jueves, 7 de junio de 2012

Julieta Cardinali: Cherry Lips

Watt Magazine 2012-06-07

La actriz volvió a la pantalla de la mano de En Terapia, una serie originaria de Israel que ya pasó por los EE.UU y aterrizó el mes pasado en la televisión pública. La rubia de piernas largas, nos permite acceder a su universo. Pasen y conózcanlo. 

TXT. Antonella Orlando / PH. Mariano Michkin






Julieta se mueve en el set de fotos con una soltura increíble. Conversa, ríe, canta, se divierte jugando con su pelo. Por momentos, se distrae mirando por la ventana, para luego volver a enfocar sus ojos en la cámara. Pareciera que un tema en especial activa su cuerpo: suena Last Night (The Strokes) y sus poses van más rápido que el flash. 

Es interesante conocer a esta actriz que encarna a Marina, en la serie En Terapia. El silencio que se ve en la pantalla, contrasta con su voz en plena libertad. Pero incluso, esa Julieta desenvuelta en las fotos es distinta de aquella que se sienta a responder las preguntas, con más lentitud y muy atenta a las palabras que dice. 

¿Qué desafíos plantea hacer una remake que, además, se emite por la Televisión Pública?

Había visto algunos capítulos en HBO de la versión norteamericana y pensaba que debía ser buenísimo que te convocaran para algo así. Entonces, cuando me llamaron para hacerla, no tuve ninguna duda. Alejandro Maci, el director, es increíble. Y que esté en la Televisión Pública está muy bueno, porque se está priorizando la calidad y no el rating. Todos los habitantes del país pueden acceder a este producto. La responsabilidad es total en todo sentido. Seguramente, los seguidores de la serie elegirán si les gusta más esta versión u otra. Pero todos estamos muy orgullosos con lo que hicimos, no tuvimos miedo. Y los libros son impecables. Para mí, como actriz fue un placer poder trabajar con ellos. Fue todo un gran disfrute: los ensayos, las grabaciones. Y promocionar algo que te gusta tanto es más fácil (risas). 

¿Cómo construiste el personaje de Marina?

Lo construí junto con Alejandro Maci. Él tenía muy masticado los personajes y cómo los quería contar. Nos construyó una red donde no se escapaba una palabra. Fueron muchos ensayos con él. Marina es una chica normal: se recibió, es médica, tiene una gran sensibilidad. Pero por otro lado, muy a pesar de ella, es muy histérica. A raíz de eso, empezamos a leer muchos libros sobre histeria, porque no es una histérica común, no es la clásica que está calentando a todos. Lo de Marina es más profundo. Leímos mucho sobre el caso Dora de Freud. 

¿Cómo fue el proceso de grabación? 

Grabé todos mis capítulos seguidos y eso estuvo buenísimo. No perdía el hilo dramático del personaje. Fue una experiencia muy enriquecedora. Estábamos Diego (Peretti) y yo, 12 horas dentro de un estudio en silencio, 10 días seguidos. En el set no volaba una mosca. Es mucho texto y se necesitaba concentración. Intentaba llegar a mi casa y no prender la tele, no hablar por teléfono. 

¿Qué herramientas de tu propio trabajo en terapia llevaste a la serie?

La problemática que tiene Marina, no tiene nada que ver con las que yo llevo a terapia. Pero me sirvió mucho el haber transitado ese espacio de antemano, había mucho camino recorrido antes de llegar al set. Sabía cómo uno se sienta, cómo se encara una terapia. No tenía que imaginármelo. Me facilitó mucho los movimientos, que en verdad, no son muchos. Al menos, yo en terapia no me muevo mucho, y Marina tampoco.

Argentina es uno de los países donde la gente más asiste a terapia. ¿Esto se transforma en un terreno fértil para identificarse con el programa?

Es un gran lugar para mostrar este programa. Buenos Aires aún más. Vivimos en una ciudad donde si no vas a terapia, igual hablás en términos psicoanalíticos. 

Hasta el café se transforma en una sesión…

Para el oído argentino muchos términos no son ajenos. En otros países, ir a terapia significa que estás mal, que tenés problemas, que estás enfermo. Creo que acá ese pensamiento se deja cada vez más de lado. Somos un país bastante avanzado. Yo voy a terapia hace mucho y estoy bárbara (risas). Lo tomo como un lugar de reflexión. 

También estás trabajando en cine con Lectura según Justino…

Yo no lo conocía a Arnaldo André, ni tampoco había trabajado con él. Y a fin del año pasado, me envío un mail contándome que iba a ser su primer largo. Cuando leí el guión, me pareció hermoso. Es la historia de un nene de 10 años que es el cartero del pueblo San Bernardino, en Paraguay. Mi personaje es una maestra alemana de su colegio, que intenta conectarse amorosamente con el personaje de Mike (Amigorena). Es una película chiquita, con muchos silencios y miradas. Arnaldo es hermoso, buena gente y muy culto. Estoy muy contenta.

Estuviste a cargo de Animal Love, tu colección especial para Clara Ibarguren. ¿Qué otras cosas te gustaría explorar con el diseño?

¡Todo! Aunque esta sea la sexta temporada que tengo mi marca, recién estoy empezando. Me involucré en todo sentido. No es que tiene mi nombre y nada más. Hice los diseños, elegí las telas. Hay todo un equipo creativo que se ocupa. Lo bueno es que es una colección de 30 piezas, algo chiquito. La verdad, no podría hacer 15 remeras para una sola temporada. La colección me representa. Son las cosas que me gustaría tener. Es un poco como jugar a las muñecas.

