jueves, 24 de mayo de 2012

El juego de las coincidencias

CINE

Entrevista. Leonora Balcarce y Julieta Cardinali. Amigas desde hace añares, comparten protagónico en “Una cita, una fiesta y un gato negro”.

21.05.2012 | Por Marina Zucchi

Una es yeta ... El personaje de Balcarce (izq.) es fatal. El filme se estrena el jueves.

Cómo una aparente desgracia puede devenir en un golpe de suerte. Cómo la suerte puede tratarse, sencillamente, de una subjetividad. Cómo solemos cargar de culpas al mundo por el propio destino.

Cómo las supersticiones condicionan la idea de suerte y destino. En esos cómo y en algunos más se apoyan Julieta Cardinali y Leonora Balcarce para protagonizar Una cita, una fiesta y un gato negro, la opera prima de Ana Halabe que se estrena el jueves y en la que reproducen lo que son en la vida: amigas.


Mil novecientos noventa y seis. Adolescencia y efervescencia. De lunes a viernes, compartían un set de televisión. Los sábados, las reunía Julio Chávez en sus clases magistrales. El oficio cruzó a esas quinceañeras y el tiempo las volvió amigas y actrices bien plantadas. Hoy, las rubias festejan la reproducción de ese vínculo en el cine. Y a dúo, como si se leyeran el pensamiento, juzgan: “Nos sentimos parecidas”.


Comparten desde el tono del cabello hasta la década que transitan (33 y 34 años) y la forma en que se manejan frente la prensa (“No nos gustan los líos”). El juego de coincidencias es más amplio: ambas fueron musas de músicos (Andrés Calamaro y Gustavo Cerati, respectivamente) y debutaron en la ficción televisiva en Montaña rusa otra vuelta. Se reencontraron actoralmente en Verano del 98 y en ¿De quién es el portaligas?, de Fito Páez. Ahora se animan a una comedia de tono kitsch.

En la historia Balcarce es Felisa, una mujer que carga con el mote de “mufa”. Si hasta su empresa de pinturas se llama Fulminex. Ex amiga de adolescencia, por 15 años Gabriela (Cardinali) la evitó, pero Felisa volvió para reflotar el vínculo. El saldo: un efecto dominó de desgracias. “Acá hablamos de si uno se deja llevar por el destino o de si lo crea. De lo que uno desea hacer con su vida y de cuánto se hace cargo. Solemos poner la culpa afuera, que es más fácil que tomar las riendas de la vida”, analiza Cardinali, que en breve aterrizará en Paraguay para protagonizar la opera prima de

Arnaldo André, Lectura según Justino.

Hay algo del estilo que parece hermanarlas. El modo de encarar la carrera, la forma de relacionarse con el medio... ¿Lo ven así?

Cardinali: No lo tenía pensado, pero ahora me doy cuenta de que es así. Tenemos gusto parecidos, no nos gusta quedar bien de más con nadie, ni irrumpir en los medios porque sí y amamos el cine.

Estamos unidas por mucho...

Balcarce: Tenemos criterios parecidos. Nos conocemos desde antes de actuar, por una amiga en común. Después compartimos Montaña rusa y las clases de Chávez, fuimos creciendo a la par.

Recuerdo que en esa época de estudio armábamos obras, las escribíamos, las montábamos. Eso nos marcó la responsabilidad.

¿Y comparten ideas sobre la existencia de la suerte y la superstición?

Cardinali: Yo, acciono. No soy nada supersticiosa, al revés de mi personaje.

Balcarce: Yo en la vida real sí soy supersticiosa. Mi personaje, Felisa, sufre justamente por la superstición de Gabriela. Pero esa idea de mujer yeta es una ridiculez, una idea que predispone para mal.

Llegaron a compartir psicólogo. Sin sentirse modelos, fueron imagen de marcas. Tienen tanto en común que se miran como en espejo y celebran que esa amistad nacida en épocas en que afloró la vocación quede, como en un guiño de la vida, inmortalizada en celuloide. “Trabajar con quien uno quiere da mejores resultados”, advierte Cardinali, mientras su “hermana” elegida da cuenta de esa telepatía que las fusiona: “Yo estaba pensado las mismas palabras”.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/juego-coincidencias_0_704329778.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario