jueves, 19 de agosto de 2010

El actor platense vuelve a sus orígenes teatrales

ALEJO GARCIA PINTOS

Con una producción del Teatro Cervantes, el artista regresa a La Lechuza

Es Rodolfo Walsh pero también podría haber sido cualquier persona "comprometida con un proyecto de país distinto" que haya vivido en los convulsionados años 70. Y Gardel no es el cantante sino un canario, mudo, que se transforma en el oído de un hombre que, aterrado, espera que lo vayan a buscar. De esto se trata "Rodolfo Walsh y Gardel", la pieza de David Viñas que, bajo la dirección del platense Jorge Graciosi, y protagonizada por el también local Alejo García Pintos, subirá al escenario del Teatro La Lechuza, 58 entre 10 y 11, el sábado a las 21.

Esta obra, que tuvo una única función en 1993 y que debió bajar de los escenarios por "amenazas de bomba", fue una producción del Teatro Cervantes para su temporada 2009. Y este año, en el marco de un importante gira nacional, llega a la Ciudad con su historia ficcional, basada en las últimas horas del escritor y periodista rionegrino, desaparecido el 25 de marzo de 1977.

Para Alejo García Pintos, ídolo infantil por sus trabajos en "Chiquititas", "Floricienta" y "Casi Angeles", esta convocatoria fue una verdadera sorpresa. "No me lo esperaba. Cuando me lo ofrecieron titubeé por la complejidad. Pero confié y lo tomé como una buena oportunidad para mostrar otra faceta actoral. Hacía mucho tiempo que no hacía un drama. Y llevar al escenario un tema tan complejo, como es la realidad argentina de los últimos treinta años, me sedujo".

IMPRONTA PLATENSE

Con el director Graciosi compartieron escena en el San Martín cuando juntos hacían "El inspector". "Nos conocíamos por ser platenses; por compartir la pasión por Gimnasia y por ir juntos a la cancha. El pensó en mí cuando tuvo el guión en mano y fue alucinante. Porque una cosa es ser amigos y otra es tener que trabajar juntos. Una experiencia por demás placentera, de búsqueda al principio y de acercarse y alejarse después a Walsh", aseguró.

El actor, que ya había incursionado en esta temática con el papel de Pablo Díaz en el filme "La noche de los lápices", debuta en el unipersonal, un género al que siempre le había tenido respeto. "Justamente esto fue lo que me hizo tambalear el cuerpo. La teatralidad de un monólogo es más difícil que una obra con diálogos. Los unipersonales no vienen con una concepción por parte del autor. Y en este caso, lo que hicimos con Jorge, fue encontrarle todos los momentos teatrales que pudo tener teniendo en cuenta que quién lo escribió, Viñas, fue un gran amigo de Walsh. Entonces, fue un doble desafío".

De todos modos, en escena, no está solo. Tiene la compañía de Gardel, un canario mudo que le sirvió de excusa al autor para tener un interlocutor y que su relato no se convierta en un "relato hacia la nada". Un testigo presencial, en una escena dominada por libros y por una máquina de escribir, de sentimientos y pensamientos de un hombre que sabe que en menos de una hora lo vendrán a buscar.

VOLVER A CASA

La presentación en La Lechuza, que se volverá a repetir el sábado 28, no es por azar. Mucho significado tiene esa sala de teatro independiente para el platense. "Es mi casa, donde yo empecé, donde yo aprendí el oficio. A pesar de que después me perfeccioné en otras instituciones, en La Lechuza, Lidia Pérez y Juan Carlos De Barri me enseñaron el oficio. Y hoy en día hay grandes maestros pero no hay gente que te enseñe los secretos de esta profesión que sólo te pueden transmitir personas con gran sabiduría. Yo ahí hice de todo: fui boletero, barrí la sala, hice luces, escenografía, pinté cartón. Y ahora, traer esta producción del Cervantes a esta sala, es una humilde manera de devolver un poco todo lo que me han dado. Aunque sé que no va a alcanzar", concluyó.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20100819/espectaculos15.htm

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