martes, 29 de noviembre de 2011

Es un viaje de placer

MUSICA

 Virus, en el Opera Citi. A tres décadas de “Wadu Wadu”, su primer disco, un repaso por sus éxitos en un extenso show.

28.11.2011 | Por Pablo Raimondi praimondi@clarin.com

Multicolores. Virus jamás pasó indiferente, ni por su letra ni por su música. Y la semilla del disco Wadu Wadu revelado a fines de 1981 dejó indeleble tres marcas de los platenses: vanguardia, elegancia y provocación, engarzada en una alta calidad musical con líricas inteligentes.

Tres décadas después, esa coloratura artística se reflejó anteayer en las figuras geométricas que se repitieron y mutaron en la pantalla gigante del Opera Citi. Y sin fantasmas, sólo con recuerdos.

Más de dos horas de show y 33 temas con un Marcelo Moura que, en algunos pasajes, destiló cierto eco metálico (y algo de nerviosismo, como en Superficies de placer), lo que dificultó su comprensión mientras el resto de los instrumentos se oyó con claridad. Su hermano Julio, quien al principio se mostró con anteojos a tono con su blanca vestimenta, contrastó con la oscuridad del look inicial del cantante. Y esa antítesis se notó con el correr de cada tema, ya que fue un viaje por los años ochenta sin centrarse específicamente en la obra homenajeada.

El primer momento de relax de la noche llegó para la versión acústica de Dame una señal, donde el guitarrista Julio Moura quedó solo en el escenario. Guitarra criolla en mano y una luz blanca que hizo juego con su pálida figura mientras susurró la gema virósica. Los gritos al violero de “¡Maestro!”, “¡Idolo!”, quebraron el clima del momento. Por su parte, el tercer histórico, Daniel Sbarra, interpretó Dicha feliz.

El momento más emocionante fue cuando sonó Imágenes paganas y, por única vez en la noche, aparece la fina estela de Federico Moura con formaciones de Virus que pasan por la pantalla. Marcelo no pudo evitar darse vuelta para contemplarlas, se sentó a un costado del pie de la batería y miró hacia los ojos de su hermano fallecido (¿qué pensaría?), buscó decir unas palabras pero no pudo. La emoción y las lágrimas se apoderaron de él, se fue del escenario y volvió recién dos temas después.

Los éxitos de Locura fueron los más festejados de la velada -junto a Wadu Wadu- con Pecados para dos, Pronta entrega y Una luna de miel en la mano, con los clásicos caramelazos incluidos.

Para el final Marcelo se tocó el pecho, agradeció a su gente (que bailó los últimos temas) y destiló un cierre bien rockerito con Carolina, sin melancolía. A lo Moura.

Fuente: http://www.clarin.com/espectaculos/musica/viaje-placer_0_599340265.html

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