viernes, 28 de septiembre de 2012

Celeste Cid: "No he tenido muchos amores"


La actriz se luce en El amigo alemán, que se estrena el jueves. Habla de su actual vida de soltera, de cómo se lleva con su hijo y el pasado oscuro de las drogas. 

Por Gustavo Mendez
  
28/09/12 


Es otra Celeste Cid. Forjada en la TV y con clímax de popularidad en Resistiré, nueve años después, a los 28, muestra que su talento se extendió a la pantalla grande. Se luce en El amigo alemán, un film de Jeanine Meerapfel. Es otra Celeste Cid. Recobró su peso normal tras aumentar 14 kilos en plena recuperación por su adicción a las drogas, aspecto que amalgamó, entre algunas recaídas, durante su interpretación en Para vestir santos (2010). En este 2012 tuvo un mes y medio de rodaje divididos entre Alemania y Argentina, y después asumió el desafio de volver a una tira con Sos mi hombre (El Trece). Es otra Celeste Cid. Sin músicos adueñándose de su corazón, hoy disfruta tranquila de una soltería refugiada en el amor de su hijo André (7). 

—¿Cómo es el vínculo con el cine? 

—Me encantaría poder seguir por el camino del cine. Me gustan los tiempos de trabajo, más elaborados, espacios donde podés preguntar, indagar, presentar curiosidades y poder sacarte las dudas. Siento que me nutre mucho como persona. 

—Muy distintos a los tiempos de la televisión, que es donde más trabajaste, ¿no?

—Sí. La tele te da otra cosa, resolver en el momento, todo se evapora en un segundo. Soy más partidaria y mi personalidad encaja más con el cine, con un trabajo más fino, saber cosas que el espectador no, pero que uno debe aprender porque enriquecen al personaje. Por ejemplo, cuando empiezo a hacer un personaje le compro un perfume. Elegí una colonia que recuerde a mi infancia, a la casa de mi abuela. 

—¿Cómo fue la experiencia de filmar en Alemania?

—Muy linda. No conocía. Estuvimos tres semanas en Colonia y Frankfurt, dos de rodaje y una para estudiar. Tenía mi departamentito que compartía con mi hermano, un año menor, y cuando volvía pasaba por el supermercado y hacía las compras para cocinar a la noche. Fue un viaje re-lindo para los dos. 

—La directora dijo que aprendiste muy rápido la fonética del alemán...

—Me encantan los idiomas, me gusta la sonoridad, y donde está la personalidad de cada uno. Me gustaría hablar en inglés, es básico saberlo, pero tendría que tomarme el tiempo y en estos momentos no puedo. Lo pensé para el año que viene cuando pare la tira a mitad de año y profundizar el piano. 

—Venías de un año sin actividad y en estos meses hiciste “El amigo alemán” y cada día grabás desde muy temprano “Sos mi hombre” en Don Torcuato, ¿cómo lo bancás física y psicológicamente?

—Cada cosa va de la mano. Trato de tener los tiempos lo mejor armados posibles. Es muy difícil, pero trato de ordenarlos, porque si no, todo se va al carajo, más aún siendo madre, llevando una casa adelante sola y ausentándome de ella. Por suerte los horarios de mi trabajo coinciden con los de mi hijo, por lo que no es una ausencia notable y cuando puedo lo paso a buscar por el colegio. 

—Hay muchas películas actuales que tocan el tema de la dictadura, ¿qué relación tuviste o tenés con la militancia política?

—Un poco.Mi generación quedó en el aire por todo lo que sucedió, siento que hubo como una atmósfera y que tiene un peso. No es lo mismo haber nacido en los 80 que en los 90. Ser hijos de nuestros padres que atravesaron esa época no me parece un dato menor. Yo tengo una política de peace and love. No comprendo las políticas... Me impresionó mucho el caso de María Soledad Morales. Tenía cinco o seis años y le pedí a mis padres que me llevaran. Quizá por ese lado me puedo llegar a fundir en algún caso que me movilice mucho. 

—En el film vivís un único amor, que comienza cuando sos una niña y continúa hasta que alcanzás la madurez. En tu vida se te conocieron varios amores...

—(Interrumpe) ¿Eso creés? No, no he tenido muchos amores y los cuento con los dedos de una sola mano. Muy pocos. He estado con personas con las que pensaba que estaba enamorada, pero finalmente no lo estaba y que obviamente no te voy a decir (se ríe). 

—¿Qué disfrutás de la soltería?

—La soltería es linda. Soy soltera, pero al tener mi chiquito no es que estoy sola un fin de semana y busco qué hacer. Es raro que esté sola un fin de semana, siempre armamos un plan con André. Por ejemplo, el fin de semana pasado se quedaron a dormir mis sobrinas y era un quilombo la casa. Por supuesto no tengo una pareja, pero me siento muy acompañada desde ese lugar. 

—¿Cómo estás de salud?

—Muy bien. 

—¿Hoy podés decir que sos dueña de tu propia vida?

—Sí, por supuesto, hoy decido por mí. Ya ha pasado ese sacudón oscuro, hay que cuidarse mucho. El valor y amor de la vida es lo más importante.

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