domingo, 17 de junio de 2012

Balance de la Fiesta Nacional del Teatro 2012

Domingo 17 de junio 2012

Escena / Balance de la Fiesta Nacional del Teatro 2012

Terminó la 27ª edición de la Fiesta Nacional del Teatro que tuvo su sede en la ciudad de La Rioja. Repercusiones y pormenores del evento más federal del teatro de nuestro país.

Por Victoria Conci (Especial desde La Rioja) 17/06/2012 18:34

“Pezones mariposas” fue una de las más de 30 propuestas teatrales que animaron el Festival en La Rioja.

La edición 27ª de la Fiesta Nacional del Teatro, que por segunda vez en cinco años tiene a La Rioja como sede del evento, se despidió ayer hasta el próximo 2013. Con un buen marco de público que alteró por un tiempo el pulso de la ciudad, la Fiesta se desarrolló durante 10 días con numerosas funciones diarias y actividades paralelas.

Tal fue la demanda del público, que algunas puestas debieron repetir funciones y reprogramar el regreso a sus respectivas provincias para poder cumplir con las expectativas. Sin ir más lejos, la obra del grupo cordobés El Cuenco, Por capricho, terminó realizando cuatro funciones, cuando en principio tenía programada sólo una.

Y si de obras cordobesas estamos hablando, nuestros abanderados en el festival fueron justamente Por capricho (de Rodrigo Cuesta) y Kassandra (dirigida por Cipriano A. Pitt). Las repercusiones de los trabajos, en ambos casos, dejaron una mirada favorable hacia el teatro de nuestra provincia: la devolución del público en general y de los especialistas en particular fue positiva y las producciones de los creadores cordobeses se destacaron en el abanico de propuestas presentes.

En esta entrega de la Fiesta que organiza el Instituto Nacional del Teatro, se pudo ver una marcada presencia de autores nacionales: Julio Chávez con Como quien mata un perro; Rafael Bruza, con Rotos de amor; Roberto Perinelli, que figuró por dos con Mil años de paz y La cena; sólo por nombrar algunos.

Entre la variada oferta artística que circuló desde el comienzo del festival, la danza tuvo su lugar con Antropomorfia, obra protagonizada por el Elenco Patagónico de Danza Contemporánea de Neuquén y que gira en torno a la teoría de Darwin. También el teatro infantil se hizo espacio con Las andanzas de don Juan Zorro, de Catamarca, obra en la que abundó la picardía y el humor, desplegados ante un público de todas las edades.
No faltó en la grilla la presencia de los actores que penden de hilos, y con Marionetas de Salón, Rosario dejó su huella. También hubo nariz roja con olor a perfume de mujer: ¡Al carajo clown! fue el unipersonal de Carla Pollacchi que dejó la impronta payasa en el festival.

Además, la ciencia ficción dijo presente y un grupo de mendocinos la trajo con ellos hasta la Ciudad de las Artes riojana. Con la autoría de William Prociuk, Biónica trabaja un genero normalmente ligado a lo cinematográfico y lo pone sobre las tablas ante los ojos de un público curioso. Con un explosivo combo de ciencia y amor, la obra dirigida por Ariel Blasco se desarrolla en los años '60, en una empresa que realiza extraños y secretos experimentos que incluyen a una joven en silla de ruedas y a un grupo de excentricos científicos. Biónica sumó funciones durante la marcha y nadie se quedó con las ganas.

Por otro lado, cada dos años, el Instituto Nacional del Teatro entrega el Premio Nacional a la Trayectoria. En esta ocasión, y en el marco de la Fiesta, se otorgó el galardón a Manuel Ernesto Suárez. Oriundo de Mendoza, "El flaco", como se lo conoce en el ambiente, lleva más de 50 años en el mundo de las artes escénicas, tanto en su rol de actor como de director.

Spregelburd lo hizo

Fue una de las tres obras seleccionadas en la Fiesta de Buenos Aires. Apátrida, 200 años y unos meses, obra escrita, dirigida e interpretada por Rafael Spregelburd, fue la encargada de cerrar la Fiesta Nacional del Teatro 2012.

¿Existe o no un arte nacional? He ahí el dilema que enfrentó al pintor Eduardo Schiaffino con el critico español Eugenio Auzón allá por 1891. Basada en las cartas que ambos intercambiaron en los diarios porteños del momento, un impecable Spregelburd le pone el cuerpo a los dos personajes, alternando entre uno y otro con una precisión admirable.

La escena se completa con Federico Misenta, quien acompaña al actor de la película El hombre de al lado con originales y apropiadas intervenciones sonoras realizadas con los objetos menos pensados.

Los aplausos suenan con fuerza y se mezclan con los acordes iniciales de Personal Jesus de Depeche Mode, tema con el que se despidió Apátrida, 200 años y unos meses, encargada de apagar las luces y cerrar la puerta de esta 27° edición de la Fiesta Nacional del Teatro.

Fuente: http://vos.lavoz.com.ar/escena/balance-fiesta-nacional-teatro-2012

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