viernes, 10 de agosto de 2012

La fabulosa historia de Antón Pirulero: el único y gran secreto es cantar

Viernes | 10.08.2012 | Publicado en Edición Impresa: Espectáculos

TEATRO CRITICA

Por

Irene Bianchi

Pasaje de la obra “La fabulosa historia de Antón Pirulero”, de Gastón Marioni, que se puede ver en la sala Discépolo

“La fabulosa historia de Antón Pirulero”. Elenco: Luciano Guglielmino, Marcelo Allegro, Carolina Painceira, Gustavo Portela, María Laura Albariño y Pablo de la Fuente. Música: Tato Finocchi. Vestuario: Kitty Di Bartolo. Escenografía: Martina Urruty. Animaciones multimedia: Fabricio Basilotta. Diseño máquina de dulces: Sebastián Grandi. Luces: Federico Genovés y Pablo Multini. Asistencia de dirección: César Barella. Libro, puesta en escena, coreografías y dirección: Gastón Marioni. Producción: Comedia de la Provincia de Bs.As. Sala Armando Discépolo, calle 12 entre 62 y 63.

Empezamos bien: un títere pide que los espectadores apaguen sus molestos celulares. A continuación, un hermoso cuadro de teatro negro, en el que muchos pares de manos blancas rompen el hielo y palmean la tradicional melodía del “Antón Pirulero”, contagiando a la platea, que acompaña acompasadamente.

“Monsieur Antoine” (Marcelo Allegro), inventor de profesión, hereda de su padre una estrafalaria máquina que fabrica golosinas, pero no logra hacerla funcionar correctamente. Se acerca la fecha de la tradicional “Feria de los Inventos” parisina, y el pobre Antoine pasa noches sin dormir, empeñado en presentar su proyecto. Está casado con “Babette” (Carolina Painceira), y tienen un hijito, el hiperactivo y travieso “Maurice” (Luciano Guglielmino).

Antoine tiene un competidor: el deshonesto “Herr Hastings” (Gustavo Portela), que envía a su ayudante “Frederic” (Pablo de la Fuente) a robar inventos ajenos. De hecho, el muy pillo ya se adueñó del cinematógrafo de los hermanos Lumière, que hace las delicias de su hijita “Zelinda” (María Laura Albariño).

El diablo mete la cola, y por un error del atolondrado Frederic, todo se precipita, el fraudulento impostor queda al descubierto y -gracias a la ayuda del ingenioso Maurice - Monsieur Antoine cumple su sueño y gana el importante concurso, con buenas armas.

La nueva propuesta de la efectiva y prolífica dupla Marioni-Finocchi es muy fresca y entretenida. Se rescatan canciones clásicas, como “La Farolera”, “Arroz con Leche”, “Sobre el Puente de Avignon”, “Que llueva, que llueva”, ilustrándolas con simpáticas coreografías, subrayando la magia de la canción como un talismán que abre puertas y pone en marcha oxidados mecanismos.

La escenografía en varios niveles es muy ingeniosa, y cobra un papel protagónico, al igual que la animación multimediática, que aporta una tridimensionalidad al espacio escénico. El colorido vestuario, un atractivo más.

El elenco, impecable. Desopilante el dúo de la Fuente-Portela, éste último, una suerte de “Doc Brown” germano.

El ritmo de la puesta es dinámico y sostenido, atrapando la atención de grandes y chicos de principio a fin.

En este “Antón Pirulero”, cada cual atiende su juego, haciendo las delicias de todos.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20120810/la-fabulosa-historia-anton-pirulero-unico-gran-secreto-es-cantar-espectaculos14.htm

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