viernes, 30 de marzo de 2012

A la vuelta del tiempo

Considerado desde hace ya mucho tiempo uno de los músicos más prestigiosos del Uruguay, Fernando Cabrera viene guitarra al hombro para realizar cuatro conciertos esta semana (hoy, mañana y el domingo, a las 21) en el porteño Café Vinilo (Gorriti 3780).

30.03.2012 | 13.01

Por Daniela Camezzana

Fernado Cabrera desembarca en Café Vinilo

Desde que se dedicó profesionalmente a esto de la música, Fernando Cabrera sorprendió por una afiebrada composición, en cantidad y calidad, más propia de la pasión de un aficionado que de alguien que entiende que esto es su carrera. Sin embargo, con 30 años de trayectoria, 20 discos a cuestas, 250 canciones propias y la admiración manifiesta de sus colegas, el músico uruguayo aún puede sostener aquello de que “tendremos suerte si aprendemos/ que no hay ningún rincón/ que no hay ningún atracadero/ que pueda disolver/ en su escondite lo que fuimos/ el tiempo está después”.

A la distancia Fernando asume que sostuvo siempre una relación muy íntima con la música y que así habría seguido a no ser “por los que me alentaron. Desde que me metí en la música a los seis años nunca tuve la expectativa de convertirme en músico profesional, ni siquiera en la adolescencia donde componía y armaba grupos con amigos. Siempre pensé que subirme a un escenario o grabar discos no era para mí, era algo inalcanzable, pero después las cosas se comenzaron a dar solas. Como yo tenía esa actitud mental, no empujaba para que sucedieran, no salía a golpear puertas y llevar la maqueta a un sello. Pero otras personas al ver lo que hacía me empujaban, me recomendaban o me presentaban a personas que me podían a ayudar a llegar a tal o cual lugar. Así empecé a tocar en vivo, presentarme en salas, a grabar y editar empujado por otros. Esto me ha dado una enorme tranquilidad de espíritu porque afortunadamente no fue de pesado que hice un camino. Entonces mi carrera y mi actual felicidad es producto de los valores que los otros veían en mí, no exigió que me transformara en un tipo ambicioso, incluso pude seguir teniendo el mismo perfil bajo y una autoestima bastante baja, pero si me convirtió en un tipo agradecido.” Entrega que hace de sus recitales un momento único propio de otro mundo.

Aunque se encargue de aclarar que su energía no es la misma de cuando era joven y editaba un disco por año “ahora mis discos llevan un lapso de tres”, Cabrera llega a Buenos Aires con varias cosas en mente. Por un lado está el ciclo de cuatro conciertos en Café Vinilo pero también lo esperan de este lado del río “una reunión con el actor y director Gustavo Garzón, porque tengo a mi cargo la música de la película en rodaje Por un tiempo, otras cuestiones relacionadas con el tema editorial de partituras y juntarme con una persona que está haciendo un documental sobre músicos argentinos y me quiere incluir a mí también. Así que voy enloquecido de proyectos pero ya lo he dicho en otras oportunidades en la Argentina me siento como en casa, para mí ir a tocar allá es una caricia en el alma.” Porque además no hay rincones en su agitada agenda donde esconderse de la emoción que siempre le produce tocar en vivo.

El viento en la cara. Para las cuatro noches del ciclo promete una mezcla entre viejos temas, algunas de su último disco de estudio Canciones propias (2010) donde blanqueó su admiración por varios compositores de la música uruguaya y unas cuantas de su próximo trabajo a editar. “A esta altura tengo un repertorio amplio, difícilmente por no decirte nunca, hago dos recitales iguales. Pero en estas cuatro noches tengo ganas de hacer unas cuantas canciones nuevas, y es fundamental que pasen por el vivo porque justamente a medida que las voy haciendo las voy testeando. Puedo ver la reacción del público y como me quedan para tocarlas. Además tengo bastante para elegir entre las 250 según mi estado de ánimo. Son muy pocas las que no toco más, a veces por razones técnicas como que fueron hechas para otro tono de voz o una banda más nutrida. Pero también están las que las letra representan el momento en que las hice y puede suceder que uno se arrepiente de lo que dicen, sucede en cualquier circunstancia, también con las canciones. Pero hay algunas que las hago siempre, extrañamente son de las primeras que compuse. Por ejemplo "Agua", "Paso Molino", "María Elena", "El loco" son canciones que hice a los 20 años pero han envejecido bien. Se mantienen vigentes.”

Aunque devele parte del misterio en el ciclo, aún habrá que esperar “hasta la primavera” para que el nuevo disco salga a la venta. Previamente Cabrera tiene planeado editar 60 poemas en un libro con formato de CD llamado Intro que incluirá en su solapa un DVD de su último concierto en la Argentina registrado por el documentalista Daniel Hazan. Demasiada producción para una industria que plantea la desaparición de los soportes físicos, por eso Fernando también se siente agradecido “tengo que reconocer que soy una persona muy afortunada. Yo edito discos hace más de treinta años y nunca tuve necesidad de producirlos o financiarlos. Siempre recibí el ofrecimiento de distintos sellos además del que me ha grabado toda la vida Ayuí/Tacuabé. Para mí eso es un privilegio porque conozco bien como es la situación real de muchos otros colegas que se les dificulta o tienen que pagarse ellos las grabaciones.”

Canciones Propias. Justamente por la facilidad para editar su material propio o porque está en el momento de más reconocimiento en toda su carrera convirtiéndose en el músico uruguayo por excelencia, es que lanza Canciones Propias una selección de títulos clásicos del cancionero popular uruguayo en homenaje a los artistas que admiraba. Un movimiento maravilloso en el que se las ingenió para pasar elegantemente a un segundo plano. Fernando reflexiona “cuando me señalan como un referente me da una enorme extrañeza y un inmenso orgullo además de una gran satisfacción. Porque hasta hace poco no era así y ahora me encuentro que muchos músicos de la Argentina graban canciones mías. Para mí es una enorme satisfacción y a veces no lo puedo creer pero confirma una cosa que de chico soñaba y me propuse ser. Siempre quise estar en contacto con todos los colegas, con todos los estilos del mundo, no soy una persona que tenga un género o artista preferido. Entonces mi discoteca es muy ecléctica y eso se refleja en mis composiciones que tampoco se pueden encuadrar en un estilo. Es cierto que utilizo muchas referencias del Río de la Plata, del Brasil pero también de la música anglosajona que está muy presente en nosotros desde hace 50 años: el rock & roll, el blues, el jazz, el country, el folk, todo ese mundo me gusta muchísimo. En los últimos años me puse a escuchar mucha música antigua sobre todo de los orígenes del tango y la música folclorística que es un mundo de una riqueza inmensa muy poco tenida en cuenta. Pero también estoy en contacto con esta generación nueva de cantautores argentinos que son una cantidad impresionante, en cada ciudad hay como veinte. Entonces a la vuelta del tiempo me encuentro con que me llaman y me convocan para sus proyectos los más diversos músicos, esto quiere decir que para los demás también soy versátil y que alcancé mi sueño de chico.” Pero además de disfrutar de su suerte, Fernando ha sabido aprender mucho para que ese mundo íntimo sea un espacio compartido.

Fuente: http://diagonales.infonews.com/nota-176937-seccion-114&Redirect=false-A-la-vuelta-del-tiempo.html

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