martes, 26 de julio de 2011

De origen diagonal, de inspiración quebradeña

“Haciendo huellas en lo musical siento que me voy encontrando”, confiesa Nora

Nora Benaglia

Sociedad / 26.07.2011 | “Con la música estoy en una búsqueda constante”, dice la cantautora platense, radicada en Tilcara hace 15 años, y con tres discos editados

Cuando Nora Benaglia mira por la ventana de su casa en Tilcara se pone a cantar. Es inevitable que eso pase con el paisaje montañoso y el colorido de la puna jujeña. La inspiración es casi inmediata a pesar de que hace casi 15 años que dejó La Plata para ser una tilcareña más y no puede dejar de asombrarse ante tanta belleza.

Hija de una madre que es doctora en Física y un papá que despuntaba el vicio con el acordeón, Benaglia creció escuchando en el winco a Eduardo Falú y Mercedes Sosa. Eso la llevó a que quisiera tocar esas canciones que sonaban todo el día en su casa y empezó a tomar clases de guitarra con Guillermo, un profesor del barrio.

Con la guitarra llegó la amplitud musical y conoció la belleza de Caetano Veloso, la calidez del uruguayo Mateo y el compromiso musical de las venezolanas Soledad Bravo y Cecilia Todd. El taller Juglerías, de folclore y música renacentista, y la participación en un coro de niños terminaron de marcarle el camino a esta cantautora que hoy lleva tres discos editados y todo un futuro musical en su obra.

Aquella vida en La Plata. Desde que empezó a hacer música nunca más paró. Si había un coro a su alcance allí estaba Nora Benaglia. En el Colegio Nacional era de las coristas, a los 16 ya daba clases de guitarra y con el fin de la secundaria llegó la carrera de Educación Musical en Bellas Artes.

Ahí conoció las enseñanzas de los profesores Gustavo Samela y Susana Goristidi, que le dieron lo que ella considera como "un hachazo en la cabeza" para lograr la apertura musical que andaba buscando en esa época de aprendizaje. "Donde estaban había música, no se podía estar cerca de ellos y no hacer música, lo contagiaban a uno", dice con esa sonrisa que causan los recuerdos lindos.

Por esos años llegó el momento de una formación musical que mezclaba el tango, la milonga y el candombe: Tandonga. Y por el aire circulan los acordes de Alfredo Zitarrosa, Violeta Parra, Silvio Rodríguez y Los Beatles, fundamentales en los inicios y decisivos para el resto de su vida.

En el medio hubo un dúo con Roxana Casalla y luego la unión con su amiga Viviana Fabricius, con la que cantaron canciones para el público infantil. En ese lapso se sucedieron dos viajes por Latinoamérica que marcaron la vida de Nora y de Gustavo, su compañero –artesano, agricultor y aventurero– con el que construyeron la nueva vida en tierras jujeñas.

"Llegamos hasta Guatemala primero y luego hasta Cuba, siempre por tierra. Ahí me conocí sonoridades de toda América Latina mientras Gustavo trabajaba como artesano, y nos dimos cuenta que otra vida era posible", cuenta.

Quenas, charangos y sikus. El traslado a Tilcara fue volver a empezar. Con Elisa de apenas dos meses, Benaglia comenzó a dar clases en la Escuela de Música de San Salvador y en Música Esperanza, la fundación que dirige el pianista Miguel Ángel Estrella, que posee una sede en Tilcara.
"Al principio fue duro porque uno extraña a los seres más queridos, además hay que acostumbrarse a otro modo de vida pero con Gustavo amamos el mundo andino y eso es fundamental", dice.

En el año 1998 Nora Benaglia tuvo esa revelación musical que le dio un giro definitivo a su música cuando su vida se cruzó con la de Ricardo Vilca: compositor y maestro rural humauaqueño, uno de los grandes animadores del rescate cultural y artístico de la zona, fallecido en 2007.

Con Vilca aprendió a tocar el charango y compartió cátedras, peñas, giras por el norte y el empuje para su primer disco solista: Voy (2002), donde el maestro jujeño pone su voz y guitarra.

"Su aparición fue un quiebre en lo musical y en lo humano. Era de esos seres que movilizaba las energías artísticas de los que estábamos al lado, siento que permanecerá en mi para siempre, con él era vivir la música", dice Benaglia mirando la montaña, que es como mirarlo a Vilca.

Luego llegó Voces, su segundo trabajo, grabado en el año 2006, con la participación de sus amigas platenses Fulanas Trío, Tomás Lebrero y Hugo Maldonado. Grabado en un estudio de La Plata, allí Benaglia va hacia su mundo interior, encantada por poetas como Alejandra Pizarnik, Roberto Speroni y Hugo Nadalino. Con ese disco recorrió varios escenarios provinciales con buenas repercusiones.

En el 2007 Rosario Bléfari dio un taller literario en Tilcara y ella la animó a Nora a escribir las que serían las canciones de su último disco: Claroscuro (2010), que reúne composiciones propias, y en el que la acompañan los músicos "Chacho" Ruiz Guiñazú (percusión) y Hugo Maldonado (bajo).

Con su guitarra une los pedazos de su propia historia. Benaglia es una buscadora de lo popular y una enredadera enamorada de la inspiración de los poetas.

Y así anda mostrando coplas en un lugar donde esta tradición es muy fuerte, siendo una platense “atilcareñada”, tomando huellas que no son las propias, pero con la obligación de caminarlas para mirar en el espejo de la música y poder reconocerse.

"Creo que voy cambiando con el paso del tiempo pero mi obra no deja de ser una búsqueda permanente", dice mientras mira el paisaje de Tilcara y suelta una melodía que puede ser parte de una canción en un próximo disco.

Fuente: http://www.elargentino.com/nota-150245-De-origen-diagonal-de-inspiracion-quebradena.html

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