viernes, 17 de septiembre de 2010

El desafío de bailar con el rostro

Viernes, 17 de septiembre de 2010

DANZA › EDGARDO MERCADO EN EL TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA

Por Alina Mazzaferro

Luego del estreno de Random, de Carlos Casella, el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata ha decidido convocar a otro coreógrafo de estirpe contemporánea para una nueva producción, que podrá verse desde hoy y hasta el lunes, a las 21, en el recinto ubicado entre las calles 10 y 53 de la ciudad platense. Se trata de Edgardo Mercado, conocido por su labor en el cruce del campo de la danza con el de las nuevas tecnologías (especialmente por sus bellísimas Plano difuso y Tierra de Maldenbrot). Desde el año pasado, con su presentación de Rotonda, junto al Ballet Contemporáneo del San Martín, Mercado ha decidido alejarse un poco de las intrincadas técnicas para explorar otros universos en el arte del movimiento. En esta oportunidad presenta Recitaciones, basada en Recitations para voz sola del compositor griego radicado en Francia, Georges Aperghis.

Por primera vez, Mercado trabajará con una cantante en vivo –nada menos que la soprano francesa Donatienne Michel-Dansac– y junto a la Compañía de Danza del IUNA, que dirige Roxana Grinstein. Montar una pieza coreográfica para esta obra resultó un desafío para Mercado, que siempre había mandado a hacer a pedido la música original de sus obras. Pero además, porque Recitations... es una obra muy particular: creada en 1978, se trata de un estudio con sílabas y fonemas a partir del cual el compositor intentó explorar la relación entre las emociones y las expresiones del rostro. El resultado es aparentemente simple para el oyente, aunque complejo para la cantante que lo interpreta. “Es curioso ver las partituras, tan intrincadas para leer; esto le provoca a la cantante ciertas expresiones o estados emocionales en el rostro.”

–¿Y cómo se baila con el rostro?

–Es lo que estoy explorando. Son catorce recitaciones y cada una habilita distintas formas de la expresión. Creo que la recitación número siete es la que mejor he trabajado, con un modus operandi similar al del compositor. Son tres intérpretes y a cada uno se le dio una instrucción: sobrearticular mucho la boca, fijar un punto de la vista, tratar de buscar una sonrisa estudiando qué músculos la articulan. Estos artilugios provocan cierto estado emocional en los bailarines.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/13-19293-2010-09-17.html

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