domingo, 1 de enero de 2012

Lhasa de Sela: Ángel, Isla y Capital

Lhasa de Sela (Foto: Carl Lessard)
Tributo

Por Tilo Nurmi

La vida es injusta... o como diría Alejandro Jodorowsky, "hay injusticia en la vida". Cuando aparecen estos prodigios que vienen a iluminarnos con su espíritu y su arte, como Jeff Buckley o Elliott Smith, la vida se encarga de arrebatárnoslos a edad temprana, con una mezquindad que no entendemos, como si esos seres humanos creativos y hermosos fueran demasiado lindos para deambular entre nosotros... entre nosotros que somos como zombis alienados siguiendo cual ovejas al líder de turno.

Una de estas luminarias tenía por nombre Lhasa de Sela y poseía una voz y una sensibilidad artística tan deliciosa, que salían arruguitas en los dedos de los pies de tanto oírla, como recién salidos de un largo baño con agua tibia, y así de arrugadito se queda el corazón.

Lhasa, como la capital del Tíbet, nombre que le diera su madre, inspirada en la lectura del "Libro Tibetano de la Vida y la Muerte". Hija de un escritor mexicano y una fotógrafa estadounidense, siendo aún una niña comenzó en el arte del canto, recogiendo las visiones e historias de sus viajes por Norteamérica y posteriormente por Europa.

Cantaba en español, inglés y francés, con un sentimiento tan profundo y una interpretación tan sobrecogedora como arrancada de los cabellos cenizos de Chavela Vargas, o de las trenzas oscuras de la maravillosa Lila Downs. Lhasa de Sela tenía una voz cosmopolita, y las lenguas confluían en su garganta y los idiomas se desgranaban en su voz.

En el año 1997 lanzó su primer álbum titulado "La Llorona", donde tributa con sutileza y propiedad la música tradicional mexicana, cuyo título hace referencia a la conocida leyenda del mismo nombre, nacida en ciudad de México y que rápidamente se expande por los países de habla hispana, y que trata sobre una mujer que ha perdido a su hijos y deambula como un fantasma buscándolos infructuosamente desecha en llanto. La misma leyenda adquiere otras aristas según el país donde se cuente su historia. Volviendo a Lhasa de Sela... en su primer álbum se une a Yves Desrosiers, un "alquimista del sonido" con quien trabaja en la producción del disco que marcaría un debut tan prometedor, que sería tremendamente alabado por la crítica de la época. "La Llorona" la haría visible en esa inmensa minoría donde suelen anclarse las bellezas invisibles a la masividad. Esta ópera prima está cargada de historias tristes y melancólicas, cantadas con desgarro y sufrimiento, algo que al día de hoy podemos percibir con bastante evidencia en cantautoras chilenas como Camila Moreno y Juga de Prima.

En este trabajo destacan canciones como "Mi Vanidad", "De cara a la pared", "El Pájaro" y "Por eso me quedo", entre otras.

Joven y con un futuro prometedor, esta chica talentosa de ojitos rasgados dejó pasar seis años para lanzar su segunda producción titulada "The Living Road", una vuelta al camino, con algo más de madurez, dejando atrás esos sonidos mexicanos, para acercarse a una música más propia y personal. Aunque a decir verdad esos aires mexicanos todavía se hacen presente en canciones como "La Frontera".

El disco inicia con una de las canciones más hermosas interpretadas por Lhasa de Sela, titulada "Con toda Palabra", que en un perfecto español nos canta al oído con un vaivén exquisito de ruego y adoración, "Me entrego a tus brazos / Con miedo y con calma / Y un ruego en la boca / Y un ruego en el alma". Las siguientes canciones está interpretadas en francés, inglés y español, algo que podría ser clasificado como World Music, aunque sólo encuentre su eco como música del alma... 

Singular e íntima, Lhasa nos regala doce nuevas composiciones que exploran en lo musical y lírico todos sus universos y visiones, donde su voz adquiere matices distintos según la lengua con la que interpreta cada canción, con momentos suaves y graves, en medio de bronces, percusiones y ambientes bohemios. Es un disco tan íntimo y personal que resulta magnífico para esos momentos de intensa soledad con el entorno, en medio de uno mismo. Lhasa de Sela no es sólo capital, también es una isla en el plano emocional. "Abro la ventana" es otra de esas canciones que nos erizan la piel y nos abrazan por dentro, "Que largo es el mundo / Es infinito / Ayer te tuve / En mis brazos / Y hoy / Como un grano de arena / En algún suelo ajeno / Estás escondido de mí". De tanta melancolía se humedecen las visiones...

Así como en el Cine tenemos a un Victor Erice que lanza una película cada diez años y todas son obras maestras, en la música, Lhasa de Sela lanzaba sus discos cada seis años y cada uno de ellos era mejor que el anterior, ¡y vaya que difícil era superar la grandeza de esas obras!

En el año 2009 lanzaría el que en definitiva sería su último disco y en opinión de muchos, su trabajo más inspirado, donde la esencia de Lhasa de Sela se hace canción, abriéndonos de par en par su pecho, acariciándonos la piel con su voz en doce canciones dueñas de una sutileza, cierta luminosidad otoñal y de una grandeza poco habituales e imposible de igualar. No por nada el disco se titula "Lhasa", así sin más, su nombre abarcándolo todo y su rostro impreso en la portada.

"Lhasa" es una especie de testamento, como un manifiesto musical, considerando que la artista moriría tiempo después, producto de un cáncer de mamas que exigía su presencia en esa dimensión desconocida que es la muerte... hoy convertida en un espectro, ese ángel azucarado nos sigue acariciando el alma con su voz. "Is Anything Wrong" es la canción con la que abre la placa, todo un bálsamo para los sentidos. Hermosa, desnuda y eterna... Flotamos con ella y con el siguiente corte titulado "Rising". Cada canción de este disco es una costra de Lhasa de Sela volviendo a ser luz... una nueva piel, un nuevo silencio. Un álbum que también atraviesa por momentos oscuros como ocurre en "1001 Nigths", y que tiene composiciones como "Love Came Here" y "A Fish on Land" que nos recuerdan a Nina Simone. También encontramos cierto parentesco en otra artista como Hope Sandoval en su etapa solista, tras la disolución de Mazzy Star. "Fool's Gold" se introduce en el corazón de la música norteamericana, con una interpretación realmente sobrecogedora. Destacan además los tracks "Where Do You Go" y "The Lonely Spider".

Con fecha 10 de Agosto del 2010 un comunicado publicado en el Sitio Web de Lhasa de Sela, anunciaba que por razones de salud la gira programada para ese mes por Europa se cancelaba por razones de salud. El 1 de Enero del 2010, con 37 años de edad, Lhasa abandonaba el plano físico para volver a su estado natural: ser nuevamente luz.

Tres discos fueron suficientes para considerarla como una de las cantautoras más interesantes de la década pasada, con una de las voces más hermosas de la que tengamos registro y una de las intérpretes más comprometidas que la música nos ha entregado.

Donde sea que te encuentres Lhasa de Sela, quienes amamos tu música, te oímos en paz...

Portafolio

La Llorona - 1998 The Living Road - 2003 Lhasa - 2009 Lhassa de Sela - © Ayin de Sela Lhassa de Sela- © Carl Lessard Lhassa de Sela - © Hibou Lhassa de Sela - © Jérôme Lapierre

Fuente: http://www.absentamusical.com/tributo/lhasa-de-sela-angel-isla-y-capital-tb.html

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