lunes, 28 de noviembre de 2011

Bailando en el conurbano

Alfonso Barón y Jonathan Carrasco, del grupo Km 29, en un ensayo. Foto: Pilar Bustelo

Lunes 28 de noviembre de 2011 | Publicado en edición impresa

Inusual experiencia

El Teatro Argentino creó un centro de experimentación coreográfica en González Catán

Por Alejandro Cruz | LA NACION

El Ale, el Dany y el Lucas siguen ciertas indicaciones de movimiento acompañándose por una música que acaba de poner Juan. El sonido electrónico genera una extraña sincronía con el cacarear de las gallinas que están detrás de este galpón. El galpón se transformará en poco tiempo en un centro para la formación y creación coreográfica en un acuerdo entre Casa Joven, lugar destinado a cuidar adolescentes que no la tienen nada fácil, y el Teatro Argentino de La Plata.

Todo esto sucede en un barrio de González Catán, lugar que, a priori, poco tiene que ver con la danza contemporánea. Acá funciona Casa Joven. Acá se formó Km 29, el grupo que dirige el talentoso coreógrafo Juan Onofri Barbato. Acá fue tomando vida el espectáculo Los posibles, la atrapante obra de Km 29 que se estrenó en mayo en el Argentino de La Plata, y que, desde el jueves, volverá a ese magnífico sótano del Tacec que programa Martín Bauer.

Uno de los tantos perros que hay por aquí olfatea al Pola (Jonathan da Rosa). El Pola llegó al ensayo luego de trabajar toda la noche en una panadería. Está aprendiendo el oficio. Tiene cara de cansado ("mirá cómo tengo los dedos, todos cortados...", me muestra). El Pola es el que tiene unos movimientos de brazos hipnóticos que le enseñó su viejo cuando era chico.

Ayer el Dany (Daniel Leguizamón) fue a la peluquería. Ahora está rubio. El nuevo look lo pagó con el dinero que se gana como integrante del grupo. Siguiendo las indicaciones de Juan, se concentra en la mano izquierda. Más: la busca, la intuye, la sueña. Es el mismo intérprete que en el espectáculo que llenó todas las funciones de La Plata tiene un solo que transpira verdad (la verdad escénica, la verdad de un pibe que describe su cotidiano a partir de sus movimientos, verdad de cuando la danza bucea otros horizontes).

"Busquen al otro, abran el espacio, piensen que están siendo vistos por la gente", dice Juan, sentado en un banco de gimnasio oxidado, junto a Marina. En una de las paredes hay un cartel que dice: "El hambre es un crimen". En los mails de Juan aparece otra frase: "Ningún pibe nace chorro".

Marina Sarmiento y Matías Sendón son dos aliados fundamentales de Juan Onofri Barbato para que este proyecto nacido hace casi dos años siga con vida. Marina es la que dice: "Todo esto es una mezcla de capricho con convicción, no hay otra. El proceso fue sumamente complicado, pero la noche del pregeneral, en La Plata, te juro que se me puso la piel de gallina. No podía creer cómo estos pibes habitaban el espacio, cómo proyectaban. Ahí me di cuenta de que esto daba para rato. Por eso decidimos armar este nuevo programa, que es otro delirio".

El nuevo capricho, fruto de una real convicción, es el que convertirá a este galpón en sede del programa KM29DANZA. Para hacer posible ese sueño producto de una admirable convicción, Onofri y su equipo lograron un convenio entre el Teatro Argentino y Casa Joven La Salle. Acá se dictarán clases de danza contemporánea, entrenamiento físico con orientación acrobática y aeróbica e irá tomando forma el nuevo espectáculo de Km 29, que se estrenará en 2013. Cuando esté todo armado, el Jony (Jonathan Carrasco) se ilusiona con dar clases a los pibes del lugar. Jony es un bailarín enorme. En otro momento era pura potencialidad, ya no. Es el que dice: "La danza es un camino lindo" (recuadro).

Margen/centro

La noche de aquel pregeneral a la que hacía referencia Marina fue cuando Pablo "Kun" Castro, uno de los entrenadores y experto en la técnica de parkour, se fracturó la cúpula radial del codo izquierdo. Esa vez se quedaron todos en silencio mientras el dolor se expandía. La noche siguiente, la del estreno, Juan Onofri tuvo que salir a bailar.

En esta quinta que supo ser un geriátrico están preparando el almuerzo (arroz, pollo, verduras) en medio de una mañana plagada de ciertas complicaciones. Por ejemplo, no hay agua. Claro que, a la luz de otros inconvenientes, el dato es insignificante. Alfonso "Ponchi" Barón -el otro entrenador del grupo, ex rugbier y bailarín del espectáculo- hace unos pases de break que se complementan perfecto con el movimiento del Ale (Alejandro Albarenga). Ponchi se despertó a las 6.30 de la mañana para llegar aquí a las 9. Lo primero que hizo fue sacar al grupo a correr por las calles de tierra. Por esas cuadras, hace días, a un pibe le sacaron hasta el calzoncillo.

