miércoles, 23 de noviembre de 2011

Incluso el tiempo vacío puede ser soportado

En Tahuma Espacio (17 entre 51 y 53)

Diagonales / 23.11.2011 | La fotógrafa Julia Sbriller presenta su trabajo Nieve de Primavera

Un personaje famoso afirmó, en esa línea delgada entre la sorna y la amrgura, que la vida es aquello que pasa mientras uno esta ocupado haciendo planes a futuro. El tipo sabía de ironías pero con el tiempo terminó por convertirse en una de esas verdades mil veces repetidas.

Perocontradictoriamente a veces resulta más fácil entender de qué se trata en la marcha en las grandes distancias prestar atención a lo que sucede alrededor. Es en esos tiempos muertos cuando la vida se manifiesta en toda su extensión en todo el tiempo por delante. En Nieve de Primavera lo que se captura es de alguna manera es esa revelación, el acto de caer en cuenta. Y la atmosfera se crea gracias a la tensión entre la contemplación y la posibilidad de capturar eso que esta dejando de ser en el instante preciso de ser tomado. Fotogramas sueltos de una película que es imposible de rodar.

Lo que registra la fotógrafa, Julia Sbriller no es su recorrido por esos lugares sino el tendal que dejó la estación en el paisaje. Lejos de intentar entender y esquematizar lo que frente a ella sucede, registra como se configura el invierno en el sur bajo el influjo del viento y la nieve.

En la muestra que se inaugura mañana a las 20, la fotógrafa muestra a través de un tiempo muerto, la verdadera naturaleza de una estación. Julia cuenta que comenzó “el trabajo camino a mi casa de una manera casi azarosa, no tomé conciencia que estaba haciendo una serie hasta mucho tiempo después cuando terminó de decantar en mí. En el momento de la toma no estaba pensando que tuviera un hilo, pero cuando revisé y repasé me di cuenta que tenía una lógica. Para mí el trabajo más fuerte fue en la edición, porque termino de tomar forma toda la serie.”

A diferencia de su trabajo anterior en la que Sbriller componía las imágenes en este “visualmente se produce un quiebre en relación a todo lo que venía haciendo, esto es nuevo para mí, incluso me sorprendió cuando no estaba pensando en algo concreto. Venía haciendo un trabajo donde primero tenía una imagen y luego la armaba para fotografiarla. De repente, me corrí y pasé a estar en un lugar donde tomé lo que fui encontrando, lo que ya está sucediendo por donde pasaba.”

Hasta el 20 de diciembre se pueden ver las diez fotos que más capturaron a la fotógrafa en este recorrido aunque mucho material que quedó en esta ocasión por fuera, por cuestiones económicas, decisiones del momento, se recopila en un video musicalizado por el Tata Laxague. Incluso la foto que dio pie a toda la serie no es de la partida “cuando comencé a editar para mí era una secuencia del invierno, entonces entré por una foto que no quedó finalmente en la selección: dos nenas en una pista de patinaje. En esa foto vi por primera vez lo que estoy mostrando en parte. Esta selección es la punta del iceberg.”

A pesar de ser una muestra individual, en su realización Julia asume que el trabajo se terminó dandode fomra colectiva “trabajar sólo pasó de moda -dice entre risas- Me parece que en lo grupal uno se termina de enriquecer porque el intercambio te recrea, te permite entender de qué estas hablando. Quizás sea una decisión inconsciente pero creo que voy terminando el trabajo en la medida selecciono la gente que quiero que me ayude. Por ejemplo, en este caso trabajé en la edición junto a Francisco Rodríguez Laxague o la decidí incluir en la presencia música en vivo a cargo del Tata porque ayudaba a recrear el clima. Así fui pidiéndole a otro que haga el flyer o los textos. Uno puede trabajar desde un lugar personal valiéndose de los aportes que hacen los demás compartiendo algo que surge de uno pero se recrea en ellos.”

Bonus Track. El lado B de este trabajo titulado Viento Líquido (o carretera principal) también se basa en el hallazgo pero lo que encuentra tiene que ver con su mundo personal basado principalmente en su lugar de origen Cipoletti al que redescubrió bajo una nueva mirada. Tomando su paso de manera diferente y permitiendo que se inscriba en ella en forma de recuerdos latentes.

Visto a la distancia para Julia es “la parte fresca de la muestra. Necesitaba poner estas fotos para reconocerme y permitirle a la gente ver otro lado del recorrido. Viento Líquido empezó siendo un diario, un recorte cotidiano pero con una impronta que en Nieve también se presenta algo del estar de paso.”

Una noción que de alguna menera ya se hacía presente en la infancia cuando comenzó a sacar fotos “porque mi mamá tenía una cámara y me parecía que a través de las imágnes uno se podía llevar una parte de esos lugares o momentos, como un tesoro. Me acuerdo de sacarle fotos al mar cuando era muy chica, una atracción por el agua que se hace presente en Viento Líquido. Armaba castillos con Barbies y les sacaba fotos, era otro momento donde la fotografía era siempre en papel. La ilusión de tener tesoros escondidos de alguna manera se cumplía porque todo ese material quedaba guardado para siempre en mi cajón.”

Toda una vida recreada en los tiempos muertos donde más se manifiesta la vida. 

Fuente:  http://www.elargentino.com/nota-167743-Incluso-el-tiempo-vacio-puede-ser-soportado.html

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