jueves, 16 de agosto de 2012

Aires de tango

Miércoles 15 de agosto de 2012 | Publicado en edición impresa

Contemporáneo

Por Susana Freire | LA NACION

Urlezaga presentó por primera vez este trabajo en Corea del Sur. Foto: Oliver Kormblihtt / AFV

Coreografía: Celia Millan / Con: Iñaki Urlezaga, Eliana Figueroa, Celeste Losa, Anahi Araujo, Manuela Bruno, Alejandra Sabella, Sofia Carmona, Cecilia Esteban, Viviana Ortiz, Emanuel Gomez, Antonio Paro, Emanuel Rodriguez, David Gomez, Marcos Becerra, Alan Garcia Herrera, GastonCabrera / Duración: 75 minutos / Sala: Teatro Cervantes / Nuestra opinión: Muy bueno

Si el tango es un sentimiento triste que se baila, entonces nadie puede dudar de que este género porteño ya encontró su lugar en la danza clásica, moderna y contemporánea. Es el resultado de años de esfuerzo por llevar la música ciudadana a todos los escenarios internacionales, tarea que siempre estuvo a cargo de los músicos y a los que lentamente se sumaron los bailarines, primero de tango, luego de danza contemporánea y, finalmente, del ballet clásico.

Así se refirma en Aires de tango, el espectáculo que ofrece Iñaki Urlezaga y el Ballet Concierto, donde a través de una breve historia se plantea la relación de un director con los instrumentos, a cargo de las bailarinas, y los músicos de una orquesta, interpretados por los varones, dando lugar a sentimientos tales como el amor, el odio, los celos, los fracasos.

Con este planteo, la obra permite la participación constante del cuerpo de baile, que se convierte en el gran coprotagonista y en el complemento ideal para el diálogo danzante entre director y músicos. Pero también hay emociones que se vuelcan en escena y, si bien el estilo escapa de los lineamientos tradicionales del tango salón, el tango cortado, la milonga, no por eso deja de tener valor el que se baile con zapatillas de punta, en lugar del tradicional zapato de taco. Adquiere quizás otra potencia, pero es fácil advertir cómo este género se va adaptando al estilo clásico al encontrar en la danza su propio espacio.

El cuerpo de baile revela que la práctica, más allá de alguna falla en la sincronización, puede crear imágenes depuradas y de alto nivel creativo, sobre todo cuando se suma a Urlezaga, bailarín que ha transformado experiencia en solidez, solvencia en expresión y talento en inspiración.

Cuenta con el valioso aporte de una coreografía, donde Celia Millán diseña los movimientos combinándolos con elementos escénicos, paneles móviles y cubos iluminados, para crear esculturas corporales, recurso que no entorpece el baile sino que actúa como un marco referencial de las emociones puestas en juego. En el diseño, la técnica clásica está al servicio del ritmo tanguero.

Al representar las mujeres a los instrumentos, en la pechera de sus trajes están bordados el bandoneón, el piano, los violines, los contrabajos, la tuba, el clarinete, diseño que encuentra el respaldo sonoro en los solos correspondientes a cada instrumento. El color beige de los trajes es un apunte dentro de la generalidad de blanco y negro que registra el resto del vestuario y que contribuye a ir armando una estética.

El resto es la música, integrada por temas de Astor Piazzolla, Mariano Mores y Osmar Maderna, que tiene el atractivo de interesantes arreglos instrumentales y armónicos que se unifican en una sola línea expresiva como si se tratara de una composición sinfónica.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1499256-aires-de-tango

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