martes, 19 de junio de 2012

Martina Juncadella: “Quiero seguir explorando”

Empezó a estudiar teatro a los 12. Está ahora en una película (“Abrir puertas y ventanas”) y una obra (“La laguna”).

18.06.2012 | Por Mario Frías Especial Para Clarín

Martina Juncadella

Martina Juncadella llega a la cita con puntualidad inglesa. Ni antes, ni después. Justo. Tiene el aspecto de una chica común y viene enfundada en un sobretodo que le queda grande. Parece ocultar una belleza que no necesita andar mostrando para ir por la vida. Se la ve fresca, natural, joven.

En este momento está protagonizando con éxito La laguna , dirigida por Agustina López, en El Camarín de las Musas. “Está funcionando muy bien -dice-. Se centra en un padre y sus dos hijas, en un auto, inmóvil en medio de la ruta. De pronto, el tiempo se detiene y el pasado comienza a volverles una y otra vez. La armamos con la llamada ‘dramaturgia del actor’. Basándonos en un texto de la directora, los actores fuimos improvisando y proponiendo, y de ahí fue surgiendo la dramaturgia definitiva. Es un proceso creativo muy lindo: por la forma de trabajo, queda un producto muy fresco. Me gusta hacerla, son personajes melancólicos, es muy intimista.” Lo mismo podría decirse de su papel en Abrir puertas y ventanas , el filme de Milagros Mumenthaler, ganador de varios premios internacionales y que está actualmente en cartel. “Es la película que más me marcó. Es la historia de tres hermanas que quedan solas en la casa familiar, tras la muerte de su abuela. Y la relación posterior de las tres para enfrentar la vida”, explica.

Y agrega: “Entré luego de un casting exhaustivo. El guión tenía personajes que necesitaban un trabajo profundo de investigación para desentrañarlos y eso me encantó. Tuvimos una primera etapa de ensayos previos al rodaje. Nos juntamos, convivimos. Hicimos un trabajo interno tan intenso que fue imposible que no apareciera la esencia de cada una. Todo ese trabajo sutil, esa información dosificada y ese hilar muy fino fue realmente un proceso muy bello, y creo que se nota en la película”.

Nacida hace 19 años en Buenos Aires, con padre de profesión psicoanalista y madre música, tiene dos hermanas menores que también hacen teatro. “En mi familia todos me ayudan, me contienen y me incentivan. Mis padres me dan libertad para hacer lo que me gusta”, cuenta.

A pesar de su edad, Juncadella tiene una filmografía extensa. Actuó, entre otras, en Cara de queso (su debut, a los 14 años), Encarnación, Excursiones, Los santos sucios, Horizontal y vertical y Desmadre , de Jazmín Stuart, estrenada el jueves.

“Acabo de terminar de filmar otra película. Se llama Habi, la extranjera , de María Florencia Alvarez. Soy Habi. Tiene un guión excelente, muy profundo e inteligente. Por suerte pudimos ensayar mucho, y con una directora que estaba siempre presente. Siento que trabajar así es una bendición”.

En varias oportunidades comenta lo que para ella es lo importante de su profesión, lo que le da sentido a lo que hace y, tal vez, lo que la distingue dentro de la nueva camada de actores. “Cuando me acercan un guión, me interesa que mi personaje me imponga un desafío. Necesito conectarme con algo que no esté al alcance de la mano; con la incomodidad, con no saber, con buscar. Cuando hay comodidad siento algo muerto, es la lápida máxima. Pero esta búsqueda de trabajar con la dificultad también produce una vulnerabilidad muy grande: una está muy expuesta, por eso intento trabajar con gente que me genere confianza”.

Al principio, dice, no pensaba en la actuación como un trabajo. “A medida de que fui filmando películas me lo tomé más en serio. Todo se fue dando de manera natural. En esta profesión, entre película y película, hay grandes baches. Pueden pasar seis meses o un año. Ese tiempo te obliga a enfocar la cabeza en otras cosas. En este momento, puedo darme la posibilidad de elegir qué hacer y qué no. No quiero hacer por hacer”.

“Me di cuenta de que me encanta trabajar -agrega-. Una cosa es tomar clases de teatro y otra muy diferente es trabajar en una película en la que tenés que estar seis semanas dedicada exclusivamente a filmar, disponible las 24 horas del día. Pero confío ciegamente en el trabajo. Agradezco la posibilidad que tuve con algunas directoras de poder proponer desde mi lugar de actriz, de ser creativa. Me sirvió muchísimo para crecer”.

Por último, habla de su futuro: “No tengo una meta prefijada, sólo quiero ver qué va surgiendo y seguir trabajando y explorando. De a poco me voy independizando y quiero ir ganando conciencia de qué cosas quiero hacer y de cuáles me quiero cuidar”. Y expresa un deseo: “Me gustaría que, en vez de ir a ver Hombres de negro por octava vez, la gente empezara a ver más cine argentino. Se está haciendo mucho y bueno. La cosa está cambiando de a poco y se nota, pero todavía falta”.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/personajes/Martina-Juncadella_0_721727838.html

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