lunes, 14 de mayo de 2012

"Buenos Aires es mi lugar en el mundo"

Entrevistas / 13.05.2012 | 23.55

Desde que trabaja para tiras europeas, Sabrina Garciarena extraña su departamento de Puerto Madero. Cerca de los 30, no tiene novio, sueña con ser madre y evita hablar de política: "No se puede opinar, la sociedad te juzga bastante."

Por Melisa Miranda Castro - Fotos: Margarita Fractmann


Un aroma delicioso invade el departamento y el repentino silencio del traqueteo de la máquina anuncia que el café con leche está listo. Sabrina Garciarena sale de la cocina con las bebidas en la mano, de la taza rebalsa una esponjosa nube blanca con copos que terminan en vetas marrones. Una tentación a la que es difícil resistirse. Sobre todo porque afuera hace frío y, aunque los peatones se ven como hormigas desde uno de los pisos más altos de Puerto Madero, se adivinan abrigados, buscando la piedad del sol para contrarrestar el otoño. Orgullosa de su nueva adquisición, la máquina de café que consiguió en Europa por algunos pocos euros, Sabrina recibe a 7 DÍAS. No son muchas las oportunidades que tuvo en los últimos meses de ser anfitriona en su casa de Buenos Aires. Su carrera en el exterior la mantuvo viajando por distintas partes del mundo y viviendo en Brasil y Uruguay, para el rodaje de la segunda temporada de la miniserie italiana Terra Ribelle. Pero siempre haciendo base en Buenos Aires y volviendo a su casa en cada momento libre. Aunque también los ocupó para trabajar, ya que estuvo haciendo la campaña de Sol y Oro, marca de la que es la cara hace ya dos años.

Los últimos tiempos la actriz los pasó trabajando para producciones europeas, tanto en Italia como en España, dos países donde se le abrió el mercado laboral. Aunque en Italia sólo estuvo para promocionar los programas que estuvo grabando en otras partes del mundo. "Fue raro porque al segundo día de que habíamos presentado la serie nos pasó desde que había paparazzi en la puerta del hotel y nos seguían hasta que íbamos a todos los programas. También sucedió que el taxista te reconocía, en el aeropuerto te reconocían", asegura Garciarena.

–¿Sufrís la vida nómade o la disfruta?

–Tampoco es tan fácil. Este año fue muy especial porque nacieron mis primeros dos sobrinos. Después mi mamá estuvo internada, fue una situación familiar difícil estando afuera. A veces te puede llegar a gustar la aventura y el trabajo en sí, pero hay momentos en la vida en los que es bastante duro no poder estar en tu país. Además me gusta trabajar acá, así que también extraño el no estar trabajando en Buenos Aires. Mi idea, que no sé si se va a dar, es este año quedarme a trabajar acá.

–¿Qué se extraña estando afuera?

–Mi casa, mucho. Mi familia, mi perro, mis amigos. Es como que se detiene la vida y la gente que está acá lo sufre mucho más. Por ahí me dicen "¡Cuánto hace que no te veo!" y a mí no me parece que hace tanto. Porque el que se va, que vive muchas cosas diferentes no se da cuenta del tiempo que se ausenta. Para la gente es más duro que para uno. Como viajo o vengo una vez por mes, no se me hace tanto. La gente que te quiere, te sigue queriendo.

–¿Pensás en radicarte en Europa?

–Yo creo que si se da y eso me hace feliz en ese momento, lo haría. Sí tengo claro que Buenos Aires es mi lugar en el mundo, tengo mi familia, mis papás, mis hermanos, mi abuelo, mi perro, todo; tengo mi vida acá. Por eso nunca tuve la necesidad ni un deseo tan profundo como para tomar esa decisión. No hay lugar donde esté mejor que en Buenos Aires. Es donde uno tiene las raíces. Bueno, si uno se enamora de alguien de afuera o el trabajo requiere que estés en otro lado, lo puedo pensar y me puede hacer feliz eso, en un momento. Hasta ahora no tuve la necesidad de tomar una decisión así. Pero si me fuera, igual volvería todo el tiempo. Hay gente que no vuelve por 4 o 5 años, a mí eso me parece imposible.

