viernes, 30 de marzo de 2012

Entender y ser entendido

Espectáculos / Diego Cabana, dueño de Pura Vida Bar (diagonal 78 e/ 8 y 61) -referente del efervescente rock local- responde a las quejas de los vecinos y la información parcial de algunos medios.

30.03.2012 | 14.56

Por Ramiro García Morete

Diego Cabana, responsable de Pura Vida (Foto: Manuel Cascallar)

“Hablando la gente se entiende.” Una frase tan común, básica y reconocible que cualquiera -precisamente- puede entenderla. Pero la mayor parte del tiempo, cuesta mucho dialogar porque requiere escuchar. Y es allí donde curiosamente los adalides de la tolerancia y la pluralidad suelen incurrir en las posturas más cerradas. En las últimas semanas se ha expresado un conflicto inherente a uno de los centros más asociados con la expresión: la plazoleta Noche de los Lápices. A metros de la Facultad de Bellas Artes y la Facultad de Trabajo Social, la zona está intrínsecamente ligada con las manifestaciones en todas sus formas: sociales, ideológicas y artísticas. Es natural que en ella funcionen “locales de expansión nocturna” como declaró el diputado Oscar Negrelli esta semana, sin poder contemplar la posibilidad de que también sean -y en efecto son algunos- locales de expansión cultural. Y la cultura, se entiende, es de por sí un conflicto y es movimiento: no es un libro acordado inmóvil en una sosegada repisa. Por eso a la hora de exponer las denuncias propagadas sobre ruidos molestos, circulación hasta altas horas e “inseguridad” manifestadas por un sector de los vecinos de esa zona altamente poblada y circulada, muchos medios y esos propios vecinos no han escuchado la voz de algunos de los implicados.

Diego Cabana es el responsable de Pura Vida, local que en cuatro años trascendió la categoría de bar para convertirse en emblema de la cultura rockera platense. Como hemos manifestado en una nota anterior, está en lo más alto de las preferencias de muchísimos músicos y espectadores locales, y cuenta con un prestigio que llega a otras ciudades, adquirido a partir de un trato muy distinto al que proponen muchos otros bolicheros: explotación, maltrato, etc. Cabana conversó con Diagonales.com sobre la situación, que primero forzó a dar de baja el tradicional festival por el Día de la Memoria frente al bar y que actualmente condiciona los shows del lugar ya que se están evitando sets con batería y demás elementos inescindibles del rock, en una medida autoimpuesta para apaciguar la situación.

–¿Algún vecino se acercó a elevar sus protestas?

–Ningún vecino golpeó la puerta del bar y dijo: ´Chicos, este es el problema con ustedes”. Sabemos que las quejas se refieren a los ruidos molestos de la plazoleta o los choripanes y demás…un movimiento que según ellos es generados por el bar y nuestros recitales.

–Ustedes se enteraron por los diarios…

–Por los diarios y porque se acercó gente de Control Urbano a contarnos que había vecinos que se estaban reuniendo, que controlemos la salida de sonidos, que cortemos los espectáculos… que hagamos cosas más acústicas….

–¿Cuál es la situación legal de Pura Vida en relación a las habilitaciones?

–Nosotros tenemos la habilitación de Bomberos para espectáculos; el informe acústico del ingeniero de sonido aprobado; el informe de la propiedad, que está en condiciones y está tramitado; y sólo falta que nos entreguen el cartón formal de la habilitación de espectáculos. Tenemos en regla todas las cosas necesarias desde antes, no ahora que se expresaron los vecinos.

–Cuando se habla de vecinos, se instala una imagen parcial…pero ustedes tienen buena relación con muchos de ellos, ¿no?

–Yo tengo relación con vecinos que han ido al cumpleaños de un año de mi hijo, vecinos que conozco desde hace diez años… No tengo relación con la gente que dice que somos los generadores de los desmanes en la plazoleta… Por ejemplo, se quejan de las pintadas en las casas. Y estamos a metros de facultades de artes, música, diseño, trabajo social…

–¿Ha habido o hay desmanes?

–Quizá haya habido alguno. Pero la mayor parte del tiempo se trata de gente que se junta a tomar cerveza o a tocar la guitarra, y eso no me parece que perjudique a los vecinos. Pero de todos modos, no nos corresponde a nosotros la queja. La plaza es de todos los ciudadanos. El día 22 de marzo, por ejemplo, los chicos de la Facultad de Bellas Artes organizaron su conmemoración sobre el golpe militar. Y uno de estos vecinos que levanta los estandartes de la moralidad, amenazó con cortar el sonido con un hacha, queriendo adueñarse de la palza. Hasta que Control Urbano le aclaró que los chicos tenían permiso.

–Todo esto los afecta mucho, ¿no?

–Mas allá de las cuestiones que corresponden a la habilitación, hace 4 años que hacemos espectáculos y pertenecemos al circuito cultural platense: creo que el lugar lo hemos adquirido. Es un espacio cultural: si bien nosotros vendemos cerveza, la entrada se la quedan las bandas y no les cobramos. Es decir que esto lo llevamos adelante con mucha gente. Vemos alterado el trabajo, porque si nos dejan sin espectáculos se va a convertir en un simple bar que vende cerveza y si continúa así, vamos a cerrar… es una decisión.

–En contraposición al grupo de vecinos que protestan, gran parte de la comunidad artística y en general, manifiestan abiertamente el apoyo al lugar. ¿Qué les genera?

–Se mezclan sentimientos. Uno es la responsabilidad y el otro el cariño. La gente sigue apostando a nosotros y que nos respalde, te da responsabilidad de tener todo a la perfección. Ahora reformamos la parte acústica. Nosotros asumimos las cosas, queremos vivir en un ámbito que entienda qué le pasa los vecinos y que entiendan nuestra parte. Nunca fuimos invitados a una asamblea. Y nunca iría a una asamblea con 20 tipos enojados. Si están predispuestos a escuchar y yo escucharlos, sí.

Fuente: http://diagonales.infonews.com/nota-177199-seccion-114&Redirect=false-Entender-y-ser-entendido.html

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