domingo, 13 de mayo de 2012

Un puñado de disqueros platenses resiste frente al avance digital

UN OFICIO OBLIGADO A REINVENTARSE

Como contracara del fenómeno web, apuestan a la atención personalizada, la especialización por estilos y la oferta de ediciones "raras"

Por FRANCISCO LAGOMARSINO

Hay un redescubrimiento de algunos clásicos por parte de adolescentes o chicos de veintipico, señala Luis Javier San Pedro 

Pueden contarse con los dedos de una mano, pero saben que cantidad no es sinónimo de calidad. Y es esa, precisamente, una de las claves de su supervivencia en tiempos tormentosos para el rubro que abrazan con pasión. Los disqueros platenses siguen dando pelea a los formatos virtuales, la piratería y la cada vez más extendida oferta de música en espacios no convencionales apostando al valor agregado: especialización por géneros o estilos, ediciones "raras" o fuera de catálogo y atención personalizada son las estrategias para seguir en pie.

Placer, vicio, misión, tradición, o un poco de todo, atender uno de esos pequeños locales tapizados de discos que suelen ubicarse en el margen de los centros comerciales nunca fue un trabajo para cualquiera. Menos ahora, cuando mantenerlos en pie -según coinciden en las disquerías- depende de saber "semblantear" al cliente, dedicarle tiempo, asociar, recomendar, ofrecer un plus; la contracara de los supermercados de la música que se multiplicaron durante los '90 y se derrumbaron en menos de una década.

"YA PASO CON LOS CASSETTES"


"El disco-objeto sigue teniendo mucha vida, a pesar de las tendencias recientes y los malos pronósticos" sostiene Juancho Pasari, dueño desde hace tres décadas -en sociedad con su hermano- de Génesis Discos: "si nos guiamos por la historia, la industria ya 'murió' muchas veces; de hecho, cuando salieron a la venta los primeros cassettes vírgenes, hubo ejecutivos de los sellos que se suicidaron. Con las disquerías pasa lo mismo; sabiendo aprovechar la tecnología, adaptarse y ofrecer mejor servicio al cliente, se puede avanzar".

Sin tradición disquera familiar, Pasari, cuyas preferencias personales pasan por el folklore contemporáneo y sus diferentes vertientes rioplatenses, particularmente las originadas en Uruguay, arrancó de cero. "Nos gustaba mucho la música, y los discos representaban un mundo cultural y social fascinante" recuerda. Y reflexiona: "esto te tiene que gustar; si me dicen 'poné una rotisería que vas a facturar el triple', no agarro, no lo sé hacer, esto es lo mío. Por ahí hago producción de espectáculos, que tiene algo que ver, pero otra cosa no. Acá el gusto personal y el 'nicho' comercial van de la mano, se alimentan mutuamente; lo clásico, el jazz, sellos chicos con catálogos de alta calidad... Traemos algunas cosas masivas, pero si quisiera vivir de eso me fundiría; ya dejé hace rato el mostrador de lo masivo -o él me dejó a mí-".

MANO A MANO

Ricardo Vivani, propietario desde 1991 de la sucursal City Bell de Libro 49 -única en pie del emblemático comercio que abrió a fines de los '60 en 49 entre 7 y 8-, coincide con Passari en que "la melomanía sigue vigente". Y afirma que "para ser disquero hay que ser melómano; de todos modos, admito que más que eso soy un enfermo de la música... Siempre encuentro algo nuevo para recomendar en la charla con los clientes, esa conversación que es fundamental para este oficio junto con el conocimiento del mercado, la renovación -eligiendo buenos DVDs, por ejemplo- y la investigación".

Vivani destaca que "en los últimos tiempos las ventas recuperaron terreno por el mayor poder adquisitivo de la gente, pero también porque los sellos y los artistas, especialmente los independientes, se esfuerzan con las ediciones, algunas deslumbrantes, las remasterizaciones y alternativas por el estilo. Ya nadie compra al voleo. De hecho, sorprende que haya muchos chicos adquiriendo clásicos, Queen, Pink Floyd, Guns'N'Roses, las colecciones completas de los Redondos, Los Piojos, Beatles... Cosas que han descubierto y comprobado su calidad en Internet. Por eso en el negocio defendemos lo que no tiene marketing, y no pasamos lo que más se escucha en la radio".

UNA PELEA DESIGUAL

Desde hace quince años encargado de Las Delicias, fundada hace medio siglo por los padres de la dueña actual, Luis Javier San Pedro es otro de los responsables de mantener viva la llama de la venta personalizada de música. Coleccionista de blues, jazz y rock clásico, admite que "hace poco tuve que tirar material porque ya no podía entrar en mi propio departamento", y revela que "siempre tratamos de buscar y ofrecer buenos precios, conseguir ediciones raras, clásicos, ser una guía para los compradores y una garantía de calidad, porque se han dado casos de grandes cadenas ofreciendo discos de dudoso origen. Nos va bien, pero no deja de ser una pelea un poco desigual, porque a las grandes compañías les da más o menos lo mismo si existimos o no".

En sintonía con Vivani, San Pedro señala que "hay un redescubrimiento de algunos clásicos por parte de adolescentes o chicos de veintipico" pero advierte que "en general reciben tanta información que todo se les vuelve efímero, y no se dan el tiempo para 'vivir' el disco, incorporarlo y hacerlo propio como en otras épocas".

EL SUEÑO CUMPLIDO

Con experiencia más corta como disquero pero toda una vida soñando serlo, Leonardo Negrelli está al frente de La Disquería, espacio orientado al rock y sus infinitas vertientes, incluyendo las codiciadas etiquetas "experimental" y "de culto", que nació hace nueve años como anexo de DVD World y se independizó hace cuatro. "Desde chico tuve el sueño de tener una disquería, y las vueltas de la vida me pusieron acá" relata: "siempre estuve vinculado con esto, fuera como disc-jockey en eventos u operador de radio, pero ahora se concretó ese sueño. La manera de mantenerlo vivo es ser competitivo, y para serlo hay que conocer bien lo que se ofrece, que el cliente se lleve siempre una respuesta satisfactoria, porque cuando atendés no sabés si va a pelar doscientos pesos o decir `chau, muchas gracias'. También sirve estar conectados con las redes sociales, y renovarse".

Negrelli aclara que "no soy un erudito; lo mío es el rock clásico, 'mainstream', la Biblia del rock con los Beatles, Stones, Queen, incluso U2. Pero como somos dos, le dejo a Cristian Carracedo la tarea de esclarecer en temas de electrónica, indie-rock y bandas experimentales. Lo fundamental, en cualquier caso, es el amor por lo que hacemos; yo llego a mi casa y sigo escuchando música, no digo 'bajame el volumen porque vengo saturado del laburo'".


Leve recuperación

De acuerdo con las estadísticas oficiales de la Cámara Argentina de la Industria Fonográfica (Capif), durante 2011 el mercado de CDs y DVDs experimentó una ligera recuperación. La recaudación por ventas de esos soportes creció de $320 a $362 millones. En ese contexto, la particpación mayor la tienen los CDs, con el 80 por ciento. Pero el mercado digital, que comprende las descargas legales por celulares e Internet, creció el 20 por ciento. Entre los discos más vendidos estuvieron "Solo un momento" de Vicentico, "Un nuevo sol" de Axel, y "Música+alma+sexo" de Ricky Martin.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20120513/un-punado-disqueros-platenses-resiste-frente-avance-digital-laciudad9.htm

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