lunes, 2 de julio de 2012

Lito Cruz: lecciones sobre la actuación

Espectáculos | lunes 02 de julio de 2012

Entrevista con el reconocido actor. Recuerdos de su infancia en Berisso, sus comienzos en la actuación, su rol docente y sus proyectos de inclusión social. Los detalles de una trayectoria.


La historia de un hombre está hecha de una esencia que se relaciona con sus circunstancias. Lito Cruz es aquel chico de Berisso, es el rey Lear y San Martín, es actor, director, profesor; es un hombre de teatro. Expresa una idiosincrasia personal que se nutre de las experiencias de la vida y del arte.

-¿Cómo era tu mundo en Berisso?

-Era el mundo de las conductas humanas. Imaginate un lugar como Berisso, en donde había 74 colectividades, cada una tratando de rescatar y conservar sus orígenes por medio del canto, del baile, de la religión, de la música, de la manera de danzar y del lenguaje. Ellos querían rescatar sus raíces de la guerra por la que llegaron a la ciudad, huyendo del hambre y del peligro de muerte. Y lo hicieron por medio del teatro, del espectáculo, de la celebración y de la ceremonia. Durante mi infancia en Berisso, creo que jerarquicé las conductas humanas. Esas conductas pugnan por salir, y el arte es la expresión de las impresiones de la vida.

-¿Con cuánta frecuencia vas a Berisso?

-Todo el tiempo: los 1º de mayo hacemos el asado de todos los barrios de Berisso, somos 500 personas, más o menos, y ahí nos contamos historias, aplaudimos primero al que se murió ese año y la verdad es que últimamente se están muriendo muchos. Yo por las dudas ya tengo mi lugar en el cementerio. También hago asados con los muchachos del secundario, con los de la colimba y con los de mi primer grupo de teatro. La cuestión es conservar la historia de uno a partir de la presencia de aquellos que fueron partícipes de tu pasado, ya tengo 71 años...

-¿A qué edad y dónde empezaste a estudiar teatro?

-A los 15 empecé a hacer, pero después a los 20 estábamos con Federico Luppi, con Carlos Moreno, Héctor Bidonde, Martín Argemiani... Y dijimos: “Bueno, ahora hay que estudiar”. Y nos vinimos todos a Buenos Aires, ahí ingresé al estudio de Augusto Fernández, Alesso Gandolfo. Y ahí empezamos la segunda etapa que era, bueno, descubrir una técnica un poco más importante que la que teníamos. La verdad es que no lo decidí, porque en todos los colegios enseñaban teatro y era obligatorio. Lo hacían porque querían poner de pie el origen de sus pueblos, o sea, había bailes diferentes, vestuarios diferentes, música diferente, maneras de hablar diferentes. Y yo empecé a hacer teatro dentro de ese complejo mundo de inmigrantes de Berisso, pero empecé a los 15 años y lo fui haciendo, lo fui haciendo... Después estudié y me recibí de maestro mayor de obras y estudié Arquitectura, y el teatro en realidad me fue ganando, nunca lo decidí. No recuerdo haberlo decidido, sino que fue algo que me fue ganando prácticamente, porque me empezaron a llamar y empecé a trabajar.

-¿Qué tratás de impartirles a tus alumnos?

-Primero, la objetividad del trabajo, que conozcan cómo es el trabajo del actor y qué se puede aprender de esto, para que en el término de dos o tres meses puedan ir viendo que van progresando.

-¿Cómo es el trabajo del actor?

-Hay que comprender el trabajo del actor, que es hacer existir algo que no existe y que es en definitiva el tema del arte. El arte activa una situación del individuo y completa la imagen. El gran trabajo del actor se da cuando hay una gran preparación.

Un actor de raza

Es uno de los actores más reconocidos de la Argentina con participaciones en teatro, cine y televisión. Hablar de Lito Cruz es hacer mención a un hombre que lleva en sus espaldas 55 años de trayectoria. Con más éxitos que fracasos, luego de celebrar sus 71 años, está más vigente que nunca.

La importancia del teatro

-¿Qué papel cumple el teatro en los procesos culturales y sociales del país?

