domingo, 10 de junio de 2012

El teatro porteño se transforma

Domingo 10 de junio de 2012 | Publicado en edición impresa

Entrelineas

Por Pablo Sirvén | LA NACION

Un éxito: el puesto de Diagonal Norte y Cerrito que vende entradas para los principales espectáculos a mitad de precio. Foto: Santiago Filipuzzi
El teatro propone a sus espectadores risas y lágrimas, amores y despechos, envidias y frustraciones, y también momentos de reflexión y esparcimiento. Pero esos tan diversos estados de ánimo que se suceden sobre el escenario les cabe, asimismo, a los actores y, especialmente, a los productores, que invierten pasiones, egos, tiempo y dinero en esa imprevisible ruleta cuyos esporádicos "plenos" sólo benefician a unos pocos.

Se trata de un negocio del todo imprevisible que marcha al compás de las oscilantes veleidades del público y otros muchos imponderables que le pegan de lleno (que interese la propuesta, situación política y económica, clima, modas, finales deportivas, la TV, recitales musicales, etc.).

¿Y cómo le va al teatro porteño en esta temporada? Viene de un año muy bueno, que, sumando Capital Federal, interior y las plazas veraniegas (Mar del Plata y Carlos Paz), arroja un poco más de 5 millones de entradas vendidas, como en su mejor momento, los años 50, cuando alcanzaba esa cifra, aunque con una población bastante más reducida (16 millones de personas contra 40 millones de ahora), pero sin televisión (la gran "retenedora" de la gente en sus casas que les soluciona el tiempo libre más cómodamente y casi sin gastar).

A fines de los 60, el teatro se había encogido dramáticamente a un millón de espectadores y tan pronto arrancó la última dictadura militar era una verdadera lágrima (sólo unas 700.000 entradas vendidas).

Pero ni tiempo tuvieron de festejar los productores del teatro capitalino los 5 millones de tickets vendidos en 2011.

Mientras este verano la taquilla marplatense crecía en un 5% y la de Carlos Paz, en un 8, en las boleterías capitalinas se registraba una inquietante tranquilidad.

Sin ningún estreno que impactara masivamente y con muchos de los habitantes de Buenos Aires gastando en los centros turísticos, la temporada propiamente dicha arrancó con más ímpetu cuando volvieron de la costa Toc- Toc y Más respeto que soy tu madre (el gran éxito de Antonio Gasalla, en su cuarto año en escena, que ya se acerca a las 800.000 entradas vendidas).

* * *

Un fenómeno muy interesante, que viene dándose en las últimas temporadas, es la sustancial mejora de la cartelera del teatro comercial. Sin duda, se ha diversificado más, con propuestas de mayor calidad y con populares y prestigiosas figuras volcadas a la representación en vivo, tal vez porque no sólo los incentiva que sus ingresos no tributan ganancias (algo que no sucede en la TV o el cine) sino porque hasta no hace mucho el panorama de ficciones televisivas se presentaba monótono y escaso, con pocas motivaciones para aquellos que buscan ponerles a sus carreras el sello del riesgo y la innovación, una tendencia que ahora empezó a cambiar.

Hay también en el presente una mayor circulación de actores entre los distintos circuitos teatrales (oficial, comercial y off), porque se están rompiendo los prejuicios que antes los mantenía en compartimentos estancos que no se tocaban y que se repelían entre sí.

Hace unas tres o cuatro décadas, el teatro de revista se quedaba con un 40% de la taquilla. Ahora es un género casi inexistente, aunque sigue tallando en las temporadas veraniegas. Pero hoy la TV, con su humor zafado y su permanente exhibición de cuerpos (mañana regresa Tinelli), le cierra el paso. Las comedias ligeras o de enredos (al estilo Vittori o Sandrini) por aquella época se quedaban con el otro 40% de las entradas, mientras que el 20% restante era para espectáculos de indiscutible calidad.

Hay dos malas noticias: el teatro oficial pierde participación desde hace unos cuantos años, tal vez porque no supo renovarse lo suficiente. Además la brecha entre el precio de su entrada y la del teatro comercial se achicó y tampoco hay ninguna política de Estado que piense al teatro como una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida espiritual e intelectual del pueblo.

El musical también pasa por malos momentos y hay quienes con pesar ya lo consideran un "género en extinción" (producirlo cuesta de 4 a 6 veces más que una obra convencional y eso repercute en entradas más caras).

La mala noticia para los empresarios (pero buena para el público) es que el valor de las entradas se ha ido estancando con respecto a la inflación en los últimos años, lo que la puso más a tiro de la gente, pero a costa de achicar la rentabilidad del sector por los aumentos en los costos laborales y en el rubro publicidad.

Aunque es muy difícil determinar qué porcentaje activo de la población concurre asiduamente al teatro (hay quienes estiman que no mucho más del 10%), anteayer los principales empresarios teatrales celebraron los dos años de Tickets Bs As, el puesto de Diagonal Norte y Cerrito que vende entradas al 50% para espectáculos del día. Desde su apertura, han salido por ese canal 140.000 entradas con un beneficioso efecto "derrame". Por lo general, cuando se agota el cupo disponible para un espectáculo, se terminan llevando tickets para otro.

Tal vez un evento anual al estilo de La Noche de los Museos, con propuestas a muy bajo costo, o directamente gratuitas, podría propulsar multitudes y terminar atrayendo hacia el teatro a gente que nunca tuvo la fortuna de pisarlo.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1480688-el-teatro-porteno-se-transforma

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