En este juego de muñecas, ¿se mezclan deseos tuyos con referencias?

Veo revistas y colecciones, viajo mucho. Me ocupo desde un lugar que antes no hacía. Me preocupo por los colores, las texturas.

¿Qué guías internacionales tenés?

Chanel, Yves Saint Laurent, Marc Jacobs. Aunque no me guío por las marcas solamente. Me gusta mucho ver caminar a la gente llevando sus distintos estilos e ir a espiar chicas a los bares, para ver cómo se visten y pensar ideas para colecciones. New York es muy divertido para hacer eso.

¿Lo hacés acá también?

¡Sí! Acá las chicas se visten muy bien. De todas formas, son más clásicas y conservadoras. En Londres, París, New York, se animan un poco más a trasgredir. 

En Twitter sos de comentar algunas notas de los diarios. ¿Qué opinión te merece la actualidad argentina?
Me interesa la política, porque marca cómo vivimos hoy y viviremos mañana. Me parece que decir “No me interesa nada”, es frívolo. No me pondría a profundizar en una nota, porque es un país en el que te dan con un hacha cuando contás tus pensamientos. Lo que sí te podría decir es que por suerte estamos viviendo en democracia, eso es muy importante. Me parece que tenemos una Presidenta que hizo cosas muy buenas y otras con las cuales no estoy de acuerdo. Algunas tienen muy buena intención, pero su ejecución no está bien hecha y ahí, pagamos nosotros. Pero por sobre todas las cosas, tengo esperanza que tengan un buen gobierno.

¿Cuáles serían las cosas que te gustaría que se modifiquen?

Lo primero que se me viene a la cabeza: basta de inflación. No quiero que me aumente más el supermercado. Ya no se puede tapar más. Lo digo como mamá que va al super.

Leí hace poco que empezaste a hacer tenis…

(Se ríe) ¡Soy cero deportista! Lo estoy haciendo con un gran esfuerzo (risas). A lo único  que vuelvo es al yoga, porque me hace muy bien. Y el tenis, lo practicaba de muy chica. Hoy, lo hago porque me divierto, tampoco tengo “la” rutina. No puedo ir al gimnasio, ni hacer aparatos. Me aburro demasiado.

¿Qué nuevas vivencias estás experimentando como mamá de Charo?

Para una madre primeriza todas las etapas son nuevas. Cuando era bebé no podía sacarle la vista de encima. Y ahora, entró en una etapa un poquito más independiente, porque va al colegio. Tiene su espacio.

¿Qué cosas parecidas tiene a vos?

Somos muy parecidas físicamente, pero ella es muy inquieta, habla mucho y yo era muy tranquila, casi muda. Es un terremoto total, le gusta hacer lío. Quedo agotada a la noche.

En tu vida personal, le das mucho valor a la amistad, ¿no? 

Me gustan mucho mis amigas. Preservo ese lugar. Y atesoro la amistad entre mujer y mujer, porque somos más sensibles y sentimos otras cosas. Tengo buenas amigas. No tengo muchas, pero son las verdaderas.


¿Conservás las mismas que hace años? Por ejemplo, Leonora Balcarce y Romina Richi las conocés hace mucho…

Sí, es verdad. A ellas las conozco hace 15 años y son mis amigas más nuevas, imaginate. Otras vienen desde hace más, como ella (la señala Eugenia Grand, la maquilladora).

¿Qué te gusta hacer con ellas?

Conversar más que nada. Buenos Aires tiene algo especial: abrimos nuestras casas a la gente que queremos. Me encanta ir a comer a la casa de ellas y que ellas vengan a la mía. 

¿Qué personaje todavía estás esperando para interpretar?

Me gusta el cine con buenos textos, el cine francés. El año pasado estuve haciendo una tele-movie en Barcelona sobre la vida de Eva Perón. Eso me encantó. Me gusta mucho interpretar la vida de personas reales. Me fascinaría hacer de Simone de Beauvoir, Juana de Arco, Alejandra Pizarnik.

Mujeres importantes con historias fuertes…

Sí, totalmente. Me gustan sus vidas. Leo mucho lo que ellas escribieron e hicieron. Sería hermoso poder encarnarlas.

REMIX

Famoso del que estabas enamorada cuando eras chica

Don Johnson. ¿Por qué? No sé (risas).

Primer recuerdo de la infancia

El olor de la casa de mi abuela.

¿Qué harías si tuvieras 24 horas de impunidad?

(Mucho silencio, mira para todos lados)…como eso no lo puedo decir (risas). ¡Qué divertido sería! Haría de todo, pero además: comer sin parar y decirle en la cara a la gente un montón de cosas que a veces hay que callar.

Quién no te gustaría que escriba tu biografía no autorizada

¡Nadie!

Tu insulto preferido

La reconcha de mi madre.

Una manía incomprensible para el resto de las personas

Ninguna.

Tres cosas que te llevarías al más allá

Una computadora cargada con toda la música que me gusta, más el Wi-Fi para conectarme con los del más allá. Me chupa un huevo el más allá si me puedo llevar eso (risas). Me llevaría fideos, porque me encanta la pasta ...y cerveza.

Momento gracioso de tu época de “Paquita”

¡Todos! La pasé genial. Tenía 13 años y estaba en un lugar divertido. después me di cuenta que tenía que cumplir con un montón de responsabilidades.

Lo último que pensás cuando te vas a dormir

¡Por favor, que mañana despierte!

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