-Desde los principios de los tiempos, el teatro juega un papel de resistencia. El teatro está constantemente y permanentemente vinculado a los cambios políticos, sociales y económicos de cada época, por eso no muere nunca. La gran resistencia en contra de la dictadura militar, que se dio durante ocho años en un proceso horrible que sufrimos, estaba en los sótanos; luego explota en Teatro Abierto, cuando aparecieron treinta obras y el público acompañó eso, frente a lo cual los militares no pudieron hacer nada, porque había nacido un nuevo movimiento teatral desde un lugar auténtico.

Historias para actuar

-¿Cuáles son las historias que te interesan contar?

-Creo que en cada época de mi vida aparecieron necesidades. Como ahora apareció la del tango, cosas que ni pensaba. Pero de pronto, un día recordé que mi padre se puso corbata negra el día que murió Gardel y no se la sacó nunca más, y también que mi madre bailaba maravillosamente el tango. Me dije que le iba a hacer un homenaje a mi viejo, porque se vestía y se peinaba como Gardel. Y me pregunté: ¿cómo lo rodeo de textos que digan por mí lo que yo quiero decir? Entonces tomé textos de Dolina, Borges y Fontanarrosa que expresaban lo que pensaba de una manera más poética y más contundente de la que puedo expresar con mi gramática o con mi lenguaje.

Ultima experiencia televisiva

-¿Cómo fue tu experiencia en El elegido?

-Creo que lo que tuvo el programa son dos hombres como Martín Seefeld y Pablo Echarri, que comandaron el proyecto. Ellos fueron intermediarios entre nosotros y el canal. La tarea de ellos hace que resalten los actores, porque cuidan la luz, la escenografía, la ropa, el texto, las actuaciones. Nos permitimos hacer más de una vez una escena. Son cosas que en un canal es muy difícil, no se puede. Todo eso tiene que ver con la calidad del programa. Con tanta dedicación, los personajes tienen vida propia. La actuación se vuelve un trabajo inconsciente, sale desde algún lugar.

Amistades internacionales

-A Robert De Niro le has elogiado su invisibilidad en la actuación, es decir, el hecho de no aparecer como actor, sino que el personaje aparezca a través de él...

-La idea es: “Yo soy invisible para que aparezca el personaje”. Entonces, cuando De Niro hace Toro salvaje y engorda para el rol, yo veo al personaje, pero de la manera que lo cuenta De Niro. Pero tan perfecto es lo que hace... Los dos tenemos una gran pasión por la actuación. El me decía que “el tema era soltar los cinco sentidos a la luz”, dentro del “como si”. Por los sentidos entran las impresiones; la cabeza elabora, no digita la realidad, la clasifica.

Teatro por la inclusión

Desde hace varios años, Lito Cruz trabaja con proyectos de su estudio de actuación para incorporar a través del arte a personas con capacidades diferentes. En 2008, dirigió la obra de teatro En el país del Perbrumón, donde actuaban artistas con síndrome de Down y otras discapacidades. Ahora, decidió llevar al teatro un relato breve de Javier Daulte, La otra, donde actúan María Dutil y Eliana Manzo, una actriz que se formó en el estudio de Lito Cruz y que perdió la visión de manera paulatina. La obra cuenta con el auspicio del Inadi y siempre, al término de la función, hay un debate con alguna figura del espectáculo o periodistas reconocidos.

Sueños milongueros en la cárcel

La tarea social de Lito Cruz y su mujer, María Dutil, no se agota en incorporar personas con capacidades diferentes en sus obras. Además, presentaron Sueños de milongueros, donde bailan tango y actúan en las cárceles de la provincia de Buenos Aires. “Fue una experiencia que hicimos ad honorem. Llegamos por la propuesta de una mujer que vio la obra y que trabajaba en una cárcel. Nos dijo que el espectáculo transmitía mucha vida, que les podía hacer bien a los internos y nos propuso si queríamos hacerlo”, resalta el actor.

“Nos llamó mucho la atención el resultado de hacerlo ahí. Los presos empezaron a hablar de la violencia, sobre el sexo débil. En la cárcel de mujeres nos dijeron que tendríamos que haberles avisado de la emoción, que no estaban preparadas”, dice Cruz.

Fuente: http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-196765

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