El que se sumó hace poco a los entrenamientos se llama Sebastián González. En todo momento, le escapa a la cámara de la fotógrafa en una conducta que en Catán o Villa Crespo se llama timidez. "Tengo 15 años, soy de un par de kilómetros por allá y vengo todos los días a Casa Joven. Pregunté si podía estar con ellos y me dijeron que sí", dice. Y ahí está. Su presencia sirve para ver claramente el impresionante crecimiento de estos cincos pibes que forman parte de Km 29. Verlo a él sirve para proyectar la maduración como bailarines que pueden tener todos ellos cuando el nuevo espacio esté en funcionamiento.

Si Seba le escapa a la cámara, Lucas (Araujo) la busca, la provoca. Después del éxito de Los posibles en el Teatro Argentino, en el Festival Buenos Aires Danza Contemporánea y en Tecnópolis, ya se acostumbró al aplauso. Cuando lo encontré minutos después de la última función de La Plata, le pregunté si alguna vez había imaginado recibir semejante aplauso.

-Claro, lo venía soñando desde hace un montón de noches.

Lo dijo con total naturalidad. Ahora se lo recuerdo y me mira con cara de desconfianza. "Vivo a 4 kilómetros de acá. Vivo con mi vieja, mi padrastro y mis tres hermanos", dice. Mientras tanto, el Ale toma aire y se concentra de tal manera en su mundo que el galpón se carga de intensidad. Se acercan otros dos pibes entre admirados e indiferentes. Aunque el Pola esté cansado de laburar en la panadería toda la noche, volver a La Plata lo llena de emoción.

-¿Y cómo es esa emoción?

-Es muy buena, tiene algo cálido, profundo. Como cuando el corazón te está por explotar.

Los posibles volverán a explotar en La Plata, mientras el galpón se convertirá en un polo de formación y creación coreográfica en medio de tierras hostiles.

Las historias, a veces, tienen buenos finales.


"Cada vez más concentrados, más atentos"

"A medida que pasa el tiempo cada vez estamos más concentrados, más atentos. Entendemos cómo es la movida, ¿viste? A mí el baile me despeja, me saca los problemas de la cabeza. Por eso me gusta, me hace sentir bien. Volver a La Plata es lo más, estamos entrenando a full para romperla. ¿Después, qué? Ni idea. Por ahora no me imagino nada. Me gustaría que cuando tengamos el galpón pueda enseñarles a los pibes de acá porque la danza es un camino lindo. Ahora dicen: "Naaaa, ¡aguante la cumbia!". Pero cuando vino Juan con todo esto, nosotros decíamos lo mismo... Pero con paciencia vas viendo otras cosas. Es así".

PARA AGENDAR

Los posibles: cuatro funciones de la obra de Km 29. En el Tacec, del Teatro Argentino, calle 51 entre 9 y 10, La Plata. Jueves, viernes y sábado, a las 21.30, y el domingo, a las 20.


El Argentinito, hablado en Catán

Juan Onofri Barbato, en un ensayo. Foto: Pilar Bustelo

Leandro Iglesias es el número uno del Teatro Argentino. Cuenta: "Después del tremendo trabajo que hicieron los integrantes de Km 29, con Juan Carlos D'Amico [presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires] pensamos que un proyecto de este tipo necesitaba continuidad. Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Juan Onofri Barbato es magnífico. De hecho, hay interés en llevar a Los posibles a otros países. Desde lo social demuestra que la cultura es una herramienta de inclusión. Por eso no podía quedar en un espectáculo y tampoco era posible sacar a esos chicos de sus contextos. Charlando con Onofri y con Casa Joven tomó forma la idea de armar una especie de sucursal del Argentino en González Catán. Pondremos materiales, pagaremos los salarios de los docentes y aportaremos el cachet cada vez que se presenten en el Tacec. Apostamos al largo plazo en una experiencia que, en cierto modo, justifica nuestra existencia".

Gustavo Solanas es el coordinador de Casa Joven La Salle. Cuenta: "Cada vez que organizábamos una fiesta era un fracaso. Entonces, empezamos a pensar en dónde estaban estos chicos en lo que hace a la movida de la noche. Nos dimos cuenta de que ellos, también en esa situación, son expulsados. O están en las esquinas de las barras del baile o en la esquina de la cuadra porque no pudieron entrar. Con esos ejes buscamos espacios alternativos, como el taller de entrenamiento físico que dictó Onofri hace casi dos años. Y estas actividades sirven para que usen el tiempo libre. El taller de Onofri fue creciendo de tal manera que firmamos el convenio con el Argentino. El galpón se llamará algo así como La Casa Estalla. La idea del estallido pasa por abrirse a distintas propuestas para los 50 pibes de Casa Joven y para el barrio".

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1426949-bailando-en-el-conurbano

No hay comentarios.:

Publicar un comentario