miércoles, 25 de julio de 2012

De mito a actriz maldita

“QUÉ ME HAS HECHO, VIDA MÍA”

María Merlino compone a Fanny Navarro, que fue estrella al lado de Eva Perón y, tras su muerte, se desbarrancó hacia el olvido.

24.07.2012 | Por Sandra Commisso

Diva del teléfono blanco Merlino y el actor Joaquín Segade. /hernan reig

La edad dorada del cine argentino está llena de estrellas y mitos. La figura de la actriz Fanny Navarro, que brilló en las décadas del ‘30 al ‘50, es rescatada por la actriz María Merlino en la obra Qué me has hecho, vida mía , presentado como un “melodrama radioteatral”, en La Carpintería. En un clima glamoroso y algo decadente, Merlino se mete de lleno con esta mujer que fue femme fatale en la pantalla grande, amiga de Eva Perón y amante de Juan Duarte en la vida real. Con el tono de voz de las películas de entonces (levemente distorsionado y metálico), excelentemente acompañada por los efectos de sonido “en vivo” (al estilo del cine mudo o el radioteatro) a cargo de Joaquín Segade, la imagen de Fanny no sólo trasluce un recorte de su vida (apogeo y caída), sino que también hace foco sobre un estilo arquetípico de mujer argentina. La misma que la actriz ya había retratado en su anterior obra, Nada del amor me produce envidia (allí las figuras eran Libertad Lamarque y una vez más, Eva Perón). Aquí, Merlino, dirigida por Diego Lerman, también se involucra en la dramaturgia junto al mismo Lerman y a Marcelo Pitrola.

A través de pequeños y efectivos recursos, nos vamos enterando cómo una extra, aspirante a actriz, llega a convertirse en una diva del teléfono blanco; cómo una chica de familia radical se transforma en fervorosa peronista, o mejor dicho, en evitista. Cómo del amor y la pasión pasa al abandono y la desilusión. Y cómo una actriz de primer nivel puede ver cómo su carrera se desbarranca hacia el olvido. Los matices de la tragedia personal de Navarro, que la ubicaron en un lugar de “actriz maldita” hacia el final de su vida, están marcados con sutileza por Merlino, que además aprovecha cierto parecido físico con la actriz. Y generan la piedad y empatía que necesita un personaje como el de Fanny, quien murió muy joven (a los 50 años) y con algunos síntomas de locura.

Los tangos que Merlino canta, en el mismo registro de época en el que actúa, acentúan el ambiente, ciñendo un tiempo y espacio bien marcados. La compleja y polémica relación de Fanny con el poder, sobre todo por su relación sentimental (tormentosa y sufrida) con el hermano de Evita, las envidias y celos profesionales con actrices de la época como Malisa Zini, Iris Marga y Elina Colomer, entre otras, develan el entramado de una época, el detrás de escena de un momento aparentemente brillante, pero con muchos claroscuros. La investigación de la propia Merlino sobre la figura que interpreta y su contexto histórico aportan riqueza a un espectáculo delicado y original y abren una puerta a la curiosidad del espectador. Algo que nunca es poco.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/mito-actriz-maldita_0_742725833.html

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