domingo, 1 de julio de 2012

La fascinación de un clásico

DANZA

Eleonora Cassano y Luis Ortigoza, invitados del Ballet Argentino de La Plata

30.06.2012 | Por Laura Falcoff


El Ballet del Teatro Argentino de La Plata fue el marco vivo en el que Eleonora Cassano se despidió de su carrera como bailarina clásica encarnando a Nikya, de La bayadera . Fue más que un marco, por cierto: ninguna producción de tales características –ballets del siglo XIX- puede sostenerse sin una gran compañía.

La bayadera , de Marius Petipa, fue estrenada en 1877 y como otras creaciones de Petipa continúa reponiéndose hasta hoy.

No es fácil encontrar una explicación acabada para la popularidad de las creaciones de Marius Petipa, sostenida a más de un siglo de creadas: en el ámbito de un arte efímero como el ballet estas obras –más o menos fieles al original o recreadas en versiones de toda especie- se mantienen muy vivas. El público las busca y los bailarines las aman. Curiosamente, están muy atadas al tiempo en que fueron creadas porque Petipa las concebía al gusto de su época y de los aristócratas, banqueros y comerciantes ricos que formaban su público. Los temas de las obras solían estar dictados por las novedades del momento; un viaje de exploración al Polo Norte había inspirado La hija de las nieves y una visita del Príncipe de Gales a la India había dado como resultado La bayadera . La versión que estrenó el Ballet del Argentino pertenece al excelente bailarín argentino Luis Ortigoza, primera figura del Ballet de Santiago de Chile. Esta es su primera experiencia como creador de la versión de un clásico y quizás por ese emotivo su puesta resultó demasiado medida. El mismo fue, además partenaire de Eleonora Cassano como Solor, el guerrero enamorado de Nikya.

Una vez aceptadas las convenciones de este o de otros ballets de Petipa –como bailarinas de la India con tutús y zapatillas de punta - es posible disfrutar de sus mejores momentos, sobre todo el célebre acto de “Las Sombras”, una genialidad adelantada a su tiempo.

Eleonora Cassano elaboró con intensidad su personaje si bien en el estreno atravesó dificultades técnicas. Muy digno fue el desempeño del cuerpo del baile y solistas (Stefanía Vallone, una convincente Gamzati, rival de Nikya) y hay que destacar el vestuario de Viviana Serafini y la óptima amplificación de la orquesta dirigida por Carlos Calleja. La calificación de esta nota atiende a la actuación del Ballet del Argentino, una compañía con tradición propia que raramente puede verse en Buenos Aires.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Critica_0_728927111.html

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