrenos de los primeros programas surgidos de los concursos de fomento organizados por el Incaa y el Ministerio de Planificación Federal), el 2012 puede pensarse como el año de la consagración y la consolidación de esa política. De consagración porque TV por la inclusión, una de las ficciones allí surgidas, logró hacer historia en la TV mundial, al obtener dos premios Emmy internacionales. La serie de ON TV, que abordó a lo largo de trece capítulos diversas maneras de discriminación y exclusión social, fue reconocida en el rubro actoral en el premio más prestigioso de la TV mundial. Cristina Banegas y Darío Grandinetti fueron votados como mejor actriz y actor en televisión de 2012, respectivamente, por sus trabajos en distintos capítulos del ciclo producido por Claudio Villarruel y Bernarda Llorente. Nunca antes dos actores de un mismo programa habían alcanzado ese logro.

La ficción fomentada desde el Estado alcanzó en esta temporada, también, un grado de consolidación institucional y artística que renovó el género. Propuestas como Los pibes del puente, Volver a nacer, 23 pares, Amores de historia, La viuda de Rafael y Babylon, entre otras, son “hijas” de este nuevo escenario, en el que las posibilidades de disfrutar de diferentes opciones temáticas se ampliaron como nunca antes. Más allá de que aún falta encontrar un punto de equilibrio artístico, la política de incentivo a la ficción resulta ser una de las más importantes noticias de la TV argentina, dándoles la oportunidad a productoras pequeñas y sin pantalla de canalizar proyectos que de otro modo no hubieran desembarcado en la pantalla chica. Una decisión política saludable que, sin embargo, requiere de un mayor cuidado a la hora de promocionar y programar los ciclos, en función de que esa catarata de estrenos se traduzca en niveles de audiencia que puedan sostenerla en el tiempo. El gran desafío a futuro es hacer que esa política de fomento a la ficción se convierta en opciones “reales” para los televidentes, en parte de su zapping.

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