lunes, 25 de junio de 2012

Martín Eleodoro Dhroso


Lunes | 25.06.2012 | Publicado en Edición Impresa:   La Ciudad

SU FALLECIMIENTO

Una fecunda carrera actoral de cuatro décadas, poniéndole el cuerpo y el alma al teatro independiente, y un compromiso inquebrantable con su vocación, privilegiando las convicciones ante las conveniencias, caracterizaron a Martín Eleodoro Dhroso, quien murió en nuestra ciudad a los 69 años.

Hijo de Faustina Benítez y Miná Dhroso, inmigrante albanés que se ganó la vida como caramelero en la puerta de los cines y propietario de una mercería, Martín Eleodoro nació en nuestra ciudad el 28 de noviembre de 1942. Vivió la infancia y adolescencia, junto a su hermano menor Jorge, en una antigua casa de inquilinato de épocas fundacionales -hoy demolida- de 48 entre 8 y 9, a media cuadra de la Escuela Nº2 en la que completó sus estudios primarios.

Los secundarios quedaron truncos en el establecimiento que supo funcionar en la Base Naval de Río Santiago, cuando el impulso artístico pudo más y resolvió ingresar en la Escuela de Teatro platense. Allí, con compañeros como Raúl Argemí, el “Chino” Ochoa, Federico Luppi, Gabriel Soler, el “Negro” Di Rocco y Lito Cruz, entre otros, se formó como intérprete inquieto y versátil, y forjó un carácter bohemio, lírico e idealista que reflejaba en el campo político desde un pensamiento de izquierda poco amigo de las convenciones.

Radicado en la capital federal, recorrió el circuito “underground” y llegó al teatro San Martín con “Blanco espacio humano”, versión de “El estado de sitio” de Albert Camus. Participó de “Juan Moreira Supershow”, con Enrique Pinti y Cecilia Rossetto, y, en 1982, del emblemático ciclo “Teatro Abierto” con “Principio de incertidumbre”. En el plano cinematográfico, fue convocado para “Asesinato en el Senado de la Nación” de Juan José Jusid y “Bairoletto”, de Atilio Polverini, en ambos casos junto a su colega y amigo Ricardo “Mono” Ibarlín.

A inicios de los ‘80 regresó a La Plata, donde trabajó como promotor publicitario de EL DIA, y se sumó a los elencos de la Comedia de La Provincia. Actuó en numerosas obras de autores contemporáneos nacionales, como “Una sombra en el pajonal”, y fue uno de los artistas locales que, a pulmón y liderados por el recientemente fallecido Quico García, rescataron de la decadencia el teatro Princesa para la cultura platense trabajando a destajo dos años enteros. Precisamente en el Princesa y en “Maluco”, la obra de García, encontró una de sus mejores máscaras poniéndose en el papel central de Don Hernando. Y fue recitando ese texto en homenaje a su autor, quien le había confiado el manejo de la sucursal Villa Elisa de su cadena de pinturerías, que lo sorprendió la muerte.

Casado a fines de los ‘60 con Marta Tripaldi, tuvo con ella tres hijos, actualmente residentes en Europa: Sebastián, Demetrio e Irene, quienes se prolongaron en tres nietos, Febe, Galo y Joaquín. Su segunda compañera, Karina Toledo, le dio otra hija: Sofía.

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