sábado, 28 de mayo de 2011

Madama Butterfly

Opera

Conmovedora versión de la obra de Puccini en el Argentino de La Plata

Sábado 28 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresa

Autor : Giacomo Puccini. Intérpretes : Daniela Tabernig (Cio-Cio San), Pedro Espinoza (Pinkerton), Victor Torres (Sharpless), Alejandra Malvino (Suzuki) y elenco. Orquesta y Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata. Dirección musical: Tulio Gagliardo Varas. Regie : Rita Cosentino. Escenografía e iluminación : Juan Carlos Greco. Vestuario: Estela Maris Müller. Lugar :Teatro Argentino de La Plata. Última función : mañana, a las 17.
Nuestra opinión: muy bueno

En su más acostumbrada representación escénica, Madama Butterfly suele ser un drama bastante edulcorado, con escenas idílicas que se apoyan más en la exuberancia de la música que en la aspereza de la historia. Todo lo contrario a esa falsa pero siempre dulce ilusión de romanticismo es lo que produjo con la puesta escénica Rita Cosentino en su versión para el Teatro Argentino de La Plata. Cosentino apostó a poner en un primer plano toda la crudeza de la relación entre Cio-Cio San y Pinkerton, subrayando elementos del choque de culturas, eliminando todo lujo y espejismo de belleza. Ambientó el primer acto en un decadente club de geishas y, el segundo, en una indigente casilla de suburbios. La idea fue buena y, en esa dirección, se buscó profundizar la verosimilitud y el dramatismo. En cuanto a la realización, tanto la escenografía como la iluminación -ambas a cargo de Juan Carlos Greco- si bien tradujeron el sobrio sentido conceptual, podrían haber aportado algo más de creatividad y cambios de atmósferas. Siguiendo la misma lógica, también el vestuario lució un tanto pobre y aburrido. En esa despojada elección de régie -donde el mensaje de desolación quedó muy claro-, ganaron, sin duda, protagonismo el verdadero drama y la obra musical en sí.

La orquesta, dirigida por Tulio Gagliardo, sonó rica y voluminosa, mantuvo sin decaer el fluir típico y suntuoso de la música de Puccini y, junto con los cantantes, fue un genuino sostén del drama. Lo mejor de la producción fueron las voces y el desempeño actoral de los cantantes, que, tanto individualmente como en el conjunto, lograron contar una historia con diversos matices emocionales.

Voces

En las dos voces masculinas principales, el reconocido barítono Víctor Torres, como el mediador cónsul Sharpless, aportó su gran prestancia a la escena y un timbre vocal agradable y decidido. Durante el primer acto fue por momentos sobrepasado por la orquesta, pero se lució en el segundo y fue premiado con un aplauso amplio. Como el marino norteamericano F. B. Pinkerton, el tenor chileno Pedro Espinoza -con una voz abierta que a veces pareció al límite de sonar "empujada"- hizo, por su parte, un muy buen papel para un rol exigente, con muchos agudos durante el primer acto y, a pesar de una orquestación espesa duplicando a veces la melodía (lo cual dificulta la posibilidad de matices para el cantante), el tenor nunca perdió presencia vocal.

En el reparto femenino, la mezzosoprano Alejandra Malvino, secundando a Butterfly en el papel de su criada Suzuki, se destacó con una voz sorprendente desde su primera emisión, naturalmente cálida y bien proyectada. Emocionante, Daniela Tabernig en el rol de Butterfly. Con una voz potente, bella y segura, dio todo por el personaje y fue convincente con su sostenido crecimiento en escena. En su interpretación de la heroína japonesa, Tabernig demostró poseer el dominio de un amplio rango de expresiones, reuniendo la ternura y fragilidad, con la pasión y la tragedia. Todo el drama de la ópera estuvo en su voz. La sala repleta premió con entusiasmo a los cantantes y la protagonista recibió una ovación calurosa por la conmovedora entrega con que dio vida y muerte a su personaje.

Cecilia Scalisi

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1376763-madama-butterfly

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