–¿Por amor sí se instalaría en otro lado?

–Y por amor, yo creo que uno se entrega al cien por ciento. Te puede pasar que tu marido acá te diga, me salió trabajo en Hong Kong y bueno, te vas, es la misma historia. El amor es medio irracional, así como me iría por alguien de afuera, también me quedaría acá por amor.

–¿Se hace difícil el amor a la distancia y con viajes?

–Hasta donde se pudo sostener, se pudo sostener (n. de la r.: su último novio fue el periodista Germán Paoloski). Pero ahora no estoy de novia. Está todo en una pausa. No es que no me guste hablar, sino que es un momento de indefinición, por eso no hablo del tema.

–¿Los viajes complican las relaciones?

–En realidad, si los dos quieren, se puede. Pero no es fácil estar viviendo en dos países diferentes, yo tampoco me fui a vivir a otro país. Me fui algunos meses a hacer un trabajo puntual y volví, nunca dije: "vendo mi casa, me voy a vivir afuera".


Suena el timbre. La entrevista queda en pausa por unos momentos, son los padres de la actriz, Susana y Osvaldo, que van camino al aeropuerto y como estaban en la zona, pasaron a verla, aunque sea por literales cinco minutos. "Siempre que están por acá me vienen a visitar y me encanta", cuenta Sabrina. Ella se crió en Ramos Mejía, en una familia con cuatro hermanos, haciendo vida de barrio y con una mini plaza en el patio de su casa, donde jugaban los cinco. "Somos todos de edades muy seguidas y somos muy pegados, tratamos de vernos siempre y estar en contacto", asegura. Sobre todo ahora que es tía, ya que sus dos hermanos mayores fueron padres y con unos meses de diferencia llegaron sus sobrinos Nacho y Guadalupe. Y con estas novedades la pregunta se hizo inevitable: "¿Tenés ganas de ser madre, vos?". Y la respuesta fue sincera e inmediata: "Sí, muchas. Pero más adelante, cuando se dé, en este momento no estoy planeando eso pero más adelante sí. Mis compañeros de trabajo siempre me dicen que soy muy madre en la manera de estar atenta a todo y cuidándolos".

–Te está yendo muy bien en Europa, ¿Hollywood es una meta?

–Y… sí, pero me iría a estudiar teatro e inglés y si sale algo sí, pero me gusta que las cosas se den cuando se tienen que dar. Yo sé que en Los Ángeles los actores se van a vivir para ver qué onda y por ahí están cinco años trabajando en un bar. Yo eso no lo quiero hacer. Soy muy feliz estando en Buenos Aires, con mi gente. Además me gusta trabajar acá.

–¿Cuándo estás afuera lees los diarios argentinos?

–Sí, es como si estuviera en Buenos Aires, sé todo lo que pasa. Leo todos los diarios, las críticas, lo que dicen. También me pasa que estoy acá y me pongo a ver TV Española y miro todas las noticias. Son los dos lugares en los que más vivo. Me mantengo al tanto de todo, pero no me gusta mucho hablar de política. Siento que la gente se pone susceptible, si decís una cosa a favor de uno o de otro, la sociedad te juzga bastante. No es que cada uno puede opinar y ser libre. Yo analizo, lo pienso y lo comento con mi gente pero tengo bastante cuidado con lo que digo en público y tampoco creo que sepa mucho como para bajar línea de algo. No me pondría como otros actores a defender a la Presidenta. Siento que el Gobierno está un poco mejor, que el país parece que crece, pero no profundizaría en temas que no son de mi mayor conocimiento.

–¿Te preocupa lo que la gente piensa o habla de vos?

–Eso no se puede manejar. A todo el mundo le importa si hablan bien o mal de uno, pero no podés detenerte a que un comentario te tire abajo porque hay distintas opiniones y se tienen que respetar.

–¿Te considerás una persona competitiva?

–Soy competitiva conmigo misma, nunca competí con alguien, ni por un rol ni por un lugar. La competencia no está con alguien que está al lado mío, sino conmigo para mejorar yo, para bailar mejor o cantar mejor.

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