domingo, 17 de junio de 2012

Animarse, dejarse atrapar

Espectáculos / La terraza Teatro regresa al escenario de El Núcleo (6 Nº 420 e/ 40 y 41) con su espectáculo Yo animé. Las funciones serán durante todo junio, los domingos a partir de las 17.

14.06.2012 | 18.42

Por Lucía Zapata

Yo animé

Están invitados a participar “todos los que quieran traspasar los muros de una realidad concreta y volar a nuevos mundos”. De arranque nomás, el director Diego Biancotto nos anticipa que si decidimos asistir a la función de Yo animé nos vamos a encontrar con algo distinto, precisamente, con un “festival de imaginación”.

Para aquellos que opten por el sí, acá va un adelanto de lo que fue el armado de esta pieza teatral, sus intenciones y las repercusiones que ya generó. Todo, en palabras de su autor:

“La idea nació de crear un espectáculo para todo público y de contar una historia que no necesite palabras para ser comprendida. Entonces me junté con Estanislao Pedernera, Lisandro Amado (actores) y Gonzalo Correa (director musical) para delinear lo que iba a ser la historia. Yo tenía en mente la historia de un dibujante, pero no sabíamos que historia iban a contar los personajes, entonces empezamos a indagar en el tiempo y espacio del cine mudo y dentro de ese mundo empezamos a ver la animación, por demás emparentado con las historietas. Con esas ideas empezamos a bosquejar Yo animé, donde un dibujante trata de encontrar una idea y todo lo que tiene que transitar para encontrarla”. Biancotto continuó desarrollando los orígenes: “fue un trabajo en conjunto del equipo conmigo como director. Cuando empezamos a investigar los principios de la animación nos encontramos con esto de como el hombre fue trabajando la idea de animar las secuencias desde las historietas hasta los juegos ópticos y eso nos fue nutriendo para escribir la obra y contar esta historia”.

La historia de la que habla el dramaturgo es la de un dibujante que tiene una vida “monótona y solitaria” porque realiza “siempre el mismo personaje”. Hasta que, con el objetivo de inventar una nueva historieta, pone manos a la obra y trabaja sin descanso. Ocurre que se le terminan los lápices y utiliza una tinta que, misteriosamente, hace que ese personaje que inventó cobre vida.

–¿Cree que con esta pieza se suman a la tendencia de volver a poner en escena lo que se considera “viejo” en la actualidad, como ocurrió con la película El artista?
–Justamente recuerdo que en el Festival Otoño Rojo de Paraná uno de los comentarios de una señora fue que asoció la obra a la película. Tiene cierta similitud, en principio por el código que tomamos para contar la historia: a través de los gestos y el cine mudo, en teatro. Y a su vez planteamos tomar herramientas de la tecnología para sumarle atractivo a la obra. Contamos con proyección multimedia que hace muy rico visualmente al espectáculo.

–Confirma, entonces, que es una pieza teatral que reúne otras disciplinas: dibujo, cine, música original…

–Sí. Nosotros quisimos, desde diferentes lugares, atrapar a chicos y grandes. La obra es una cadena de sorpresas. Queríamos que cada secuencia, cada momento, fuera un acto de magia en sí mismo y a su vez que en general resulte una historia interesante de ver. Entonces la idea era armar un teatro para transmitir e intercambiar, y que sea un mundo donde los espectadores construyan su propia obra, porque cada uno va armando sus diálogos a partir de lo que le producen las sensaciones de ver lo que está pasando, de escuchar la música.

En marcha. Durante todo el 2011 el grupo estuvo trabajando en Yo animé, que finalmente se estrenó en marzo de este año. Las funciones se sucedieron en abril, el espectáculo se reestrenó este mes y seguirá en las vacaciones de invierno (aunque se mudará al teatro La Lechuza). El director comentó como fue el paso a paso del proceso: “Nos basamos en improvisaciones, juegos, secuencias y dinámicas, y tomábamos lo que nos resultaba atractivo para contar esta historia. A su vez fuimos investigando los inicios de la animación y el tema de las películas mudas: vimos mucho Chaplin, El gordo y el Flaco, para tomar la esencia. Y vimos que la animación arranca con dibujantes de historietas que a través de diferentes técnicas van descubriendo esa cosa de animar los dibujos, que empiezan a tomar vida. Eso nos iba nutriendo para la puesta en escena”.

–¿Cuáles fueron los comentarios del público que más le llegaron?

–Nos sorprendió sobremanera la respuesta del público. Tanto a grandes como a chicos les gusta mucho, se divierten, la pasan bien. Y recibimos el Primer Premio del Festival Teatro y Ciencia 2012 de San Luis. En agosto vamos a para allá a hacer función y recibir el galardón. La verdad es que no creíamos que la obra podía entrar en un concurso así y entró porque tiene la esencia de la música y de la permanente prueba y error de la ciencia. Y como la ciencia y la tecnología se juntan para generar. A nosotros nos interesaba esto y creímos que iba a ser interesante sacar a los chicos de la vorágine de las historias que se ven actualmente para pasarlos a un pasado remoto, a su vez con una tecnología que les pueda resultar interesante.

El nutrirse de lo anterior, muchas veces llamado “viejo” dio pie a la transformación de la “propia realidad” del creador y su equipo, que se animaron a “descubrir nuevos mundos”. Y así surgió Yo animé. El que todavía no se haya dado por invitado, sólo debe volver a repasar el principio.

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